Domingo 23 de Julio 2017

Sobrecitos a Francisco

Por: Jose Maria Marquez Vigil 17-03-2013

El pasado 13 de marzo fue una fecha memorable para la cristiandad,

 la fecha en la que se hizo realidad un milagro deseado por todos. ¡El Málaga pasaba a cuartos de la Champions tras derrotar al Oporto 2-0!

Ese mismo día aparecía en el Vaticano la fumata blanca que anunciaba un nuevo papa, Francisco, de nacionalidad argentino. Era evidente la influencia del mismo en la victoria del Málaga, un equipo con uniforme albiceleste como la selección de fútbol de su Argentina natal.

Los poderes fácticos llevaban ya semanas preparándose para el acontecimiento y debían reaccionar inmediatamente. La relación del máximo mandatario de la cristiandad con la Kirchner podría suponer un paso adelante para las aspiraciones de Repsol a la hora de recuperar YPF. Tan solo habría que “cristianizar” la misión y valores de la Compañía y tal vez situar algún Obispo en el Consejo de Administración. Los políticos y empresarios españoles se preparan para enviar a sus hijos a estudiar a Nuestra Sra del Recuerdo o a ICADE, instituciones jesuitas ambas. Yo mismo, en mi labor de cooperación internacional, voy a dimitir como director de Africa Directo para enviar mi CV a Entreculturas, la ONG de los jesuitas. Queda totalmente descontado que la intervención del Santo Padre permitirá que ésta ONG se beneficie de numerosas subvenciones públicas y privadas una vez entreguen al papa Francisco algún que otro sobrecito de los que manejaba Bárcenas.

Gracias a Dios, nos reímos de una situación tan absurda como la descrita previamente, pero en algunos momentos todo apuntaba que fuera a ocurrir algo así cuando los telediarios y periódicos cubrían su información internacional con numerosas quinielas sobre el nuevo Papa, recordándonos a la berlanguiana escena de “Saza” pretendiendo comprar influencias para vender sus porteros automáticos en la finca de la “Escopeta Nacional”.

El gran profeta Juan Mari, que ya vaticinaba en su parábola “Jesús en Roma” la abdicación de Benedicto, me hacía pensar en todo esto durante en su homilía de la semana pasada. El interés de los medios en el cónclave, más parecía el seguimiento de la carrera electoral de un país poderoso cuya política monetaria nos iba a acabar haciendo a todos la vida imposible, o el de la república bananera cuyos recursos naturales harían tambalear las Bolsas internacionales y con ello a nuestros ahorros. Pero realmente se trataba de la aparición de un nuevo sucesor de San Pedro, de un modelo espiritual, de un ejemplo para los que nos consideramos religiosos. No iba a traer nuevas leyes para la lucha contra la pederastia ya que de eso se encargarán los Estados, pero su ejemplo nos dará fuerzas a todos, y como la caída de una serie de fichas de dominó, nos ayudará a propagar con más fuerza las palabras de ese Jesús renovado que según Juan Mari está ahora en Roma, y que también está en España, y en todas partes mientras esté realmente en nuestros corazones.

Y a partir de ahora el anecdotario, con un Papa Francisco que va a pagar la cuenta del hotel, y viaja en vehículos sencillos, y que se refiere sencillamente durante su primera homilía, de pie, sin leerla, a las palabras caminar, construir y confesar, y que pide a sus Obispos que gasten en obras de caridad los fondos que pretendían destinar a viajes para ir a verle a Roma. Con sus palabras y su nombre, más parece que el sueño del Papa Inocencio III se está haciendo realidad hoy, cuando un Papa parece abrazar con todas sus fuerzas al poverello de Asis para mantener viva nuestra Iglesia.

¿Y qué hacemos con los sobrecitos? Pues parece que el Papa Francisco lo ha dejado muy claro… No parece que deban alimentar los tesoros del Vaticano sino más bien al verdadero tesoro de la humanidad, los pobres como Francisco de Asis, como tantos niños, mujeres y hombres que abrazan actualmente a la Cruz con todas sus fuerzas y a los que entre todos podemos darles fuerzas de resurrección en forma de “sobrecitos”.

Siempre me he sentido muy orgulloso y agradecido de ser cristiano. Y hoy enormemente orgulloso y agradecido también de ser católico, de pertenecer a esta Iglesia renovada en la que el Santo Padre antes de darnos su bendición, pide a la Iglesia, a sus feligreses, que primero recemos por él y le demos las fuerzas que va a necesitar.

¡Dios te bendiga Francisco!

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Carta abierta al papa Francisco

Por: Alfonso Carcasona 17-03-2013

Querido papa Francisco,

Apenas llevas 4 días como obispo de Roma, pero tengo la necesidad de escribirte esta carta, que comparto con nuestros amigos de Bitácora de Peregrinos. 

