Martes 21 de Noviembre 2017

Juego de tronos en la Conferencia

Por: J. Lorenzo 30-04-2013

ya se ha dicho, también aquí:

la Plenaria que acaban de celebrar los obispos españoles ha evidenciado el final de una época que se ha prolongado desde la última década del siglo pasado hasta la primera de este nuevo milenio. Empieza ahora una especie de “juego de tronos” en donde todo está abierto. Se habla de una vuelta triunfal de lo que a Roma fue (tal es su pujanza que valdría tanto para Madrid como para Barcelona, así están de ofuscadas las banderías episcopales), sin desdeñar los adhesiones que se están fraguando en torno a los arzobispos de Sevilla, Pamplona, Valencia y Castrense. Todo depende, se dice, de si los cambios en Madrid se producen antes de la Plenaria electiva de marzo de 2014. Si así fuese, Roma estaría marcando la pauta y no se encontraría con muchas resistencias. Francisco –también se ha dicho– ha calado para bien en el ánimo de una mayoría de obispos. Tanto es así que, desde su elección, se ha casi cuadruplicado el número de prelados españoles que han reparado en lo interesante de la JMJ de Río de Janeiro de este verano y se han apuntado para asistir…
Y con tanta naturalidad –y alivio– se ha acogido a Bergoglio que poco se ha hablado de él en esta Plenaria. Los nombres que más han sonado entre pasillos han sido el del actual secretario general y los de los candidatos a sustituirle en esa función en la plenaria del próximo noviembre. El continuismo tiene el nombre del obispo auxiliar de Getafe; la renovación, el del titular de Guadix. Pero tampoco aquí está nada cerrado. Hay un nombre emergente, aunque no es –aún– obispo.
Algunos quisieron hablar más que de nombres y analizar, en sesión reservada, la situación que está atravesando España y también, la situación de la Iglesia en medio de esta tempestad. No fue posible. ¿Molesta el análisis? ¿Simple apatía? ¿O que cargue con él el sucesor? Los nuevos aires que llegan de Roma hacen esa puesta en común más que necesaria. La credibilidad de la Iglesia en España se desmorona, y, como refleja la encuesta de El País del domingo 21, los católicos españoles, practicantes o mediopensionistas , desean un tiempo nuevo en una Iglesia renovada. Vamos, pasar página.
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Aprender a ser

Por: Juan María Laboa 30-04-2013

Recorría en coche una carretera secundaria de Avila

cuando vi en el campo un pastor con sus ovejas. Paré el coche y fui a encontrarme con él. En un momento de la charla le pregunté si no se aburría tanto tiempo solo y me contestó con naturalidad: “¿solo? Si estoy con Dios!”.

Cuenta el Génesis que Dios tras crear el universo en seis días, descansó. No necesitaba descansar porque no se encontraba cansado, pero el primer libro de la Biblia introduce en nuestra historia y en nuestra cultura la noción del descanso, del tiempo dedicado a centrarse, reposar, reflexionar, rezar, encontrarse con uno mismo.

Nace así el domingo, el día del Señor y el tiempo dedicado a la conformación del ser humano. Es verdad que en la civilización actual cualquier día puede dedicarse al trabajo o al descanso, pero, a menudo, la pérdida del sabbath termina suprimiendo la noción del reposo del espíritu y del tiempo dedicado a su nutrición.

Creo que resulta inteligente rendir homenaje a la sabiduría de la inactividad, que en ningún caso consiste en ociosidad y pereza sino en reposo de la acción y predominio de la escucha y el ensimismamiento: “El Señor me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma” (Salmo 23).

Se puede rezar en todas partes porque Dios está en todas partes, pero nosotros no somos lo mismo en todas partes. ¿Dónde y cómo pudo encontrarme más yo mismo y puedo encontrar mejor a Dios? ¿No será en el silencio y en la soledad? “Guarda silencio ante el Señor; espera en él e inclínate pacientemente ante él” (Salmo37).

Aunque  también es cierto que ese silencio y esa soledad interior la podemos encontrar en tantos espacios mundanos. Lo profano no es siempre, ciertamente, la antítesis de lo sagrado. Podemos rezar en lo cotidiano, conservar la soledad y el aislamiento interior en el mundo y rezar así en la vida diaria, pero es más difícil. Conviene,  en todo caso, que, olvidando la obsesión de llenarnos de conocimientos, de informaciones y de actuaciones, pensemos más en formar nuestro corazón y en profundizar la vida. A veces, la continua actividad externa solo indica el deseo de ocultar el vacio de nuestro interior. Los sentimientos profundos, permanentemente cuidados, son los verdaderos parteros de nuestra personalidad.

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Populorum Progressio

Por: Xabier Azcoitia 26-04-2013

El 26 de marzo de 1967,

el Papa Pablo VI publico esta Encíclica sobre la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos. En esta época de crisis económica mundial nos será de ayuda recordar lo que la encíclica dice: 22. Llenad la tierra, y sometedla (Gén 1, 28). La Biblia, desde sus primeras páginas, nos enseña que la creación entera es para el hombre, quien tiene que aplicar su esfuerzo inteligente para valorizarla y mediante su trabajo, perfeccionarla, por decirlo así, poniéndola a su servicio.

 Si la tierra está hecha para procurar a cada uno los medios de subsistencia 

y los instrumentos de su progreso, todo hombre tiene el derecho de encontrar en 

ella lo que necesita. El reciente Concilio lo ha recordado: «Dios ha destinado la 

tierra y todo lo que en ella se contiene, para uso de todos los hombres y de todos 

los pueblos, de modo que los bienes creados deben llegar a todos en forma justa, 

según la regla de la justicia, inseparable de la caridad» Todos los demás derechos, 

sean los que sean, comprendidos en ellos los de propiedad y comercio libre, a ello 

están subordinados: no deben estorbar, antes al contrario, facilitar su realización, y 

es un deber social grave y urgente hacerlo volver a su finalidad primaria.

23. La propiedad. «Si alguno tiene bienes de este mundo, y viendo a su hermano 

en necesidad le cierra sus entrañas, ¿cómo es posible que resida en él el amor de 

Dios?»(1Jn 3, 17). Sabido es con qué firmeza los Padres de la Iglesia han 

precisado cuál debe ser la actitud de los que poseen respecto a los que se 

encuentran en necesidad: «No es parte de tus bienes —así dice San Ambrosio— lo 

que tú das al pobre; lo que le das le pertenece. Porque lo que ha sido dado para el 

uso de todos, tú te lo apropias. La tierra ha sido dada para todo el mundo y no 

solamente para los ricos». Es decir, que la propiedad privada no constituye para 

nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna razón para reservarse 

en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad, cuando a los demás les falta 

lo necesario. En una palabra: «el derecho de la propiedad no debe jamás ejercitarse 

con detrimento de la utilidad común, según la doctrina tradicional de los Padres de 

la Iglesia y de los grandes teólogos». Si se llegase al conflicto «entre los derechos 

privados adquiridos y las exigencias comunitarias primordiales», toca a los 

poderes públicos «procurar una solución, con la activa participación de las 

personas y de los grupos sociales»

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La caridad como vicio

Por: Alfonso Carcasona 26-04-2013

Sorprenden -o no- las declaraciones del líder de la oposición madrileña,

el socialista Tomás Gómez, tachando la medida del gobierno regional de Madrid de entrega de viviendas a desahuciados de “caridad”.

