Domingo 23 de Julio 2017

Los zombis no comulgan

Por: J. Lorenzo 28-05-2014

En una institución que no se caracteriza

precisamente por su agilidad ni reflejos (no fue Zapatero el único que no vio venir esta histórica crisis; recién ahora la están descubriendo algunos eclesiásticos), resulta llamativa la prontitud con la que se sale a glosar cuanto dice este Papa o, incluso, cuanto calla. Sus silencios son abiertos  también en canal, como buche de ave (paloma, se supone), para encontrar en ellos los designios que más le interesan al personal. No es extraño que Francisco esté aburrido de las murmuraciones, que se bisbisean con el mismo fervor y tono que el rosario. A veces le disparan a otro –en un caso típico de la mentalidad de colmena de esta época– para darle a él en la cabeza. Ha pasado con el cardenal Kasper. “Maldita la hora –pensará este– en que, cuatro días después de ser elegido, Bergoglio dijo que leer mis libros le hacía mucho bien”. Ahora, las reflexiones del purpurado alemán sobre la cuestión de los divorciados vueltos a casar y su prohibición de comulgar han despertado al inquisidor que llevamos dentro –siempre en duermevela– y ha saltado raudo a poner las cosas en su sitio. Cariño, sí, todo el que quieran; pero pueden seguir esperando con la boca abierta, se viene a decir, fijando con el magisterio los oportunos cortafuegos previos a las deliberaciones del próximo Sínodo de la Familia.

Hay algo zombi en la situación de estas personas, una especie de muertos vivientes en la Iglesia, marcados en vida por el estigma de una mirada que no deja de recordarles el pecado, aunque con sus familias sigan siendo santos del día a día, condenados a vivir una fe que no se consuma. Sí, su situación causa dolor, y más si se compara con la condescendencia que ha cosechado durante demasiado tiempo el comportamiento –ese, además de adúltero, abominablemente delictivo– de algunos consagrados, que no solo no han tenido vetada la comunión, sino que ellos mismo se han convertido en dispensadores de un sacramento al que hay que acercarse con el alma arrodillada.

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DESDE LA ESCUELA

Por: Santos Urias 28-05-2014

Aún recuerdo con cariño

el edificio de mi colegio, allí donde pasé gran parte de mi niñez y de mi juventud. El patio, el timbre del recreo, el salón de actos, los servicios, los ventanales desde donde increpábamos a los viandantes, el laboratorio… Y en estos días recordaba aquellas elecciones de delegado de curso, aquellos que luego se reunirían con los representantes de los profesores, con el jefe de estudios, o con dirección. Eran muy pocos los que se ofrecían para esa tarea y normalmente con un perfil muy concreto: Nicolás o Pedro, los chicos estudiosos, posiblemente los más preparados, pero que con frecuencia miraban por el rendimiento y que se entendían bien con los profesores. Antonio o Lobato, los líderes que abanderaban la diversión, el ir en contra de las propuestas del centro por principio, que encontraban bastante eco en las bases de la clase, lógicamente. Y una masa de alumnos que mirábamos básicamente por intereses personales, eso que se llama individualismo o “ir a lo tuyo”. Eso si cuando surgía algún problema, alguna situación difícil, algún compañero con dificultades o necesidad, el grupo se volcaba como una piña generando un espacio de convivencia nuevo, recreando las relaciones, sanando las heridas. 

Han pasado los años, bastantes años, y siento que sigo viviendo en una gran clase. Alumnos aventajados que buscan la excelencia sin importarles demasiado si alguien queda en el camino. Compañeros divertidos, carismáticos que arrastran al conjunto con su simpatía o con su seguridad y que ofrecen respuestas simples a problemas complejos. Un conjunto de personas que “bastante tienen con lo suyo”, y van con gafas de sol por la noche. Y ese punto transcendente que a todos nos toca, que cuando hace vibrar la cuerda de nuestra sensibilidad, de nuestro ser personas, de conmovernos con la necesidad, el dolor o la alegría de los otros, hace sonar la sinfonía que recrea, que reconcilia, que renueva y genera nuevos espacios de convivencia y de vida. 

 

Presencia del Espíritu lo llamamos los creyentes; sentido común lo podemos llamar todos; y está ahí, basta con dejarlo aflorar y afinar un poquito las cuerdas. 