Vivimos en un mundo de gestos, de titulares. Vamos muy deprisa a todas partes, nos dejamos arrastrar por las toneladas de información que tenemos accesibles a un solo click, en cualquier radio, o cadena de televisión. En un mundo en el que los tertulianos –con t minúscula, diminuta- son los creadores de opinión, los mismos de tertulianos para cualquier tema de actualidad. Hasta hoy todo (o casi todo, que ya han empezado a remover tu pasado en busca de gazapos que les den titulares con los que alimentar sus aviesos intereses) todo son parabienes. Pero vendrán desgraciadamente tiempos menos boyantes, en cuanto empieces a tomar decisiones. Desde el mundo católico, y por supuesto, desde su exterior, empezarán a tornarse en lanzas lo que hoy son podaderas, en espadas lo que hoy son arados.

Será el momento de hacer que esos gestos se conviertan en hechos duraderos, con verdadera influencia en esta sociedad enferma que nos ha tocado vivir. Jesús le dio a Pedro y al resto de sus discípulos la facultad de sanar, de curar, de erradicar el pecado del mundo.   La tarea recae sobre todos los cristianos, tus seguidores y, sobretodo, en ti, en quien nos miramos y queremos vernos representados ante el resto del mundo al que somos llamados a convertir. 

Tus antecesores han dejado grandes signos con una clara vocación de sanar nuestra sociedad. El último del papa Benedicto con su renuncia.

Tú te enfrentas, como lo hicieron ellos, como lo hicieron tus 265 predecesores, a grandes retos, dentro y fuera de la Iglesia católica. Tu formación, tu historia, tus primeras decisiones desde el 13 de marzo, no hacen más que encendernos el corazón a los católicos, y me atrevería a decir que a muchos no católicos y no creyentes. “Una Iglesia pobre y para los pobres”, será para mi la esencia de tu ministerio. Guíanos santo Padre por ese camino, enséñanos a ser fieles al evangelio.

Gracias por haber aceptado la responsabilidad y por la cercania que has mostrado, que me permite atreverme a escribirte esta humilde carta.   

 

 

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DE LA FAMILIA

Por: Santos Urias 16-03-2013

Me llama mi amiga Fátima.

Su voz tiembla, pero esta vez de alegría. Después de algunos tristes episodios de maltrato y situaciones de oscura convivencia, me dice que va a casarse. Lleva ya un tiempo conviviendo con un chico que la cuida, la respeta, con el que ha conseguido una gran complicidad y que la ha devuelto la sonrisa. Ella marroquí, él Guardia Civil; me dice: “parece sacado de una película de Almodovar”. La realidad normalmente supera a la ficción y nos prepara bromas y sorpresas que no siempre resultan fáciles de interpretar. 

Sus padres y sus hermanos viven en Tánger. Una relación difícil, por llamarla de alguna manera, y por llamarla relación. Años sin una llamada, sin una letra, sin un abrazo, sin un hogar. Algo tóxico se le debió pegar a la piel, y como un tatuaje de henna siguió marcando un destino de dolor y de tristeza. Ojeras en la piel por los sueños robados. Pero creer para el desvalido, para el que sufre y llora, para el que se siente cansado y agobiado, es más que una palabra. Se hace actitud de vida, búsqueda y baluarte. 

Me pide que sea su padrino, tímidamente, es una boda civil, claro. Para mí es algo más. Es una pincelada de bienaventuranza, es un “tal vez”, es un seguir compartiendo camino. La digo que sí, que por supuesto. Hay un momento de silencio. Su voz vuelve a temblar: “Sabes que eres mi familia, ¿verdad?” Ahora soy yo quien se estremece recordando al maestro: mi madre, mi padre, mis hermanos… Esa familia que nos hace sentir vinculados a lo esencial y vivos más allá de la sangre y de la carne 

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SECRETAS PALABRAS DE VIDA. AKERA (estéril)

Por: Dolores Aleixandre 16-03-2013

Terrible palabra junto al nombre de una mujer bíblica.

 Es un adjetivo que marca con su sello dramático una existencia y hace que una estéril sea comparada con un muerto viviente, un ciego, un leproso o un pobre. La vida en la Biblia no tiene sentido más que en referencia a la promesa de Dios en Abraham de llegar a ser una gran nación, no vale más que abierta al infinito de las generaciones: por eso  la esterilidad supone muerte y desolación.  Una estéril lleva el signo del castigo de Dios por sus supuestos pecados (cf.Gen 20,18) y  su situación la imposibilita para ser digna compañera de su marido. Israel estimaba y respetaba a la mujer sobre todo por su maternidad, no por su femineidad y eso aparece tan acentuado que, en alguna ocasión y por metonimia, se habla de ella como rajam:  “un vientre” (Jue 5,30).

Aparece por primera vez al presentar a Saray, la mujer de Abraham y vuele a calificar después a Rebeca (Gen 25,21), mujer de Isaac;  a Raquel, mujer de Jacob; a Ana, la que será madre de Samuel (1Sam 1,5) y a la madre de Sansón (Jue 13,2). Resulta llamativo que, de las cuatro matriarcas que engendraron en sus orígenes al pueblo de Israel, (Lía es fecunda desde el primer momento), tres aparecen marcadas por la esterilidad.