 Bien puede ser que los medios de comunicación, una vez más, de manera torticera, hayan sacado de contexto sus declaraciones y tono, achacándole que se haya referido nada menos que a la caridad como algo negativo. Pero me da la sensación que, por la trayectoria intelectual del individuo, y sin que sirva de precedente, no es imputable al mensajero la barbaridad de la interpretación de la frase.

Vamos a ver, sr. Gómez, que algo se haga por caridad siempre es bueno. Ojalá muchas más iniciativas, utópicamente todas, se hicieran por caridad (caridad es sinónimo de amor). Pero al sr. Gómez, caridad le debe sonar a religión, a rancio catolicismo, ese al que hay que atacar, con o sin sentido.

El problema de la vivienda es gravísimo. Nuestra constitución nos reconoce a todos los españoles el derecho a una y digna, al igual que al trabajo. Cuando desaparece el segundo, el derecho a la primera es un brindis al sol. No solo en cuanto a los desahucios por impago de hipoteca, sino por los de impago de alquiler. Por caridad deberíamos dotar un fondo de viviendas para que nadie durmiese en la calle. Si lo hiciésemos por amor sería mucho más indiscutible que si lo hacemos por solidaridad o por justicia social, términos en este caso no absolutos, ya que se les pueden contraponer siempre otros límites. Ojalá los gobiernos pudieran tomar las medidas por caridad, y estas fuesen aceptadas en los mismos términos por el pueblo. Por solidaridad o por justicia social pretendida, ya vemos que no se toman. Ojalá nos tomásemos la caridad como vicio, de esos que son imposibles de curar.

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¿Qué temen?

Por: Juan María Laboa 22-04-2013

Un nuevo papa, un nuevo estilo,

pocos nombramientos o decisiones por el momento, pero tantas esperanzas! Aparente quietud  romana. Sin embargo, encuentro a mi alrededor no pocos suspiros, miedos, desvaríos de palabra y obra. Un obispo dice que se encuentra desconcertado, un sacerdote afirma que ya está bien de pobres mientras otro confía a un compañero que puede ser tiempo de pasarse a Lefebvre. Descubro inquietud palpitante en alguna radio y en algunos grupos de laicos siempre tan seguros. ¿A que temen, qué les preocupa tanto, porqué  lamentan encontrarse ante un cataclismo?

No pocos de estos inquietos describen este primerísimo tramo del papa Francisco como una ruptura con los pontificados anteriores, aunque discretamente atribuyan este juicio a los de la otra orilla. ¿Es así o son ellos quienes se apresuran a poner el esparadrapo antes de la herida porque temen con angustia un talante que no es nuevo sino tan antiguo como las palabras de Jesús y que no se sabe bien por qué les provoca rechazo y les asusta tanto?

¿Por qué se apresuran a contraponer el servicio a la jurisdicción? Quién teme tanto la actitud de servicio, de considerarse servidores de los demás, como para verse obligado a añadir enseguida la urgencia salvífica de la jurisdicción? ¿Por qué se acude  en sus diatribas al magisterio de un papa o de otro cuando resulta tan fácil acudir directamente al Evangelio donde Cristo habla del tema con autoridad y decisión? ¿Quién indicó primero que toda autoridad es servicio, poniendo su vida como ejemplo?. “No es un teólogo”, me indicó un religioso con enorme preocupación, y yo me pregunté si consideraría teólogo a Jesús.

¿Por qué se ven obligados a acudir a tiempo y a destiempo a Benedicto XVI para ahuyentar no se sabe qué fantasmas? ¿Tanto miedo les da el papa Francisco? ¿Acaso consideran que deben defender y proteger a la Iglesia del Papa?. Por supuesto que en la historia de la Iglesia encontramos tantos rebeldes y herejes con esta manida disposición, pero no deja de producir sonrojo que en nuestros días tantos apóstoles de la estricta observancia ortodoxa se pasen al cisma con tanta desenvoltura. Conviene recordar las palabras del papa Francisco del día 13 de este mes: “El triunfalismo no es del Señor. El Señor vino a la tierra con humildad. El Señor nos enseña que en la vida no es todo magia, que el triunfalismo no es cristiano. La vida cristiana está hecha de normalidad, pero vivida con Cristo todos los días: Esta es la gracia que necesitamos, la de la perseverancia. Perseverar en el camino del Señor, hasta el final, todos los días”.

“El papa no pretende imponer sus propias ideas”, escribe un portavoz de la “Vera legalidad”. ¿Se trata, tal vez, de una advertencia…al Papa? ¿Debemos seguirle en todo aquello que nos guste y mirar a otro lado cuando sus palabras y sus acciones no coinciden con nuestras opciones?. Por otra parte, ¿no han temblado las cátedras de tantos escrutadores de herejías al leer que un aventajado alumno de una impoluta facultad de teología ha atacado indecorosamente al papa Francisco por haber lavado los pies de dos mujeres el día de la Caridad y del amor de Dios por nosotros, a causa, parece ser, de no sabe cuáles minucias reglamentarias transgredidas…por el papa que, de hecho, no puede transgredirlas porque dependen de él?. Es verdad que hace tiempo pasó algo parecido con los fariseos, que acusaron al Hijo de Dios por comer con publicanos. De todas maneras, ¿cómo juzgará este atrevido experto en a nuestro Señor que se dejó besar los pies por una mujer? ¿Se tratará a caso de un nuevo Maurras?

Es verdad que no debiera sorprendernos que comiencen a atacar al papa quienes llevan años atacando al concilio, la institución más venerable y más decisiva de la historia cristiana, pero su reacción está resultando tan atropellada y tan espontánea que me parece descubrir un mar de fondo doctrinal tan confuso y tan desorientado que podría derivar hacia sectas internas preocupantes.

Mientras tanto, sigue siendo oportuno tener en cuenta que la nave de la Iglesia, tal como nos recordó Benedicto XVI en su última audiencia, solo pertenece a Cristo, y que no debemos arrogarnos la capacidad de salvarla a nuestro arbitrio. No olvidemos en ningún caso que el prestigio y la atracción que ejerce la Iglesia no depende de su grandeza, de su poder o de su capacidad de convocatoria, sino de su humildad confiada, de su entrega y de su generosidad; nunca es fruto de la elocuencia de sus palabras sino de su capacidad de demostrar con su vida que Dios nos ama. El testimonio y la coherencia de vida personales han constituido y constituyen en nuestros días el signo más elocuente de nuestra fidelidad y amor a Dios.

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¡Feliz cumpleaños!

Por: Jose Maria Marquez Vigil 22-04-2013

Oro, incienso y mirra.