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Meriam Yahia Ibrahim

Por: Alfonso Carcasona 25-05-2014

Pensaba escribir esta semana

sobre la estulticia que hemos desarrollado los humanos en torno al pan y circo que adormece nuestra sociedad, estas últimas semanas en forma de fútbol. O sobre el derecho a abstenerse en unas elecciones, denigrado por nuestros políticos e incluso por una parte de los electores. Tan oculto que, si te acercas a votar, no encontraras una papeleta en blanco como opción. Tendrás que votar en vacío, lo cual imagino que engrosará la estadística de los votos nulos, inútiles.

 

Pero justo cuando me disponía a juntar estas letras en forma de reflexión, me he encontrado con un verdadero drama que no  alcanzará ningún titular en nuestra prensa. Como mucho –y gracias, de verdad, ya que de otra forma no me hubiese enterado- una noticia más al final de un noticiario (bueno, al final no, que vienen os deportes que es lo que da audiencia, más bien por el centro).

 

Resulta que a esta joven (27 años) la tienen encadenada en Sudan desde enero por el horrible pecado de ser cristiana. Está embarazada, y al igual que hizo Mahoma cuando le preguntaron que hacer con una adúltera embarazada, esperarán a que de a luz para azotarla y ahorcarla. Claro, es adúltera por haberse casado con un cristiano, lo que hace el matrimonio nulo según la sharia, que condena a la mujer que mantenga relaciones sexuales fuera del matrimonio. Una verdadera aberración.

 

Escribía mi última columna sobre la barbarie de Boko Haram (desde entonces han puesto unas cuantas bombas más, matando cientos de inocentes, sin que hayan aparecido las niñas más que en un video en el que se repite la amenaza).

 

Hoy la escribo sobre un gobierno aparentemente legal. Y me dirijo, con la humildad que me da este foro, no tanto a los países cristianos (que no existen, ya que somos todos aconfesionales), sino más bien a los musulmanes. Les ruego que intervengan para parar esta barbarie. De las 99 acepciones en las que el Corán se refiere a Él, el misericordioso y compasivo son dos de ellas. 

 

Paren este sinsentido. Liberen a Meriam, a su hijo de 20 meses. Déjenla en paz. Y si no les gusta, expúlsenla del país. Ahí deberíamos estar el resto de ciudadanos del mundo, y en primer lugar los cristianos, para acogerla.

 

 

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Voto útil

Por: Jose Maria Marquez Vigil 19-05-2014

Desde que cumplí 18 primaveras,

 hace ya varios inviernos, me hicieron creer en aquello del “deber ciudadano de acudir a las urnas”. La verdad es que en esta ocasión, tengo tal desencanto, me lo creo tan poco, ¡me da una pereza!... Lo que más me atraería es “montarme una de camping en la puerta del sol”, pero hasta el movimiento indignados parece haber perdido su frescura inicial.

Y cada vez me creo menos eso del voto útil. Por un lado están los grandes grandísimos, los conservadores y los socialistas... Dándoles nuestro voto, ¿sabemos realmente a qué y a quién estamos votando?

La teoría ya nos la sabemos más o menos…  Los conservadores creen en el individuo en mayor o menor medida (en mayor medida los liberales y luego se va diluyendo esa confianza en el resto de la coalición...), y los socialistas defienden que la justicia no se puede obtener nunca desde el mercado sino con el necesario intervencionismo del “Papá Estado”. Los primeros por tanto defienden la reducción de impuestos y del gasto público para qué los individuos resuelvan los problemas y los segundos todo lo contrario.

Hasta aquí parece fácil la decisión. Votar una u otra alternativa según te pueda llegar a convencer una teoría u otra. Y si no te convence nada de eso, pues te miras el bolsillo y la decisión puede entonces aclararse un poco… ¿Estas súper forrado? ¡Pues será mejor que votes al que te reduzca los impuestos! ¿Necesitas un Estado que te proteja y te de una oportunidad? Pues elige la otra papeleta…

Pero luego ves que las cosas no están tan claras. ¡El voto es útil para ellos! Para repartirse el pastel… Se aferran a esta injusta Ley D’Hont para distribuir sueldos entre sus amigos y parientes. Y muchos años después te encuentras con ministros que tras haber fracasado en sus funciones, después de haber demostrado su ineptitud como gestores, están cobrando sueldos astronómicos en el BEI o el Banco Mundial, o donde quiera que se aparque a los que se llevan consigo grandes secretos de corrupción y enriquecimiento, para que un día no hagan “barcenadas”…