Para calificar su situación ellas recurren al término ´oni : desgracia, desdicha  que LXX traducirá casi siempre al griego como tapeinosis, que no significa “humildad” sino “humillación”, uno de los términos más fuertes del vocabulario de pobreza del AT. Quizá por eso Raquel pide angustiada a Jacob: “¡Dame hijos o me muero!” y obtiene una respuesta irritada que revela a quién se atribuía el origen de toda fecundidad: “¿Hago yo las veces de Dios para negarte el fruto del vientre?” (Gen 30,1-2).

Los textos  presentan a las matriarcas usando todos los medios a su alcance para vencer la desgracia de su suerte: dan sus esclavas a sus maridos, lloran, ruegan, pelean, usan artimañas... , pero en todas sus historias se pone de relieve que fueron arrancadas de su condición humillante gracias a la acción de Dios mismo que es reconocida por Lía y Raquel en estos términos: “Dios me ha hecho justicia”; “Dios me ha hecho un buen regalo”; “Dios me ha retirado mi afrenta”; “El Señor ha visto, ha oído” (Gen 29, 6.20.23.32). La acción de Dios se expresa a través de los verbos bendecir, escuchar, recordar, abrir el seno, visitar (cuidar): “Dijo Dios a Abrahán: - Saray tu mujer ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré y te dará un hijo y lo bendeciré; de ella nacerán pueblos y reyes de naciones” (Gen 17,15-16); “Isaac rezó a Dios por su mujer, que era estéril. El Señor lo escuchó  Rebeca, su mujer, concibió.” (Gen 25,21); “Dios se acordó de Raquel, la escuchó y abrió su seno. (Gen 30, 22)

Son verbos que vuelven a aparecer cuando Ana, la madre de Samuel,  aún estéril, acude a Siló para “derramar su corazón ante el Señor”. El sacerdote Elí le desea: “Vete en paz. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido” (...) Elcaná se unió a su mujer Ana y el Señor se acordó  de ella. Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso de nombre Samuel, diciendo: -¡Al Señor se lo pedí!” (1Sam 1,19-20) “El Señor visitó a (cuidó de) Ana, que concibió y dio a luz tres niños y dos niñas” (1Sam 2,21). En el caso de la madre de Sansón: “El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: - Eres estéril y no has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo.(...) Ella fue a decirle a su marido: -Me ha visitado un hombre de Dios.”(Jue 13,3.6)

Su acción se celebrará en la liturgia: “Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre,

para sentarlo con los nobles de su pueblo, y pone al frente de la casa a la estéril, madre feliz de hijos.”(Sal 113,7-8)

 

Las mujeres llamadas a gestar un pueblo para Dios fueron estériles y esto no supone una coincidencia casual, ni un detalle superfluo introducido en los textos. En la intuición de los autores, esta convergencia recobra un sentido profundo que toca el origen de la fecundidad: ellas dieron inicio al pueblo de Dios no a pesar de ser estériles, sino a causa de ello.

Es una manera de dejar claro que, cuando Dios interviene para cambiar la suerte de su pueblo,  nada tienen que ver los “méritos” de éste (su fecundidad en este caso), sino Su absoluta gratuidad.  Esa es una de la principales “convicciones fundantes” que inspiran los relatos bíblicos, tanto a los sabios que ponen por escrito las antiguas sagas sobre los patriarcas y matriarcas, como a los narradores de las tradiciones sobre los orígenes del mundo y de la humanidad. Todos ellos están inspirados por el recuerdo del Éxodo en el que todo aconteció a partir de la impotencia absoluta de un pueblo humillado: el Señor cambió su suerte sacándolo de una situación de muerte y lo llevó a una tierra fecunda que manaba leche y miel. También los profetas postexílicos  acuden a esa fuente de inspiración para cantar el poder del Señor ejercido, una vez más, sobre el vacío y la incapacidad de un pueblo sometido a poderes enemigos. La esterilidad ha ensanchado su significado, las narraciones en torno a las matriarcas se han vuelto poesía y cántico, la esterilidad se ha convertido en metáfora para ilustrar el “cambio de suerte”, lo mismo que lo son el vacío, el caos, las tinieblas, la opresión o la muerte.

 Hablar de “la estéril” es evidentemente una referencia a Sara, pero su recuerdo se estiliza y lo acontecido en ella sirve para iluminar la experiencia presente de Israel en el exilio de Babilonia. YHWH puede seguir haciendo ahora, en esta nueva situación de esterilidad que vive el pueblo, lo que hizo con Sara bendiciéndola con la fecundidad. El pasado se ha introducido en el presente, arrojando su luz sobre el momento que vive una generación acostumbrada ya a ver a Babilonia como su único horizonte posible y poseída por la misma ironía escéptica que hizo murmurar a Sara por lo bajo: “Cuando ya estoy seca, ¿voy a tener placer, con un marido tan viejo?” (Gen 18,12).

Los exilados de Israel, amenazados de la  misma reticencia e incredulidad ante el anuncio de su retorno a Sión, necesitaban escuchar también las mismas palabras que el Señor dirigió a Abraham  y Sara en el encinar de Mambré: “¿Por qué se ha reído Sara diciendo:-Cómo que voy a tener un hijo a mis años? ¿Hay algo imposible para Dios? Cuando vuelva a visitarte por esta época, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo.” (Gen 18,13-14). La pregunta no va dirigida a las posibilidades de Sara, sino a las de Dios, y su recuerdo encierra una energía subversiva capaz de movilizar imágenes alternativas y de despertar esperanzas dormidas.  De pronto, todo cambia de perspectiva y de significado: la esterilidad  pierde su poder de muerte, deja de cerrar el futuro para convertirse en ocasión de irrupción del poder de Dios, dador de vida y de fecundidad.