 Esos fueron los regalos que trajeron los Reyes Magos al niño Dios. ¡Qué pereza! No sabría yo qué hacer hoy en día con regalos tan inservibles… Bueno, el oro al precio actual, aunque haya bajado últimamente, se puede cambiar en esas casas de empeño que tanto han proliferado con la crisis…

Desde entonces, lejos de entender la simbología de este acto, el regalo se ha ido convirtiendo en algo cada vez más común (y exigible incluso) en nuestra sociedad de consumo. Cualquier ceremonia, onomástica, acontecimiento…, requiere un paso previo por los grandes almacenes de turno. “Póngame un ticket regalo por si quisiera cambiarlo, por favor”.

La verdad es que, aunque muy a menudo me siento condicionado por las circunstancias, esto de los regalos obligados no es uno de mis platos favoritos. Hace ya casi 20 años que aprendí de la Santa de Calcuta aquello de “no es más feliz quien más tiene sino el que menos necesita”. Y a la gente a la que quieres de verdad, a los que haces ese regalo… ¿No te gustaría realmente hacerles felices?

Si realmente crees que el regalo es un reconocimiento al homenajeado, ¿porqué homenajearlo tan solo con un regalo perecedero? Un perfume que se acaba, un juguete que se rompe, una orquídea que se marchita o un reloj que te pueden robar no podrán ser nunca comparables con esa vida eterna con la que fue regalado el buen samaritano. “¿Y dónde dice Vd. que venden eso?”

Hace ya varios meses fue el cumpleaños de mis hijas, las gemelas. Vinieron a casa muchas amigas de las niñas a merendar y celebrar la típica fiesta infantil que, como sabemos todos los que tenemos hijos, acaba con muchos papeles de regalo por el suelo y algunos paquetes que ni siquiera llegan a abrir. Pero en esta ocasión (la verdad es que las niñas lo hacen a menudo) pidieron a sus amigas que no trajeran nada, y que si realmente querían regalarlas algo bonito, que trajeran un sobre con dinero para “los niños de Africa”.

¡Y el otro día nos enviaron desde Lamu, en Kenya, un regalo de verdad! Un video de los niños de la casa de acogida de Anidan, que tiene a la mesa 235 niños cada día, felicitándolas, y una carta explicando que con su ayuda comprarían pescado y plátanos para todos durante cuatro semanas. Las niñas tenían una ilusión mucho mayor que la que cabe imaginar de los 15 regalos típicos de la fiesta de cumpleaños. La carta y el video se pueden leer y ver en este link: http://www.africadirecto.org/index.php?m=Noticias&op=ver&nid=349

Viendo sus caras me acordé de la oración que hicieron el otro día las niñas como trabajo de Religión en el cole. Las he puesto en la foto que acompaña a la columna y la de Paz reza así: “Querido Dios, Tú me creaste a mí y un lugar donde vivir. Gracias por crear nuestro corazón con el que puedo amar, querer, hacer paz, perdonar, consolar y muchas cosas más. Perdóname cuando me porto mal y ayúdame a mejorar mi letra e intentar no mandar. Querido Dios todo lo que me has dado es precioso. Ayúdame a ayudar a los necesitados y cada vez tener menos cosas y los pobres cada vez más.

Pues así hemos cumplido su deseo… ¡Y a 15 madres las hemos evitado tener que romperse la cabeza en un centro comercial!

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DESDE ABAJO

Por: Santos Urias 22-04-2013

De rodillas. Despojado. Sin títulos, ni honores.

 Desnudo. Con la mirada puesta en los pies que lava. ¿Pies jóvenes? ¿Pies adultos? ¿Pies femeninos? ¿Pies masculinos? ¿Pies ricos? ¿Pies pobres? ¿Pies de un color? ¿Pies de otro color? Pies humanos, cansados, dolientes, callosos o delicados. Pies sudorosos o pies perfumados. El que lava no elige los pies. Sólo sabe que lo que el maestro dijo: “¿Habéis visto lo que he hecho? También vosotros debéis lavaros los pies los unos a los otros”. Sólo se resiste el orgullo: “¿Señor lavarme tu los pies a mí?” Seguir decidiendo nosotros a quién debe lavar los pies el Señor. Seguir manteniendo nuestra mirada altanera. Un Maestro por los suelos es peligroso. Nos pone por los suelos a todos, limpiando lo que no nos gusta, a quién no nos gusta. Reduce nuestros planteamientos, nuestras normas, nuestros esquemas a papel mojado. Desde abajo se ve todo de otra manera. Despojado sólo quedan una manos que limpian, que acarician y unos labios que besan. ¿Por qué cuesta menos ponernos de rodillas delante del sagrario que delante de nuestros hermanos y hermanas? Sería bueno que nos lo preguntáramos, con sencillez, con sinceridad. ¿Qué nos implica más? ¿Qué nos transforma más? ¿Qué nos acerca más al Dios de Jesucristo? ¿Qué nos hace más creíbles? ¿Qué nos dijo el Señor? Dirán: Una cosa no quita la otra. Pero la otra tampoco quita la una. 

Cristianos de rodillas ante nuestro mundo. Servidores. Sin más aspiración que aliviar, que descansar, que ser bálsamo. Desde abajo, todo se entiende mejor desde abajo. 

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El buen pastor

Por: Xabier Azcoitia 20-04-2013

No hay más que un solo pastor, el pastor verdadero, el verdadero porque es bueno.

 En la alegoría juanista la bondad del pastor no es su misericordia y su indulgencia, como lo piensan con frecuencia los cristianos, que relacionan esta alegoría con la parábola de la oveja perdida. La bondad del verdadero pastor es el cuidado que tiene de sus ovejas; su adhesión a su rebaño le lleva a dar la vida por las ovejas. En contraste con el pastor aparece el servidor remunerado, al que se presenta únicamente para que destaque mejor la solicitud que lleva al pastor hasta la muerte. Fuera del verdadero pastor, nadie llega hasta ahí. Si se hiere al pastor, el rebaño queda desamparado. El servidor remunerado no tiene afecto más que a su salario, no al rebaño.
 
Las ovejas conocen al pastor, y el pastor conoce a las ovejas. El conocimiento es recíproco. Se trata de un conocimiento de amistad, el cual remite al conocimiento mutuo que tienen entre sí el Padre y el Hijo, del cual no es más que una consecuencia y reflejo. El pastor conoce a su rebaño de manera distinta que 
el rebaño conoce al pastor. El rebaño conoce a su pastor y le demuestra gratitud porque el pastor ha conocido a sus ovejas escogiéndolas y admitiéndolas en su rebaño. No son ellas quienes han escogido al pastor, sino que el pastor las ha escogido a ellas, las ha cobrado amistad y las ha introducido en su intimidad. 
 
Como el Padre conoce a Jesús y le ama enviándole al mundo para ser en él revelación suya, Jesús conoce a sus ovejas, las ama, las escoge. Y como Jesús conoce a su Padre y acepta con gratitud ser revelación suya en el mundo, las verdaderas ovejas conocen también a Jesús, saben lo que pueden esperar de Él y,  por Él, del Padre.Este conocimiento recíproco alcanza su punto culminante en la muerte de Jesús.
 