La semana pasada, el Evangelio nos comparaba a los asalariados con los que dan la vida… Y aunque me encantaría votar a los que dan la vida, a los “Ché Guevara”, a los “Mandela”, a los “Gandhi”… Tan solo vemos asalariados en las papeletas que ya sabemos que se cambiaran de partidos, venderán su voto, se “fumarán sus cigarritos o cigarrazos”… La verdad es que si ha tenido que venir un gestor argentino para que ganen la Liga los colchoneros, y uno italiano para que los merengues ganen la Copa, ¿porqué no puedo votar yo a la Merkel o a esos diputados suecos que viven en residencias compartidas para reducir el gasto al Estado? Se llaman Elecciones Europeas, pero seguimos votando a los mismos energúmenos que se repartirán fondos europeos reptilianos o de cualquier otra índole para hacer sus cacicadas en la España profunda. ¡Uyyy lo que he dicho! ¡Que me van a encarcelar por apología del delito! Porque si alguien dice en un tweet que hay que matar a los hombres por los delitos de violencia de genero, o que hay que cortar las piernas a los futbolistas porque no sudan la camiseta, no pasa nada, pero el chico que dijo algo parecido sobre los políticos en un tweet duerme en la cárcel…

Como bien decía el Maestro, dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Lo que si que tengo clarísimo es que voy a dar un voto útil de verdad, el que permitirá a miles de mujeres embarazadas poder controlar su embarazo, diagnosticar enfermedades, etc. ¿Todavía no has votado este voto tan útil? ¡Pues ya estás tardando! Sique este link y pásalo, plis!!!!

http://www.africadirecto.org/index.php?m=Noticias&op=ver&nid=390

 

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Mirando al cielo

Por: J. Lorenzo 16-05-2014

Algunos de ustedes se han interesado

por conocer los motivos de mi ausencia, durante las últimas semanas, de este rinconcito. Antes de nada, les pido disculpas por desaparecer abruptamente. Nada de censuras o presiones, como se ha aventurado, que tan mal casan con el espíritu de esta revista. La razón –con permiso del poeta– ha sido fieramente humana: la enfermedad que aparece sin avisar y logra paralizar, congelar una vida, borrando proyectos y convirtiendo los recuerdos en la materia con la que se amasa el presente, el día a día.

Han sido semanas en un túnel –que ya va quedando atrás–, del que me esforzaba por sacar la cabeza de vez en cuando para mirar al cielo. Siempre me ha gustado mirarlo. De niño, las nubes que pasan son una cantera inagotable de mundos y personajes. De mayor, su visión es una oración sin palabras, un estremecimiento de labios; es como una borrachera de crepúsculos que le lleva a uno a Dios, como, en versión libre, definiera Eugenio d'Ors la razón de los espectaculares cielos pintados por El Greco.

Sin despegar los pies del suelo, buscar su inmensidad ayudaba a sobrellevar la carga. Desde la inmovilidad de una cama de hospital, trataba de forzar el escorzo y así encontrar, a través de la ventana, un punto de fuga para ver cómo se recortaba sobre las montañas. Pero no era simple escapismo de una realidad amarga. El cielo estaba también en la familia, en los amigos, en el compañero de habitación con el que, apenas intuyendo que eso también es pastoral sanitaria, se estableció una relación que nos lleva a hablar del regalo de la vida que queda cuando ya nos han dado el alta…

Ahora ya saben dónde he estado este tiempo: muy poco atento a las cuentas que algunos hacían con los dedos para colocar candidatos en la presidencia de la Conferencia Episcopal; ante las intrigas de opereta para cubrir vacantes en tal o cual arzobispado de relumbrón; o ante la incontinencia verbal de algunos pastores, a los que –contraviniendo esta vez al Papa– me quedan muy pocas ganas de molestar no vaya a ser que quieran dar más doctrina de la suya… Lo dicho: disculpas y gracias.

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Qué es la bioética

Por: Xabier Azcoitia 16-05-2014

La bioética nace en Estados Unidos

a principios de los años sesenta. En su inicio apuntaba a dos posibles lineas de desarrollo, una muy global que incluía problemas de población, recursos y medio ambiente (Potter), y junto a ella, había otra linea que se circunscribía a las ciencias de la salud (André Hellegers). Hoy, la palabra bioética se circunscribe primordialmente al ámbito de la bioética clínica, en sus aspectos asistenciales, investigación y docencia. 
 