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Un papa sin retrovisor

Por: J. Lorenzo 16-03-2013

Bueno, ya está. La Iglesia tiene nuevo papa.

¿Era el candidato que había soñado o también le ha sorprendido? Poco importa ya. Esos sueños pertenecen al breve interregno de sede vacante donde los cardenales se vuelven lenguaraces y los hombres y mujeres que forman el pueblo de Dios se atreven a decir en voz alta lo que piensan sin encomendarse más que al Espíritu Santo, antes de que este sea convocado a soplar entre los frescos de Miguel Ángel.

Ya no cuentan los perfiles papales esbozados en esas efervescentes jornadas. Ya tenemos al nuevo servidor de los servidores de Jesucristo. Y ya sabemos –incluso antes de la fumata blanca– que, tras los acontecimientos vividos en la Iglesia en el último mes, sería impensable (y un suicido colectivo) una marcha atrás. El papa emérito ha abierto un camino que no admite miradas al retrovisor.

Estamos hablando de cambios en la forma de ejercer el ministerio petrino, en la manera de pastorear un rebaño atribulado, en cómo acercarse al mundo en vez de temerlo, en cómo se dialoga con él, en cómo se deja que la transparencia transfigure a la hierática institución en una comunidad acogedora y cercana, siempre dispuesta a purificarse y que anuncia el Evangelio con misericordia y fidelidad.

La carga del pontificado sobre los hombros mortales del nuevo papa se antoja aún más pesada que antes. El mundo ha estado pendiente de una chimenea como si fuese la lámpara de la que hubiera de salir el genio que hará realidad los sueños que ha dejado esbozados Benedicto XVI. Y seguirá expectante, sobre todo para comprobar que el club de cardenales no se ha equivocado al elegir.

Ese “miniconcilio” de bolsillo en que se convirtieron unas congregaciones generales en donde los purpurados no solo querían saber de lo divino, sino, fundamentalmente, de lo humano, ha reafirmado la esperanza de que, en el gobierno de la Iglesia, muchas cosas no vuelvan a ser como antes.

Hoy se antoja impensable justificar decisiones y conductas como las que, hace solo una década, todavía se adoptaban y consentían. Hoy, el mundo mira a Francisco porque quiere ver en él al reformador que introduzca sin miedo a la Iglesia en el siglo XXI. El nombre, al menos, le va al pelo.

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Papa francisco en la Sixtina

Por: Juan María Laboa 16-03-2013

Papa Francisco acaba de salir al balcón de San Pedro con su miedo,

 su sonrisa y su sencillez incorporados. Lo uno y la otra  le acompañarán durante su pontificado, el miedo al constatar que su oficio resulta siempre superior a sus capacidades, la sonrisa de sentirse elegido y amado. Ser conscientes de que solo Jesús es el Señor de su barca conforta y redimensiona la situación

Hace unos meses terminé la redacción de Jesús en Roma, una narración de la presencia de Jesús y algunos de sus santos en la Ciudad Eterna (Editorial Khaf . Madrid 2013). Que conveniente resulta siempre considerar que Jesús se encuentra presente en nuestras vidas y en nuestras instituciones, aunque no podremos menos de asustarnos si consideramos cuál puede ser su juicio sobre nuestra vida y nuestra gestión de las instituciones cristianas.

Tras su visita a parroquias, familias, lugares de trabajo y otros espacios de la ciudad, Jesús se encuentra con los religiosos, con los jóvenes y finalmente con el papa, los cardenales y otros miembros de la organización eclesial. Quienes le escuchan no pueden menos de examinar si su vida y su actuación tienen sus mandatos como ejes fundamentales de sus vidas: no he venido para ser servido sino para servir, no así vosotros, no actuéis como el mundo, los últimos serán los primeros, perdonad setenta veces, en esto conocerán que sois mis discípulos. Somos conscientes de que no podremos llamarnos discípulos suyos si no actuamos como él. A menudo nos contentamos con grandes palabras, con principios y mandatos que resultan vacios y necios si no se corresponden con la actuación y el testimonio.

Benedicto XVI, después de su encuentro con Cristo y de una reflexión profunda, decide retirarse al monasterio franciscano de La Verna, dando paso a la elección de un nuevo papa. En sus palabras comunicando su decisión explica que “en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor  tanto del cuerpo como del espíritu”. En el ánimo de los cardenales que poco después se reúnen para elegir su sucesor se encuentra la decisión de elegir un papa que se haya enfrentado con el mundo moderno y con el pueblo pobre y abandonado y que haya dado muestras de ser capaz de anunciar la buena noticia de modo comprensible, transparente y esperanzado para los hombres y mujeres de nuestro mundo. La elección del Papa Francisco responde indudablemente a este convencimiento.