Porque en su muerte realiza Jesús de una manera plena lo que el Padre quería hacer conocer al enviarle, y con su muerte igualmente es como sella la elección de las ovejas. Pues no es por un rebaño ya existente por el que Jesús da su vida. No; con su muerte constituye al rebaño. Su muerte es el acto que establece al rebaño, es la base de su unidad; ella es quien da impulso a su crecimiento.
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La generación mejor formada

Por: Alfonso Carcasona 20-04-2013

No han transcurrido ni cinco años

desde que pregonábamos a los cuatro vientos que nos encontrábamos ante la generación mejor preparada de la historia de España. El estado del bienestar nos había traído la educación obligatoria, y nos pavoneábamos de nuestro sistema educativo, en el que quien más quien menos hablaba dos idiomas, además, por supuesto, y ante todo, de la lengua vernácula de su región, comunidad autónoma o país (la de ríos de tinta y tiempo perdido en este asunto).

Nos empezamos a pelear acerca del sistema educativo, que si la LOGSE, que si la LOSE y no sé cuantas otras abreviaturas. Cada partido que llegaba al poder cambiaba un poco el sistema educativo, adaptándolo a su ideología. Luego vino la discusión acerca de la asignatura de “educación de la ciudadanía”, y la proscripción de la asignatura de religión, ya una maría de por sí. 

Y empezaron los informes Pisa a enfrentarnos con una realidad que parecía no queríamos ver, a pesar del deterioro de nuestra sociedad, desde el punto de vista moral y cultural: nos situaban a la cola de los países de nuestro entorno, sin capacidad de colocar ni una de las docenas de universidades que habían florecido en cualquier ciudad de nuestro país, con mayor intensidad, si cabe, que aeropuertos o estaciones de tren. Pero nuestros responsables siguen negando la mayor, y nadie está dispuesto a abordar un tema que sufrimos ya hoy, y que sin duda nos alejará del desarrollo en años venideros, en los que, además, tendremos que asistir a la emigración de los mejores, ante el panorama de mediocridad aumentado sobre nuestro país, estado o nación (ya me disculparán ahondar en el concepto, de los únicos importantes para los mediocres que nos gobiernan hoy).

Viene a cuento la anterior introducción acerca de dos hechos que me han estremecido en los últimos días. Zapeando el otro día confieso que me detuve 4 minutos en un programa que consiste en que le hacen una pregunta a una persona de la calle, quien apuesta a que otra persona de la calle la acertará o no. Y le pagan si acierta. Pues bien, la pregunta era difícil: “¿quién mató a Abel?”. El concursante imagino que se veía con los 3.000 euros de premio en el bolsillo, y apostó porque la persona a la que se lo preguntasen lo acertaría. Pues bien, pararon a un grupo de chicas de 18 años. La más avispada, supongo, de ellas, fue la que tomó el mando. Estudio segundo de bachillerato y cuando acabe quiero ser policía. Es decir, una persona que lleva estudiando 14 años, preparada para iniciar su carrera profesional. Pues bien, su primera respuesta, entre risitas, es que no le sonaba de nada. Le dieron una pequeña pista, el Abel de la Biblia, ante lo que respondió que ella, de religión, ni idea. Ante la insistencia en que dijese un nombre, soltó… “pues no sé, Jesucristo…”, para consternación del abuelillo concursante, que veía esfumarse su dinerete. Todo entre las risitas de las amigas y del conductor del programa, y ante la vergüenza ajena que debemos sentir los españoles ante semejante demostración de incultura y de dinero tirado a la basura en el caso de todos los años de educación de esta compatriota. La generación mejor formada…

El segundo hecho me lo contó un colega bitacoriano. Resulta que en un colegio en Donosti han decidido que la asignatura de química no aporta nada a sus alumnos, y por lo tanto han decidido sustituirla por una de mayor calado, “historia de la literatura de Euskalerría”. No cabe duda que no saldrá ni un solo ingeniero químico de ese colegio, ni nadie que pueda leer un prospecto de una medicina, pero tendrán un conocimiento que nadie más tendrá en el mundo: el de literatos que hayan desarrollado su obra en euskera. Con ello seguro que contribuimos a una sociedad mucho más culta. 

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El "efecto" de Francisco en Añastro

Por: J. Lorenzo 19-04-2013

El pensamiento del papa Francisco ya se abre paso en Añastro,

 en la sede de la CEE. Esta semana se ha desarrollado allí la asamblea de primavera de los obispos. Y el nuncio les recordó las líneas maestras que está intentado asentar Bergoglio en estas pocas semanas: menos autorreferencialidad, que lleva al narcisimo, y más unidad –que no uniformidad– entre los miembros de la Iglesia, que se consigue cultivando las relaciones entre obispos, sacerdotes, religiosos y laicos.

Había cierta expectación en esta Plenaria por conocer si este primer mes intenso de pontificado había calado también en gestos entre los obispos. Ya se puede saber –y percibir– que la mayoría de ellos ha acogido positivamente al hombre y lo que destilan sus formas. Tampoco ocultan que se encuentran expectantes por saber qué es lo que se les va a requerir. Se dan por finiquitadas maneras –y gestos, siempre los gestos– de una forma de ejercer el gobierno de una institución que debiera ser colegial, consultiva, pero donde muchos se han sentido ninguneados.

Esta mayoría de obispos tiene claro que se les va a pedir que “huelan a oveja”. Pero no les asusta. En sus diócesis, donde realmente se sienten libres, están más centrados en las labores de pastoreo que en la mera vigilancia y control.

Pero también se reconoce sin disimulo que hay en otros obispos un cierto miedo al saberse perdedores por no reconocer en Bergoglio a su candidato ideal. En ellos aún se vislumbra el desconcierto en que los sumió la humareda blanca de la que salió este papa con sus zapatos negros pidiendo la bendición de sus ovejas.

Y, sí, los primeros signos del “efecto Francisco” se están dejando ver. Para empezar, se dice, la actitud para con los religiosos y religiosas ya está cambiando. Y se impone la sencillez. Desaparecen puntillas y puntillistas. No ha habido ninguna disposición magisterial al respecto, pero basta seguir las retransmisiones televisadas del Papa, ver su atuendo –y, sobre todo, el de quienes le asisten– para observar que el encaje vuelve a su confinamiento alcanforado. Ahora se teme más al “síndrome Feijóo”, a que afloren fotos donde la aparatosidad del ropaje apenas dejaba ver la piedad del celebrante. Se impone la sencillez. Se intuye la sensatez.

 

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Los cuervos de Bergoglio

Por: J. Lorenzo 15-04-2013

También el cardenal Bergoglio tenía su propio "cuervo" en la curia de Buenos Aires.

 En el corazón de su puente de mando, donde ejecutaba sus decisiones pastorales. Concretamente, encima de su escritorio. Era una fotografía de Juan José Jaime, “el Cuervo”, ahora de 43 años, y que se topó con quien es ya el papa Francisco en una de las villas miserias que le han salido como pústulas a Buenos Aires, a las que el arzobispo solía presentarse incluso sin avisar. No se habían encontrado nunca antes los dos hombres, pero Bergoglio le dijo: “Te conozco sin haberte visto”. Era Jueves Santo. Luego le lavó los pies. “El Cuervo” sí era un viejo conocido de los “curas villeros”, que le sacaron de volquete en donde dormía y del infierno de la droga. “Yo no creía en nada ni en nadie, pero me enseñaron a ver a un Dios generoso que me quiere”.