Aunque en su origen autores como Daniel Callahan decían que la “bioética no puede considerarse una disciplina en el sentido pleno de la palabra”, el mismo autor años después  afirmará que “ha pasado a significar más que un campo concreto de la investigación humana entre la ética y las ciencias de la vida,[…] es un nuevo campo que surge como consecuencia de los importantes cambios científicos y tecnológicos”. La bioética se ha constituido como una nueva rama del saber ético que en cuanto tal proporciona un ámbito teórico especial para abordar problemas éticos antiguos y nuevos relacionados con la vida humana.
 
Si tuviéramos que una definición del fenómeno bioética que resalte lo nuclear de su pretensión dialogal entre las ciencias de la salud y las humanidades. Esta definición recogida del Dr. Francesc Abel S.J. sirva de homenaje y reconocimiento tras su reciente fallecimiento: “La bioética es el estudio interdiciplinar (trasdisciplinar) orientado a la toma de decisiones éticas de los problemas planteados a los diferentes sistemas éticos, por los progresos médicos y biológicos, en el ámbito microsocial y macrosocial, micro y macroeconómico, y su repercusión en la sociedad y su sistema de valores, tanto en el momento presente como en el futuro”. 
 
La bioética a lo largo de las últimas décadas se ha hecho diferentes preguntas. Inicialmente se preguntaba por si todo aquello que técnicamente es posible realizar, es aceptable éticamente. Esta pregunta que sigue siendo actual se solapa con otra que surge de la realidad misma: dando por supuesto que lo técnicamente posible, se realizará si existen los medios necesarios para ello, ¿cómo y quien pondrá unos límites para asegurar que aquello que se haga ayude al progreso humano? Finalmente, puesto que estos progresos se traducen en ámbitos de poder económico, social y político que necesitan ser controlados para no caer en la corrupción, la pregunta bioética se convierte en ¿quién y cómo se controlará a los controladores?
 
En el ámbito asistencial, la voluntad de humanizar la salud se concreta, entre otras cosas, en la creación de Comités de Ética Asistencial que integren el pensamiento bioético en las Instituciones. Estos Comités pretenden promover como metodología de trabajo la interdisciplinariedad, mejor dicho, el diálogo interdisciplinar entre personas competentes. El fin último es promover una “democracia deliberativa” entre todos los sujetos afectados por las decisiones éticas en aquellos lugares donde se den conflictos de valores.
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Mercados de personas

Por: Alfonso Carcasona 11-05-2014

Quien no está al tanto de la locura

 que asola Nigeria estos días. Los fanáticos de Boko Haram secuestraron hace tres semanas a 200 niñas y en estos días la opinión internacional, a través de las redes sociales, se ha empezado a movilizar, con selfies pidiendo que acabe la tortura.

 

Algunos se han vuelto a plantear la licitud ética de la pena de muerte para esos desgraciados, que siembran la muerte, secuestran y violan en nombre de Ala, en nombre de Dios. Valiente afrenta.

 

Otros plantean alguna acción militar decidida, por parte de alguna potencia internacional. Parece que Goodluck (curioso nombre del presidente nigeriano) ha aceptado que EEUU envíe equipos de negociación e imagino que no de negociación a la zona. Al igual que Bin Laden al líder de Boko Haram le espera una muerte segura.

 

No voy a reflexionar en esta columna acerca de los temas expuestos. No porque no sean interesantes en extremo. Pero me parece importante resaltar algo que los medios y las redes sociales parece que asumen como algo que debe pasar. El líder de estos enfermos ha anunciado que Ala le ha dicho que venda a las niñas. Si vende a las niñas es porque hay mercados, o compradores. Y deben estar funcionar de manera estable. 

 

Los países occidentales nos nutrimos de este mercado. Las redes de prostitución, imagino que las de tráfico de órganos, existen, están ahí. A pocos kilómetros de nuestras casas. De vez en cuando salen en las noticias, cae alguna trama. Pero a los pocos días vuelven a aparecer, en los bordes de los parques de las grandes capitales. Amenazadas por vudús, con matar a sus familias (si no lo han hecho previamente). Las niñas son violadas repetidamente, y luego enviadas a nuestros mercados. Y como mucho, lo denunciamos en un par de minutos del telediario (justo antes de pasar a deportes o al tiempo), o algún documental de la 2.