Dado que la información resulta exhaustiva en las crónicas de este número, me permito imaginar cómo han sido las primeras horas de Francisco, nombre que corresponde al misionero admirable Francico Javier y al seráfico Padre de los pobres y amante de la naturaleza.

 El nuevo papa, tras saludar muy sencilla y fraternalmente al pueblo cristiano desde el balcón de la basílica, decide pasar la primera noche en completa soledad en la capilla Sixtina donde horas antes le han elegido obispo de Roma. Sentado en la silla donde ha permanecido unas horas como cardenal, en penumbra, con  el espléndido portón cerrado y con dos guardias suizos alertas al otro lado, permanece sumido en oración. Se siente vacío ante la omnipotencia del Creador y del Juez Supremo. Se siente tan poca cosa! Cristo le pide que permanezca en esa actitud, siguiendo a su Maestro que no vino a servir y no a ser servido. Papa Francisco es muy consciente de su poquedad ante el creador y se siente dispuesto a ser el servidor de todas las criaturas y de todas las comunidades. “Tú solo eres mi fuerza, Señor” y te prometo hablar y actuar siempre  siguiendo tu máxima “No así vosotros”.

Horas antes, cada cardenal ha puesto sus manos sobre el Evangelio y, aunque vestido de púrpura y de dignidad, se ha considerado pura nada, consciente de que su única fuerza y razón de ser era Cristo. Nuestro papa Francisco se ha prometido no considerarse superior a nadie y tomarse en serio el título asumido por Papa Gregorio de ”Siervo de los siervos del Señor”.

Los hombres andamos en círculos, dando vueltas a lo mismo, viéndonos siempre las mismas caras. Papa Francisco  decide mirar hacia arriba y se encuentra con el rotundo dedo de Dios dirigido al hombre, dándole vida y sentido. Toda la potencia del Altísimo parece cubrir en ese instante la Iglesia y al recién elegido. En un momento en el que el poder  reside solo en el Señor de la Vida, la criatura, desnuda de cuanto no sea fe y esperanza, se siente confortada y respaldada. Francisco se promete ser el centro de comunión de los seres humanos, el hermano de los hijos del Padre, el punto de referencia de los solos, los excluidos, los abandonados, los heridos por el pecado. Dispuesto a que la Iglesia sea fundamentalmente un espacio de convivencia, acogida y escucha, convencido de que el núcleo de la enseñanza de Cristo se centra en la paternidad de Dios, pide a Cristo su protección.

La figura impresionante que Miguel Ángel pintó  ante el altar parece moverse cuando pregunta al nuevo papa: “Francisco, ¿me amas?”. Con toda su alma, desde lo más profunda de su corazón, el papa Francisco musita emocionado : ”Señor, tu sabes que te amo”, y Cristo, bajando su potente brazo (Al menos, así lo experimenta el papa) y apuntándole con su mano le  encomienda con dulzura: “apacienta a mis ovejas”.

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Cuentos con moraleja

Por: Xabier Azcoitia 16-03-2013

Había tres árboles en un bosque:

Uno soñaba con viajar y ver mundo.Otro en convertirse en un arca de tesoros.Y el tercero, con ser, sencillamente, un árbol. Y seguir albergando la vida. Y un día los talaron.

El primero fue vendido a unos pastores, que lo convirtieron en abrevadero para el ganado; el segundo lo compraron unos pescadores que construyeron con él una barca y el tercero quedó apilado simplemente junto a una caseta. Se acabaron los sueños, pensaron los tres árboles.

Pero un día aquellos pastores auxiliaron a una pareja en apuros, ella estaba embarazada y a punto de dar a luz; les prestaron el cobertizo de su ganado y arreglaron uno de los abrevaderos para acomodar al recién nacido.

Años más tarde un hombre pidió a los pescadores su vieja barca y remaron lago adentro; en mitad del lago se levantó una tormenta y la barca comenzó a zozobrar, pero el hombre se levantó e increpó a los elementos y el sol volvió a salir danzando sobre las aguas.

Tiempo después unos soldados agarraron el tronco apilado junto a la caseta y se lo colgaron sobre los hombros a un hombre herido y coronado de espinas. Y luego le clavaron al árbol hasta quedar hombre y tronco empapados por la misma sangre.

Moraleja: Sólo puedo ver lo profundo, lo real, aquello en lo que realmente me estoy posibilitando convertir, si vivo y actúo desde la contemplación, desde la extrema atención a la realidad. desde el discernimiento.

 

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Bajo la mirada del Hijo

Por: Juan María Laboa 08-03-2013

Los cardenales entran con diversos estados de ánimo.

Todos son adultos, la mayoría ancianos y algunos pueden dar la impresión de encontrarse casi en la meta. Pocos tendrán la inquietud de poder ser elegidos y muchos el convencimiento de su capacidad aunque sin ninguna posibilidad de recibir el voto de sus hermanos. ¡Cuántas esperanzas fallidas y cuántas ilusiones de acertar y conseguir unos años mejores de los pasados!