Esta anécdota, de las muchas que recorren ahora los medios de comunicación, es una de las que retrata bien la opción pastoral de Bergoglio durante sus años de ministerio episcopal. A falta de un pensamiento magisterial más elaborado como Papa del que advierten algunos para ver por dónde va a transitar Francisco, las anécdotas nacidas de sus encuentros con la gente nos dan una idea al menos de por dónde ya ha caminado. Y en esos caminos –como también podemos ver en casi todas las homilías que ha pronunciado hasta ahora como sucesor de Pedro– hay dos palabras –una actitud, en definitiva– que se repiten: ternura y misericordia.

Siempre habrá quien se las eche en falta durante la época de plomo de la dictadura argentina. ¿Logrará zafarse alguna vez de esa sombra? En las villas miseria parece ser que sí. Allí le recuerdan –y suspiran– por el arzobispo al que veían como un párroco más, un cura que compartía en medio de ellos las sopas de carne cocinadas al aire libre, que no se escandalizaba porque las parejas que no estaban casadas quisieran bautizar a sus hijos y que se admiraba del sensus fidei de aquellas sencillas gentes, que no siempre encontraba en reputados especialistas.

Francisco aún no ha escrito ninguna encíclica, pero sus gestos están componiendo una partitura que todos son capaces de leer. Aquellas anécdotas y estos comportamientos que siguen sorprendiendo guardan el mismo ritmo.

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Roma, ¿un parque temático?

Por: Juan María Laboa 15-04-2013

Mateo y Felipe decidieron visitar la basílica de san Pedro

 acompañados de Juan el Bautista, Juan Evangelista, Tomás , Francisco de Asís, Francisco de Javier y Felipe Neri. Al pasar el control previo a la entrada de la basílica sonaron todas las alarmas, pero nada pudo encontrar la policía porque ellos solo llevaban la túnica y una enorme curiosidad. “Debieran examinar las buenas intenciones y su capacidad de amar antes de reunirse con la comunidad” señaló Tomas, ligeramente molesto. “En realidad, sonrió el Evangelista, casi todos entran con buen ánimo y con ganas de aprender, aunque me pregunto si salen del monumento con el espíritu renovado”. Les llamó la atención el que muchos grupos fueran dirigidos por un hombre o mujer con un banderín en la mano. ¿”Será el maestro de oración que guía sus pasos”? “¿No había algo parecido entre los esenios”?. Juan rememoró el pasado y llegó a la conclusión de que tanto los judíos como los primeros cristianos habían mantenido una sencillez que tenía poco que ver con lo que estaban admirando. “Las riquezas son capaces de corromper todo, incluso aquello que parece estar consagrado solo a Dios”.

Francisco Javier examinó con enorme atención los personajes de aquel peculiar panteón de celebridades: “Sigue siendo un templo al Dios desconocido, pero, en esta ocasión, acompañado de personajes mundanos demasiado conocidos. Antes del Juicio definitivo se han colocado en los primeros puestos, tal vez convencidos de poder influir así en el Padre eterno”. “La verdad es, propuso Felipe Neri, que los humanos buscamos inconsistentemente a quienes han conseguido el trofeo o han sido seguidos o admirados. Somos débiles que admiramos la fortaleza de quienes la demuestran, somos inconsecuentes y seguimos a los fieles y, aunque desconozcamos su identidad, nos amparamos en quienes manifiestan seguridad y constancia. Lo malo es que, a menudo, juzgamos frívolamente y seguimos a quienes no lo merecen o son tan inconsecuentes como nosotros. Repetimos “solo Dios basta”, pero multiplicamos las muletas”.

Al atardecer se encontraron en la Plaza Farnese, se sentaron alrededor de dos mesas de café y la conversación fluyó torrencialmente a propósito de tantas ideas provocadas por sus experiencias recientes. Juan el Bautista, que había pedido un vaso de agua de ortigas, atacó con violencia la danza desmelenada de unos jóvenes alrededor de una radio que emitía sonidos desgarrados y furibundos. “Qué ejemplo hemos dado y cómo nos hemos explicado para que se mantengan estas vestales semovientes, estos maniquíes con sotana en calendarios y en las antesalas de espera, tanto anciano purpúreo, tanto desfile descocado de uniformes clericales masculinos o femeninos que parecen ocultar algo inconfesable? Yo recuerdo las filacterias y algún gorro pintoresco, pero aquello solo se debía al espíritu provinciano y pobretón de nuestro pueblo, mientras que ahora demuestran satisfacción y arrogancia”.

Todos sonrieron con sorna ante el enfado de quien todos admiraban. Por su parte, Juan Evangelista y Tomás, que habían encontrado al maestro de ceremonias del Templo, explicaron con detenimiento las sutiles diferencias existentes entre los diversos rangos de roquetes, sus puntillas y bordados, o la riqueza de matices entre las casullas “góticas” o de “guitarra”. “Su estudio exige una dedicación minuciosa y concienzuda. Espero que los principados y potestades no lleguen a enterarse de tan sutiles distinciones”.

 Francisco hacía gestos de asentimiento, pero su rostro denotaba una cierta tristeza. Con los siglos nada parecía haber cambiado aunque todo resultaba más complicado. En su san Damián del alma daban gracias al Señor con el corazón y con sus actos de entrega y generosidad. No necesitaban disfrazarse. “Espero que el nuevo papa introduzca la sencillez y la austeridad. La gloria de Dios no necesita bordados ni puntillas, armiños ni metales preciosos. Solo un corazón puro y contrito es capaz de agradarle”.

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Derecho a tener un ferrari...¡y un yate!

Por: Jose Maria Marquez Vigil 15-04-2013

Los derechos humanos a menudo parecen una broma inalcanzable.

Si incluyéramos en la declaracion de derechos que todo el mundo tiene derecho a casarse con el Clooney o la Bundchen, o que tenemos derecho a que nuestro equipo gane la Champions o la NBA podríamos reírnos todos. Pero realmente no tiene tanta gracia cuando pensamos en el drama que supone para tantas familias el actualmente inalcanzable derecho a la educación, sanidad o vivienda para los habitantes de un slum africano, de un país en guerra, o incluso de algunos barrios y pueblos de nuestra España actual. Y qué decir sobre el derecho a un trabajo digno en un país con más de 5 millones de desempleados oficiales…

Por una vez no voy a viajar desde esta columna a mi querida Africa, donde nuestros hermanos caminan durante meses para embarcarse en pateras que les traigan a nuestro mundo a costa a veces de su propia vida. Voy a hablar de derechos humanos violados en esta otra parte del mundo, al lado de nuestras casas, en esta sociedad que hemos construido y que, sobre todo últimamente, parece que se va a derrumbar en cualquier momento.