 

No nos podemos permitir como sociedad que esto ocurra. Los estados deben adoptar posiciones mucho más exigentes al respecto. No me creo que con los medios que existen hoy, en los que dedicamos millones de euros en analizar los apuntes de todas y cada una de nuestras cuentas corrientes, no seamos capaces de localizar a estos perturbados, y a sus clientes. Y que se legisle internacionalmente para que no vuelva a ocurrir.  

 
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¡Cagonlamar!

Por: Jose Maria Marquez Vigil 06-05-2014

Hace ya casi 3 años,

un aneurisma se llevo a mi queridísimo primo Emilio con apenas 40 años. Muy querido amigo de la infancia, piloto de profesión con el que he vivido incontables aventuras, se trata de la persona más divertida y ocurrente que he conocido. Y aunque él nunca no lo ha sabido, muy muy lleno de Díos. Por eso le hicimos padrino de nuestro segundo hijo a pesar de su reconocido agnosticismo.

Cuando estoy en Asturias voy temprano por la mañana como un ritual a la Playa de Los Romeros, su playa favorita donde pasaba horas junto a Angue, su mujer, y su enorme San Bernardo llamado Lunes (al que mi sobrino pequeño llama con acierto “vacallo”, ya que no está claro si se trata de una vaca o un caballo). Recorro un buen trecho por esos verdes prados y al llegar me sumerjo en el Cantábrico en oración y comunión con ese espíritu libre al que reconozco en la luz del amanecer y la constancia del oleaje.
El temporal de este invierno ha cambiado totalmente el paisaje de la costa asturiana. El desprendimiento de las rocas, el hundimiento de los prados y la desaparición de la arena de tantas playas robada con nocturnidad y alevosía durante los meses del frio, ha dado paso a un nuevo paisaje, de los que podrían usar en las películas de ficción para describir una desoladora imagen posbélica. ¿Cómo voy a poder seguir recordando ahora a Emilio? No me podré sumergir ya en esa playa que parece un pedregal, ni rezar ahí por él, con él, por mí…
La Mar es femenina como la Naturaleza, como la Madre, como la Muerte, como la Eternidad… Y como todas ellas trasciende a la vida, la crea, la modifica, la supera… Supongo que deberé cambiar ese “cagonlamar” por la aceptación de que hay algo más grande que tú, por la aceptación de tu verdadero “tú”, ese “tú” cambiante que en realidad es “Él”… Sólo así, aceptando nuestra pequeñez, nuestra mediocridad, aceptando esa condición que nos recuerda el mismo Papa Francisco cuando proclama que él es un pobre pecador, y nos permite darnos cuenta a cada uno de nosotros que en ese deporte le damos mil vueltas… Solo así, digo, nos encontraremos cara a cara con Su grandeza y podremos entonces disfrutar de lo mejor del Cristianismo, esa aceptación de la Providencia que no es en sí negativa como la de la zorra de la fábula que se marcha porque las uvas estaban verdes, sino que disfruta de no llegar a esas uvas, las ofrece en sacrificio, acepta que le superan, y una vez desprendidos del ego por no haber podido alcanzar las uvas, disfrutas la felicidad de la aceptación.

Supongo que tendré que recordar a Emilio en otra playa, o en el templo, o seguir en la misma playa ofreciendo el sacrificio de andar por ese pedregal, o esperar a que la Mar haga el milagro de volver a traer la arena y con ello recuperar la playa que en estos momentos parece desaparecida… O tendré que cambiar el ritual por un recuerdo diferente, tal vez más alegre, tal vez más humilde, tal vez más profundo, tal vez, sin lugar a dudas, más cristiano…

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Noticias sobre la Iglesia (católica)

Por: Alfonso Carcasona 06-05-2014

La verdad es que es pequeño el espacio

 para el asombro que me dejan los medios de comunicación. Pero aún así -es de justicia reconocer-, que lo consiguen de vez en cuando.

 

Al margen de los ya criticados criterios de selección de los titulares con los que abren sus portadas (televisivas, escritas o radiofónicas), en las que sólo se habla de corrupción, de robos, de actos torticeros, o en las que después de la noticia de 40 muertos en un ataque aéreo, o por una hambruna… pasamos a deportes…., esta semana me han sorprendido.