De repente se encuentran ante el Juez inapelable de Miguel Ángel, esa imagen arrolladora, poco afectuosa, pero decididamente sobrecogedora. Quién podría atreverse a hacer política ante el Señor de la Historia tan cercano y vigilante. Además, por si quedara alguna duda, a su izquierda, entre los condenados, tres desconcertados cardenales con todos sus capisayos se ven arrastrados hacia el Averno. Nadie está asegurado, ni siquiera disfrazado con la púrpura.

¿Sabrán cómo se encuentran los cristianos y cuál la medicina acertada para sanar tanta debilidad? “El poder es servicio” les enseñó el Maestro y ellos no tienen que adivinar quién de ellos será capaz de servir sino que tienen que saber quiénes llevan a cuestas una vida de servicio fiel y generoso para con sus hermanos. Ellos no son los dueños de su voto sino los notarios de la realidad eclesial y de sus verdaderas necesidades, olvidándose de sus gustos y de la pequeñez de sus juicios.

Sobre ellos el afilado dedo de Dios acercándose a la mano de Adán. Si Cristo domina la historia humana, el dedo de Dios nos acompaña y dirige. Ni la barca, ni la Iglesia, ni el futuro es nuestro sino de Dios. Los cardenales en la Sixtina no deben sentirse ni mostrarse protagonistas sino simplemente testigos de la voluntad del Señor. También el que ellos elijan, el nuevo papa solo será siervo de los siervos del Señor.

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El papa que quieren los que no quieren papa

Por: J. Lorenzo 08-03-2013

Si el Sínodo sobre la Nueva Evangelización aún no se hubiera celebrado,

creo que su desarrollo vendría marcado indefectiblemente por el gesto histórico de la renuncia de Benedicto XVI. Esa decisión ha abierto un tiempo nuevo en la Iglesia y convertido la última lección magistral del viejo profesor en el signo más elocuente de lo que debería ser esa evangelización nueva en una sociedad que ya solo entiende imágenes que reflejen la autenticidad en muchísimo menos de mil palabras. Y la de un papa que se oculta al mundo sobrevolando las históricas ruinas de una ciudad que un día dominó sus confines, planeará sobre nosotros largo tiempo.

Por eso, a la hora de elegir a su sucesor, que en realidad es el sucesor de aquel tipo que dejó casa y familia para seguir a un individuo que se juntaba con prostitutas y mendigos, con leprosos y demás marginados por los convencionalismos sociales y religiosos de la época, sería conveniente  aprovechar esta energía renovadora y reformadora que ha dejado este Papa antes de gastarse en su entrega.

Ese gesto profético, el mejor símbolo de la nueva evangelización que está por llegar una vez que se disipe la nebulosa que la envuelve, ha reconciliado, aunque sea por unos instantes, a muchísimos que veían a la Iglesia como a un club rancio de gruesos cortinones, ambiente cargado y moqueta roja sobre la que hacía mucho que no se pasaba la aspiradora. Un gesto que, aunque no todos tengan la grandeza de reconocer, ha admirado a los más furibundos críticos de la institución; también a tantos que se sienten injustamente tratados por ella, como son, entre otros, los que no tuvieron suerte con el amor de su vida, los homosexuales, aquellos a los que despreciamos, como hace dos mil años, por vender de cualquier manera su dignidad sin preguntarnos qué les lleva a ello… Muchos de estos no querían ni a este papa ni al anterior. Y tal vez poco les importe quién salga del próximo cónclave. Pero este gesto les ha descolocado por un instante. Y aunque aún tienen mucho dolor y algunos son terminales, ya dijo Jesús, a quienes criticaban sus compañías, que “no necesitan médico los sanos, sino los enfermos”. Ojalá el próximo papa quiera preguntarles qué les duele.

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Nosotros, los hijos pródigos

Por: Xabier Azcoitia 08-03-2013

Salamanca, retiro con Jesuitas mayores. Las personas a las que acompaño sólo puedo describirlas como excelentes. Sencillas, acogedoras, humildes, rebosantes de vitalidad y de ternura. Maestros en el camino de la vida.

Llegados a este 4º domingo de Cuaresma nos encontramos con un texto de Lucas que nos habla de un hombre, en concreto un padre cuya característica fundamental es que es un ser sano rodeado de personas enfermas.

Sin pretender ser especialmente original quisiera invitarte a posar tu mirada en ambos hijos. Lo primero y mas inmediato es exclamar, ¡vaya pena! ¡que dos patas para un banco! 

El mayor, que vive en casa, con todo al alcance de su mano ha decidido vivir como un asalariado, mas bien como un criado. en cambio, el pequeño, rebelde pide su parte y se va de casa. 

Lo cierto es que cada uno a su manera son como para apiadares de ellos. Y he aquí la sorpresa: el padre que desde nuestros criterios tendría justificado darle la espalda al mezquino del mayor como al manirroto del pequeño, SÍ SE APIADA DE ELLOS. Es un Padre sano, con dos hijos que tienen el corazon enfermo. Es un padre compasivo y es su compasión, su capacidad de mirarles como lo que nunca pueden dejar de ser, lo que permite que quienes estaban muertos vivan y sean hijos. 