Esta semana asistí al acto de presentación del informe “Atrapados tras las rejas” para escuchar a mis muy queridos y admirados Cristina Manzanedo y Daniel Izuzquiza en representación de mi también muy querida y admirada ONG “Pueblos Unidos”, quienes llevan ya muchos años trabajando por los derechos de los inmigrantes en España. Y cuando hablo de sus derechos no me refiero a declaraciones vacías de contenido desde un frío despacho, sino que por el contrario tienen un centro en la madrileña calle de los Mártires de la Ventilla en el que puedes ver a diario grandes colas de inmigrantes a los que ayudan y promocionan con multitud de actividades que incluyen un verdadero derecho a la vivienda (les acogen en varios pisos en Madrid en los que realmente conviven con ellos), a la educación (desde la enseñanza de español al principio hasta la formación específica para que puedan tener un trabajo digno), y a tantos otros aspectos ya que les asesoran y acompañan en sus muchos problemas legales y financieros, con multitud de casos de éxito. Personalmente conozco muy bien a un chico del Mali llamado Seydou, un buen amigo mío y de mis hijos, que gracias a ellos tiene ahora papeles y un trabajo, y una grandísima sonrisa que refleja su esperanza por una vida mejor para él y los suyos.

Pero en este acto en la Oficina del Defensor del Pueblo no se habló de sus muchos logros, sino que se denunció la situación del CIE de Aluche (Centro de Internamiento de Extranjeros). Para el que esté interesado, se puede descargar este informe en el siguiente link:http://www.pueblosunidos.org/cpu/formacion/InformeCIE2012.PDF

A modo de resumen, os dejo unas pinceladas de lo que más me chocó escuchar:

- Desde Pueblos Unidos acompañan a varios centenares de inmigrantes que han sido privados de su libertad injustamente en el CIE, entre los cuales existían 24 personas con enfermedades físicas o mentales, 56 personas con hijos menores a su cargo (de los cuales once son menores de nacionalidad española), y otras personas especialmente vulnerables por diferentes razones. Todos ellos han sido privados de su libertad injustamente.

- El informe está dedicado a Samba Martine, congoleña que fue privada de su libertad por el “gravísimo delito” de no tener papeles. Murió en el CIE ya que era seropositiva y no tuvo atenciones médicas suficientes teniendo en cuenta su situación.

- Según las autoridades, casi un 90% de los expulsados tienen antecedentes penales, pero los voluntarios de Pueblos Unidos nos demuestran que las cifras son muy distintas en la realidad: tan solo uno de cada cuatro, un 27%, tienen antecedentes. Lo cual implica que tres cuartas partes, casi un 75%, son personas como tú y como yo, que no suponen ningún tipo de peligrosidad.

- Escuché a Cristina y a Daniel contar de sus propios labios testimonios verdaderamente escalofriantes. En el CIE de Aluche se producen torturas y gravísimas injusticias de todo tipo. Entre otras muchas, aunque parezca más propio de una película americana del KKK de hace medio siglo, comentaban que en nuestros días se pueden escuchar por la megafonía SONIDOS DE MONOS, mientras algunos trabajadores del Centro les dicen que su madre ha venido a visitarlos. ¡Qué poca gracia, qué poca inteligencia, qué pobreza de espíritu y falta de la más mínima humanidad!

- Daniel, Sacerdote Jesuita, decía que incluso el derecho a la libertad religiosa se ve constantemente limitado para todos, cristianos y musulmanes.

Muchos los ejemplos, inaceptables todos ellos en una Europa que pretende ser el baluarte de los derechos humanos. Os aseguro que a mí no me han tratado así en África, ni si quiera en países en guerra…

¿Y qué podemos hacer nosotros? Os aseguro que podemos hacer mucho, muchísimo. Yo me he acercado a menudo a Pueblos Unidos y siempre acogen a los voluntarios con el mismo cariño que a los inmigrantes. Otra oportunidad para alcanzar la vida eterna mientras experimentamos en primera persona que “el que da, recibe”. Si alguien quiere que le presente a estos ángeles de Pueblos Unidos, que no deje de escribirme en esta misma columna.

Y para terminar, como al fin y al cabo se trata de un blog de espiritualidad, voy a ver qué me dicen nuestras lecturas de hoy, a ver si nos hace reflexionar algo…

“El sumo sacerdote los interrogó diciendo:
«Les habíamos advertido y prohibido enseñar en nombre de ése. Pero ahora en Jerusalén no se oye más que su predicación y quieren echarnos la culpa por la muerte de ese hombre.»
Pedro y los apóstoles respondieron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.”

A los de Pueblos Unidos también les acusan de alteración del orden y apología de la desobediencia… Yo tengo muy claro cuál es en este caso mi equipo. ¿Y tú?

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Sic gloria transit mundi

Por: Alfonso Carcasona 15-04-2013

No pretende ser esta reflexión una elegía de Margaret Tatcher

Lo que motiva mi reflexión es la violencia con la que se comporta nuestra sociedad occidental en los últimos tiempos.

 Cuando murió Tatcher pensé en la famosa cita “sic transit gloria mundi”. Sin duda, fue uno de los personajes de mayor relevancia en la década de los 80, capitaneando un país en serias dificultades económicas y políticas. Tuvo que tomar decisiones difíciles, impopulares, con el objetivo de sacar a su nación de una grave crisis. No es objeto de esta breve columna el analizar o intentar concluir si sus reformas fueron o no acertadas, sino del injusto protagonismo que los defensores del libertinaje de expresión asumen en estas ocasiones.

Murió 23 años después de perder el poder, víctima de una larga enfermedad de Alzheimer. No cabe duda que, como dije anteriormente, fue un personaje relevante en el Reino Unido al menos durante 11 años. ¿No es lógico que se le despida convenientemente? No creo que sea el momento de sacar las camisetas llamándoles bruja (en España seguramente le estaríamos llamando cosas peores) u organizando fiestas anti-Tatcher en Trafalgar Square.

Se quejan los libertinos demagogos de los costes que un funeral especial, militar, que no de estado, va a ocasionar a las arcas públicas. Olvidan, como siempre, que los mayores gastos se irán en seguridad, y de manera paradójica, esos gastos de seguridad se incrementan debido a su participación violenta en los mismos.

No es de recibo celebrar la muerte de nadie. No cabe más odio que festejar, injuriando, el momento de dolor de la familia. Los mediocres han asumido el poder, y las masas, debidamente adocenadas por ellos, reaccionan de las formas más primitivas. Nos espantamos de cómo se celebraban las victorias en la antigüedad, o en los países “incivilizados”, con saqueos y profanaciones de los pueblos vencidos. Pero hoy no solo se lacera a los enemigos, sino que son los propios líderes, los que intentaron huir de esa mediocridad tomando decisiones en la creencia de favorecer el bien común, los objetos del mayor desprecio e intención de enterrar en el olvido.

Por otra parte, en España dedicábamos más tiempo a despedir a Sara Montiel que a recordar a Margaret Tatcher. Exponente final de nuestra, como mínimo, mediocridad intelectual.

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Sonata para chelo

Por: Alfonso Carcasona 10-04-2013

Cada día asistimos a la degradación de nuestra sociedad.