 

Una de las noticias más importantes, merecedora de titulares en diarios escritos, de dos minutos en el telediario de TVE, e imagino que en las más ilustradas tertulias de este país, es que el pobre párroco de Canena, en unas desafortunadas palabras dichas en una homilía, afirmaba que “hace 30 años un hombre se emborrachaba, pegaba a su mujer, pero no la mataba… porque había un sentido moral, unos principios cristianos que hoy no hay”.

 

No voy a entrar en el fondo de la noticia, a valorar esas palabras. No conozco al párroco, pero estoy seguro de que no intentaba defender a los maltratadores. Tan solo un razonamiento estúpido, sorprendente seguro para su feligresía, y que probablemente retiraría de inmediato si alguien se las quisiese interpretar de la manera que lo han hecho los medios.

 

¡Pero cuantas homilías habrá cada domingo merecedoras de acaparar no ya dos minutos sino titulares varios en los medios! Pero no, estamos pendientes del fallo, que parece ser lo que vende. Y si es laicista, pues mucho mejor.  

 

Busquemos construir en lugar de destruir. De verdad, no es tan difícil. Sólo hay que tener voluntad, buena voluntad. 

 

 

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ESTABAN PRESENTES

Por: Dolores Aleixandre 04-05-2014

Pregunta: "según los evangelios sinópticos, ¿había discípulos al pie de la cruz?"

Respuesta: “No padre, no había discípulos. Habían huido todos cuando prendieron a Jesús”.  Seguimos repitiendo mecánicamente lo que siempre hemos oído, copiando sin darnos cuenta el formato de los antiguos catecismos y sin molestarnos en leer directamente el Evangelio. 

 

Si lo hacemos, nos encontramos con la sorpresa de que, para hablar  de las mujeres que contemplaban la escena desde lejos, los evangelistas emplean el lenguaje que caracteriza al discipulado:  seguimiento, servicio y decisión de subir a Jerusalén con el Maestro. “Le habían seguido,  le servían habían subido con él a Jerusalén” ( Mc 15,40-41).

 

Un poco más adelante, en la escena del sepulcro vacío,  las vemos llevando perfumes a la tumba de Jesús y las palabras del ángel desvelan lo que habitaba su interioridad:  “Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado” (Mc 16,6). Lo han contemplado de lejos y, como la novia del Cantar,  llevan su imagen grabada como un sello sobre su corazón y sobre su brazo:  ya no tienen ningún otro centro de atracción que no sea él. 

 

Y aunque no hay aún en ellas esperanza de resurrección y su intención es la de  embalsamar un cadáver, la intensidad de su amor, fuerte como la muerte, va a cambiar sus perfumes por la alegría del anuncio pascual.

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BRILLANDO EN LA OSCURIDAD

Por: Santos Urias 01-05-2014

La semana pasada llamaba a Julio

para felicitarle por su cumpleaños. Su voz, fatigada y tenue, escondía los indicios de una enfermedad dormida y letal que apenas le iba a conceder una semana para despedirse.

A su vez varios amigos y amigas se pasan estos días, las mañanas o las tardes en la consulta del médico. Tratamientos bastante severos que amenazan la salud, pero que también colocan en su sitio esa extraña armonía entre el cuerpo y el espíritu: inseparables, incontrolables, frágiles y sorprendentes. Carlos con su brazo de goma; Sonia con su pañuelo en la cabeza; Alberto con su descomposición; Montse con su cansancio; Manuela alimentándose sin cuchara; Paco sacándole brillo a la prótesis.

La sabiduría de la vida (y de la muerte), te va enseñando el camino. A veces me recuerda a esos fuegos artificiales que saltan en la oscuridad, explotan e iluminan con su brillo, con su magia y su belleza, y se extinguen cayendo entre pequeñas chispas hasta volver al suelo. Como nuestras pequeñas existencias, saltan hacia el cielo, donde lo eterno, brillan un instante, iluminan, fascinan y se desvanecen en la inmensidad del firmamento. Es la imagen de la Pascua, del cirio que representa la misma luz del Cristo resucitado. Él es el único sol que permanece y que nos despierta cada día.

Y mientras nos quede un aliento, una llamita, pólvora en el corazón, a darle brillo a la vida, que lo mejor siempre está por venir.

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