Es tu, mi, nuestra gran oportunidad para ser hijos. Estos dos de la parábola estaban tan perdidos como cualquiera de nosotros puede estar en muchos momentos de nuestra vida. Es en Jesús en quien aprendo que mirando al Padre puedo convertirme como el padre. Siendo sano y misericordioso como es el.

Buena semana  

Más en http://camilos.es/uploads/media/DaD_135.pdf

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Para qué sirve la crisis

Por: Alfonso Carcasona 08-03-2013

Inmersos en unos días particularmente importantes para la Iglesia,

en los que los príncipes de la misma tiene la enorme responsabilidad de elegir al siguiente papa, y tras un periodo de sequía, quisiera compartir con vosotros la reflexión que me está guiando durante esta cuaresma.

¿Para qué sirve la crisis? Para la gran mayoría para nada bueno. Sólo para quejarse, para ver cómo nuestro nivel adquisitivo baja, como nuestras posibilidades de desarrollo se estancan, para perder el trabajo y quedarse parados (además de en paro). Para ser más mezquinos. El otro día me decía una amiga que la miseria nos hace miserables. Le dije que no estaba de acuerdo. Pero sin duda la miseria, en cualquiera de sus percepciones, nos hace perder la confianza y lo peor de todo, la esperanza. Comienza haciéndonos pensar que el día nuevo nada bueno traerá, continúa haciéndonos pensar que solo cosas malas acontecerán, y termina con el convencimiento de que nada, ni bueno ni malo, ocurrirá.

 Y no es verdad. La crisis económica, como la moral o la de salud sí que traen algo bueno, de verdad importante. La cura de humildad, la caída de la venda en los ojos con la que nacemos, nuestro pecado original. El convencimiento de que la autosuficiencia no es sostenible, que necesitamos la ayuda del prójimo, al igual que él/ella necesita indefectiblemente de la nuestra. El egoísmo que en la abundancia nos cegaba no puede ser sustituido por el del autocomplaciente sentimiento de pena o vergüenza propia.

Encontrar nuestro verdadero sitio en el mundo, equilibrar nuestra presencia para que nuestra inutilidad nos permita contribuir a crear un mundo mejor. Antes de cualquier crisis podemos creernos omnipotentes, mientras que durante y después de ella podemos sentirnos irrelevantes.

Decía el padre Arrupe que él no se resignaba a que, cuando muriese, siguiese el mundo como si no hubiera vivido.

A su vez, San Francisco calificaba a su orden como la de los menores, de los inútiles, de los pobrecillos.

Busquemos en la crisis el balance y el sentido de ambas posiciones que nos permita vivir el resto de nuestros días. Contradictorias en apariencia, encuentran en el servicio a los demás la total coincidencia.

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Sede vacante

Por: Xabier Azcoitia 04-03-2013

Cuando escribo estas líneas es tarde,

muy tarde, ya de madrugada. 
El viento ya no arrecia, el frío es intenso. La nieve arropa la noche
como si fuese una helada sabana. 
Tercer domingo de Cuaresma a las puertas. Mañana viernes, Via Crucis
en el Centro San Camilo. 
Mañana viernes, Via Crucis en el mundo. Todos los días se celebran
Via Crucis en el mundo. 
Es 1 de marzo, la sede de Roma está vacante... 
Tampoco hay que preocuparse mucho, pronto estará ocupada. Además
tengo la impresión de que hay más candidatos para cubrir esa Sede
que para ser párroco de alguna de las parroquias del extraradio de mi
ciudad o para ser animador de jóvenes, agente de cáritas o cualquier
otro sencillo ministerio que haya que ejercer en la iglesia. 
Solo me hago una pregunta, si la misión fundamental de todos los
obispos es el SERVICIO A LA COMUNIÓN, y en especial la del OBISPO DE
ROMA, el modo de entender su ministerio y ejercicio desde GREGORIO VII
y sobre todo desde el VATICANO I, ¿facilita o dificulta esa
comunión? ¿Será acaso cierto aquello que Pablo VI en su discurso a
los miembros del Secretariado para la Unidad de los cristianos
reconocía con un tacto extraordinario: "El Papa, lo sabemos muy bien,
es el obstáculo más grave en el camino del ecumenismo. ¿Qué
diremos? ¿Tendremos que apelar una vez más a los títulos que
justifican nuestra misión?". 
Sería adecuado que la Iglesia católica se preguntara a sí misma en
qué medida la verdad de sus definiciones dogmáticas encierra toda la
verdad. No se trata de negar sus propias formulas doctrinales, sino de
confrontarlas con las posturas de las demás iglesias tan preocupada
como ella por la fidelidad a Cristo y a su Espíritu. 
La Iglesia Católica debería de pensar no ya en sí misma, sino a
ampliar su horizonte, dado de lo que se trata es de llevara la Iglesia
a la Unidad querida por Dios. 
Os dejo con una oración de Pedro Casaldaliga. Buen provecho. 

DEJA LA CURIA, PEDRO:

Deja La Curia, Pedro,

desmantela El Sinedrio Y La Muralla,

ordena Que Se Cambien Todas Las Filacterias Impecables

por Palabras De Vida, Temblorosas.