No me refiero a la que denuncian los medios de comunicación, acerca de la corrupción, los desahucios o los escraches. Corrupción ha habido siempre, y mientras no cambie nuestra educación y valores, seguirá habiéndola, en mayor medida cuando haya abundancia, y más miserable, en términos cuantitativos y cualitativos, en épocas de crisis. Desahucios, lanzamientos, sea por impago de la hipoteca o del alquiler, los seguirá habiendo. 

Me refiero a la pobreza que nos rodea, sin que muchos de nosotros queramos verla. En todas las ciudades españolas empieza a ser difícil encontrar una esquina o un semáforo sin “inquilino” pidiendo. Españoles y extranjeros.

Desgraciadamente, en muchos casos se intuye fácilmente la existencia de mafias detrás de las personas, lo que lo hace todavía más doloroso. Eso puede servir de excusa, incluso en muchos casos justificada, para darles la espalda. Total, con mirar a otro lado, o ni siquiera, solo al frente negando con la cabeza, basta. Todos los días las mismas personas, en los mismos semáforos o esquinas. De alguna manera, se ha convertido en una profesión, dura donde las haya, con el único valor añadido para el sistema de acallar conciencias, en el mejor de los casos.

Me pregunto que haría Francisco, el que decidió en su día, antes de su conversión, no dejar a un pobre que le pidiese algo sin limosna. No me refiero al trato humano, a ese que como dice el papa de su mismo nombre exige no solo dar unas monedas, sino entregarlas como hermanos, con una caricia o apretón de manos, mirando a los ojos, interesándonos por quien pide. Me cuestiono, en voz alta, el cómo atender a esos hermanos que nos rodean, ¿cómo lo haría él?

Por no citar el Evangelio acerca del juicio final, en Mateo 25 31-46, “me visteis con hambre y me disteis de comer, me visteis desnudo y me vestisteis…” 

Cada persona tiene su historia, sus tristezas y sus alegrías. La foto que acompaña esta columna me ha hecho reflexionar sobre una realidad que cada día me preocupa más.

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MEDIOCRELANDIA

Por: Jose Maria Marquez Vigil 08-04-2013

Como soy un mediocre,

y copiando a los ministros extranjeros copiones que han dimitido últimamente en Alemania y UK, he decidido ser yo mismo también un copión, todo para dar mayor difusión si es posible a esta acertadísima carta que me ha llegado por email atribuida a Forges.

Creo que en esta ocasión no tengo nada más que decir, solo leer nuevamente su carta, alegrarme por pensar igual que él y por ello sentirme apoyado, y entristecerme terriblemente porque mi DNI dice que soy español y mi libro de familia que tengo 5 hijos… ¡Dios los guarde!

Gracias, Forges, por ponerte tan serio.

  LA MEDIOCRIDAD ESTÁ GANANDO TERRENO PELIGROSAMENTE; EN REALIDAD, ES UN  RIESGO PARA EL DESARROLLO DE TODA UNA SOCIEDAD.
  
  
El triunfo de los mediocres 
 
 
Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.


Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.
 

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.
  
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. 

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.
 

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.
 

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente
basura.
 

- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.
 

- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.


- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.
 

- Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.
 

- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.
 

- Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.
 

- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.
 

- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
 

- Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.

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CARTA A FRANCISCO, OBISPO DE ROMA

Por: Dolores Aleixandre 06-04-2013

Hermano Francisco: nunca pensé que me dirigiría así a un Papa,

pero como  en tu saludo inicial no nos llamaste “hijos e hijas” sino “hermanos y hermanas”, siento que tengo permiso para hacerlo. Y me sale también un tú,  aunque llenísimo de respeto, porque no me imagino llamando de usted a un hermano de verdad y el vos argentino no me va a salir. 

En el diario “La Nación” del 14 de Marzo he leído que tu elección “ha resultado balsámica” y me ha parecido un adjetivo perfecto para calificar lo que nos está pasando desde que nos saludaste desde el balcón, con aquel tono en el que se mezclaban la  timidez y la confianza.  Primer efecto balsámico: te vemos distendido y hasta bromista (¡qué maravilla, un papa con sentido del humor…!), sin dar en ningún momento la impresión de estar abrumado por el peso de esa responsabilidad agobiante  y desmesurada que los Papas se han ido echando sobre los hombros, como si les tocara a ellos solos encargarse de toda la Iglesia universal. Como si no existieran los otros Pastores,  como si el pueblo de Dios fuera un fardo con el que cargar y no una comunidad de hombres y mujeres capaces de iniciativa y con deseos de participar  y de colaborar, como soñamos con el Concilio.   

Tú, en cambio, estás consiguiendo comunicarnos la convicción de que ese camino que comienzas lo vas a hacer acompañado por todos nosotros. Qué manera tan franciscana por lo sencilla y tan ignaciana por su lucidez de señalar un nuevo estilo eclesial.  Porque si lo que deseas es que se nos reconozca por la  fraternidad, el  amor y la confianza, empiezan a sobrar y a estorbar  (hace tiempo que a bastantes ya nos estaban sobrando y estorbando…) tantas conductas,  prácticas y costumbres en las que se han ido confundiendo la dignidad con la magnificencia y  lo solemne con lo suntuoso. Resulta una sorpresa balsámica sentir que ahora te tenemos como cómplice en el deseo de ir cambiando esas usanzas e inercias que nadie se decidía a declarar obsoletas y ante cuya incongruencia habían dejado de dispararse las alarmas. No son cuestiones irrelevantes, son indicadores que revelan una preocupante atrofia de los sensores que tendrían que haber puesto alerta, hace mucho, de que estaban en contradicción con los usos de Jesús. Así que bienvenida sea esa tarea que emprendes  de volver a la frescura del Evangelio y a la radicalidad de sus palabras: ya nos estamos dando cuenta de que, en lo que toca a los pobres, no vas a darnos tregua.

Comienzas tu camino en momentos de extrema debilidad de la Iglesia: lo mismo que aquel joven que huyó desnudo en el huerto, a ella le han sido arrancadas las vestiduras con las que se protegía: secretismo,  hermetismo, ocultamiento,  negación de lo evidente. Pero es precisamente ahora, cuando aparece desnuda y despojada  ante la mirada enjuiciadora del mundo, cuando se le presenta inesperadamente una ocasión maravillosa: la de revestirse por fin, únicamente, del manto de la gloria de su Señor.

Nos has confiado la tarea  de sostenerte con nuestra oración y en estos momentos estoy pidiendo para ti unas cuantas cosas: paciencia ante el rastreo que la prensa está haciendo de tu pasado y que es una consecuencia de lo que dijiste a los periodistas: “Habéis trabajado ¿eh?, habéis trabajado…”. Pues eso, se han crecido y siguen trabajando. También pido que no te agobien más de la cuenta  las expectativas descomunales que estás despertando y que te sientas muy libre (y muy hábil también) para elegir a quienes creas que pueden ayudarte en el gobierno de la Iglesia, aunque suponga un ERE para la curia.

Vas a encontrar muchas piedras en ese camino: críticas, resistencias y hasta zancadillas así que, siguiendo la recomendación de tu preciosa homilía el día de San José, trata  de custodiarte un poco a ti mismo. Y por si no aciertas del todo, que se ocupen de ello las santas de la Iglesia de Roma: Cecilia, Inés, Domitila, Tatiana, Agripina, Demetria, Martina, Basilisa, Melania, Anastasia, Digna, Emérita, Martina, Sabina.

Han ido a buscarte casi hasta el fin del mundo y ha sido un acierto: gracias por haber aceptado quedarte, sin poder volver a recoger tus cosas. Menos mal que los zapatos que llevas parecen cómodos.

Muchos nos sentimos ahora responsables de rezar por ti, aunque no seamos de tu diócesis y nos alegra saber que estás también encargado de velar por la Iglesia universal. De pronto, está recobrando sentido llamar Papa al Obispo de Roma.

Que el Señor te bendiga, te guarde y derrame sobre ti el bálsamo de su paz. 

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Creer y ver

Por: Xabier Azcoitia 06-04-2013

El "ver" y el "creer" son dos acciones fundamentales

respecto a Cristo resucitado. La exigencia de Tomás tiene en Juan la función de crear las premisas para la enseñanza que Jesús dirigirá a toda la Iglesia (20, 29).

Recuerda también que, frente a los no fáciles signos de la presencia de Dios en la historia, hay que saber atender y ponerse al acecho de ella 

sin rechazarla. Jesús se revela siempre, más pronto o más tarde, y a cada uno según su propia manera de ser. Para todos cabe la posibilidad de acercarse al misterio y a Cristo revelador, con tal que se abran y se muestren dispuestos.

¿Qué añade de novedoso este texto respecto a las escenas anteriores? Juan pretende mostrar cómo Jesucristo resucitado conduce a los discípulos y a los futuros creyentes después de ellos a la madurez en la fe: creer sin ver, basándose únicamente en el anuncio de los primeros testigos. [...] Las palabras de Jesús son una clara invitación a crecer en la fe superando la etapa de lo sensible para entrar en la visión de la fe. Es menester despojarse de lo superfluo y de la pretensión de ver para realizar una verdadera experiencia de Cristo glorioso. [...] Juan no nos 

dice si el apóstol respondió a la invitación del Maestro de tocarlo y de poner las manos en sus cicatrices. Basta el encuentro con Jesús y su presencia para hacer que Tomás llegue a la profesión de fe, después de haber hecho un cambio radical en su vida, con estas palabras: ¡Señor mío y Dios mío! Estamos frente a una confesión de fe explícita y directa en la divinidad de Jesucristo, la más elevada de todo el evangelio. Efectivamente, el evangelio se había abierto con este solemne reconocimiento de la divinidad de Jesús (cf. 1, 1); ahora se cierra de la misma manera. Jesucristo ha sido el verdadero pedagogo que ha ido conduciendo a sus discípulos en el camino 

de la fe. [...] Es creyente aquel que, superando las dudas y las pretensiones de ver, acepta el testimonio autorizado de los que han visto. El signo que conduce a la fe no es ya objeto de visión directa, sino de testimonio. Lo cual no significa que actualmente esté cerrada para los creyentes toda experiencia personal del Cristo resucitado. Todo lo contrario. A los creyentes se les ofrece ahora la experiencia de la alegría de la paz, del perdón de los pecados, de la presencia del Espíritu Santo. Pero la «historia» de Jesús tiene que ser aceptada a través del testimonio.

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Francisco y la vieja evangelización

Por: J. Lorenzo 06-04-2013

Con el papa Francisco no hay nueva evangelización.

Al menos de momento, la suya es la “vieja” de siempre, la de ese cura bonachón que hace reconocible el Evangelio sin necesidad de citas a pie de página (¿será por eso que ha pedido a la Iglesia ser menos autorreferencial?); la del sacerdote que, aunque no lo tenga, encuentra el tiempo suficiente para pararse, escuchar, aconsejar, preguntar, acompañar, confiar y perdonar. A lo mejor, simplemente era eso lo que se estaba necesitando en lugar de sesudas conferencias para poner nariz al futuro y catar los vientos de los cambios sociales, cambios que no pedían más refinamientos ni introspección espiritual para gourmets de lo divino, sino, básicamente, mayor autenticidad y empatía con un mundo en donde aún sobreabunda el sufrimiento.

Lo ha dicho recientemente: la Iglesia tiene que salir de sí misma, encaminarse hacia “las periferias”, que no son solo geográficas, sino también existenciales. Ahí necesita, es cierto, nuevos estilos pastorales (que quizá tampoco sean tan nuevos, véase el del testimonio en primera persona) en los sacerdotes, y que no consisten en un par de manos de ese barniz de impostada modernidad; pero también en los laicos, que estas maneras forzosamente habrán de ser nuevas porque la suya es una corresponsabilidad casi inédita, salvo que se entienda por tal el creciente clericalismo al que se han entregado no pocos. Ni coleccionistas de antigüedades ni de novedades, ha dicho. ¿Qué, entonces? Pues diríamos, en versión libre de aquella famosa máxima de un asesor de un candidato a la presidencia norteamericana: “La ternura, idiota, es la ternura”, las entrañas de misericordia, la misma que muestra una madre con sus hijos.

Hay ya mil y una fotos de este Papa en donde se le ve derrochando ternura. Algunos –los que siguen atribulados con su elección y han caído en una especie de silencio de los corderos- lo confunden con populismo. Pero de lo que hoy habla la gente es de su cercanía y sencillez, de su búsqueda de la gente para fundirse con ella en sus audiencias, y que nace “de la dulce y confortadora alegría de evangelizar”, esa en la que le gustaría que viviese la Iglesia que ahora conduce. Así, nada más y nada menos. Sin otros epítetos.

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DESDE LO ALTO

Por: Santos Urias 06-04-2013

Todo parece diferente si se mira con la perspectiva adecuada.

 Acabamos de llegar, un amigo y yo, de unos días de descanso y desde la terraza del apartamento se contemplaban unas vistas de la costa realmente maravillosas. Conversación; silencios; música; mesa. La respiración del mar que con sus olas barre los residuos de la vida y exhala un aliento que lo llena todo. Los pinceles de la primavera han pintado un paisaje impresionista e impresionante. Con razón la resurrección viene con las luces de la luna y salta con las primeras flores. 

Todas nuestras miserias conviven en el día a día. Salpican, empañan, nublan los ojos. Por eso tomar distancia es tan importante. Beber la copa de la esperanza con la mirada llena de ternura. Que el licor te corrija el destino y la guitarra suene, que es Dios quien escurre sus dedos sin temor. 

Este ventanal es un altar perecedero. Como todo en el tiempo. Una consagración que, como la de Stravinsky, busca la primavera, reclama lo eterno, un morir y un vivir permanente. 

No hemos celebrado la Pascua, es la Pascua la que nos ha salido a buscar. Se ha hecho la encontradiza y ha chocado con nosotros: descarada, sin pedir perdón. 

Feliz banquete; feliz música; feliz noche; feliz y feliz. Desde lo alto todo se ve distinto, con ojos de Pascua, como en la terraza de nuestro pequeño apartamento 

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