Vamos Al Huerto De Las Bananeras,

revestidos De Noche, A Todo Riesgo,

que Allí El Maestro Suda La Sangre De Los Pobres.

La Túnica Inconsútil Es Esta Humilde Carne Destrozada,

el Llanto De Los Niños Sin Respuesta,

la Memoria Bordada De Los Muertos Anónimos.

Legión De Mercenarios Acosan La Frontera De La Aurora Naciente

y El César Los Bendice Desde Su Prepotencia.

En La Pulcra Jofaina Pilatos Se Abluciona, Legalista Y Cobarde.

El Pueblo Es Sólo Un «resto»,

un Resto De Esperanza.

No Lo Dejemos Sólo Entre Guardias Y Príncipes.

Es Hora De Sudar Con Su Agonía,

es Hora De Beber El Cáliz De Los Pobres

y Erguir La Cruz, Desnuda De Certezas,

y Quebrantar La Losa—ley Y Sello— Del Sepulcro Romano,

y Amanecer

de Pascua.

Diles, Dinos A Todos,

que Siguen En Vigencia Indeclinable

la Gruta De Belén,

las Bienaventuranzas

y El Juicio Del Amor Dado En Comida.

¡No Nos Conturbes Más!

Como Lo Amas,

ámanos,

simplemente,

de Igual A Igual, Hermano.

Danos, Con Tus Sonrisas, Con Tus Lágrimas Nuevas,

el Pez De La Alegría,

el Pan De La Palabra,

las Rosas Del Rescoldo...

...la Claridad Del Horizonte Libre,

el Mar De Galilea Ecuménicamente Abierto Al Mundo.

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¡A cuidarse!

Por: Jose Maria Marquez Vigil 04-03-2013

Se acerca la Primavera

¡Ya estamos tardando! Apuntémonos todos corriendo al Gimnasio tal y como nos comprometimos aquel ya lejano uno de enero... ¡Que se nos echa ya encima la operación bikini!

Bueno, esa podría ser la primera lectura del famoso latinajo: “mens sana in corpore sano”. Pero luego empezamos a conocer detalles sobre la vida de algunos deportistas… Y aunque la gran mayoría son admirables y envidiables, ahí están también los ciclistas dopados, o aquel famoso jugador de balonmano, ahora de sangre azul, que se pasa el día en los juzgados. O el gran atleta surafricano que en su empeño por defender sus posesiones le pegó un tiro al pibón ese que tenía por compañera de piso…

¡Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy! Casi que voy a pasar de estimular mi vigorexia a base de pesas y demás maquinitas infernales…

Según la wikipedia, en su sentido original, lo del “corpore sano” se refiere más bien a la necesidad de orar para tener un espíritu equilibrado. ¡A ver si es éste el “Gimnasio” en el que ha decidió meterse el Papa! Menudo ejemplo nos ha dado a todos, ¿no?

Yo ahora mismo me estoy acordando de otro magnífico ejemplo. Estaba hace un par de semanas en Ediofe, una pequeña ciudad ugandesa muy cercana a las fronteras de RD Congo y de Sudán. Ahí llevamos muchos años ya trabajando en varios proyectos educativos, sanitarios, un proyecto muy bonito de dotación de agua a toda la ciudad… Desde el principio tuve la enorme suerte de conocer allí a Sister Paola, un auténtico terremoto, una hermana Comboniana que lleva más de medio siglo trabajando por su Hospital, un lugar que es un auténtico privilegio visitar con ella. Tan pronto te muestra un enorme flamboyant con la copa roja, inmensa, florida, un árbol que plantó ella misma hace cincuentaytantos años, como te pasea por las salas atestadas de pacientes regalándoles amor y cuidados mientras te agradece la llegada de fondos para renovar el equipamiento o para adquirir medicinas… Siempre te vas absolutamente renovado tras visitarla, tanto por la satisfacción por compartir con ella el trabajo bien hecho por los más pobres, como por su presencia, su capacidad de amar, su fuerza debilitada por la edad pero aún palpable. Esa es la palabra, te vas de verdad renovado. A mí que me expliquen ese fenómeno los que no tienen fe…

Junto a ella aparece en la foto Sister Rosa, 10 añitos más mayor. Toda la vida trabajando como radióloga, sin cortinas de plomo, con equipos de rayos X antiguos, desechados de los hospitales europeos por su peligrosidad… Sister Rosa se ríe llena de vida. “Dicen que las radiaciones te matan, pero yo me encuentro llena de salud”. Y es que va ya para centenaria…

Vamos a quedarnos mejor con la segunda versión. Vamos a aceptar que a ese espíritu equilibrado se llega por medio de la oración. ¡Y vamos a ver si somos capaces de meternos un día en su Gimnasio!

Entre tanto oímos en las noticias que el Papa deja vacante su sillón por la edad o por la Curia. Viendo a Sister Rosa y Sister Paola que tienen edad, casi 180 años entre las dos, pero no tienen Curia, va a ser más bien lo segundo…

Y en la foto, junto a Sister Paola, el amigo Manolo del que tanto he hablado en esta columna. ¡Menudo podio de “corpores sanos” de oro, plata y bronce!

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