Lunes 25 de Septiembre 2017

Es la crisis lo que machaca a la familia

Por: J. Lorenzo 30-11-2012

Los obispos españoles, tras su Asamblea Plenaria,

han emitido una nota sobre la legislación familiar y la crisis económica tras sentencia del Tribunal Constitucional que avala la ley de los matrimonios homosexuales. En ella se dicen claramente algunas cosas, pero también, claramente, se pueden deducir otras. Así, se puede pensar que se insta a los políticos católicos (que alguno debe de quedar en el PP, partido que recurrió la inconstitucionalidad de esa norma socialista) a 'rebelarse' y no refrendar con su voto leyes injustas, como se considera esta. Y no es descabellado pensarlo cuando se urge al PP a reformar la ley.

Asimismo, se dice que “sin la familia, sin la protección del matrimonio y de la natalidad, no habrá salida duradera de la crisis". Y tienen toda la razón. Sucede que, en el contexto de una declaración contra las bodas gais, que “dañan tan gravemente las estructuras básicas de la sociedad”, tampoco es retorcido pensar que están culpabilizando a esos pocos miles que se han casado (sin contar ya los divorcios) de haber puesto a la familia en los gravísimos aprietos que está pasando. Eso es darle al lobby gai mas poder del que tiene. ¿De verdad son los responsables del bajón en el número de matrimonios, en general, y de los contraídos por la Iglesia, en particular? Habría que indagar en las causas y ver cuáles interpelan a nuestras incoherencias, porque la gente se sigue amando, emparejando y, si pudiera permitírselo, engendrando.

Más nociva para la institución familiar está siendo la crisis. Los sociólogos advierten ya de su impacto en el modelo familista, el que ha permitido a generaciones sobrevivir a los embates de desgobiernos y calamidades de todo tipo. El colchón familiar, vaya. Pero al colchón se le salen los muelles y en uno de cada cinco hogares se vive de la pensión del abuelo. Habrá cínicos que digan que esto vertebra a la familia pues muchos volverán a la gasolinera en donde abandonaron al viejo en tiempos de abundancia. Pero, dicen los expertos, la sociedad que está surgiendo de esta crisis ya no es la misma de hace solo una década. Es una sociedad (familia) mas fracturada, atravesada por la desigualdad entre sus miembros, la pobreza de capas cada vez más amplias y la exclusión social de quienes nunca pensaron que sus familias acabarían así por una reforma laboral o una ley hipotecaria.

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Normalidad

Por: Alfonso Carcasona 30-11-2012

¿Sois pareja?

Una pregunta ante la cual hace pocos años nos hubiésemos sentido muy incómodos, hoy simplemente nos deja un tanto perplejos. Hace años, cuando veíamos a dos amigos o a dos amigas por la calle, caminando juntos, o tomando un café, sin una especial predisposición afectiva, no se nos pasaba por la cabeza que pudiesen ser una pareja homosexual, o incluso un “matrimonio”, término políticamente incorrecto si se entrecomilla. Si veíamos, por contra, una pareja de distinto sexo en esas situaciones sí que podíamos pensar de que se tratase de una “pareja”, denle Uds. el significado que entiendan al entrecomillado.

 Como digo, no me molestó la pregunta, aunque me sorprendió. Tomábamos café el otro día con un sacerdote, quien nos contaba su admirable labor.  Nos presentamos normalmente y pudimos meter muy poca baza en el monólogo de nuestro interlocutor, ya que de eso se trataba, de aprender lo que hacía. Ningún gesto que pudiese dar a entender que éramos pareja, como tampoco lo hubiese sido si en lugar de un amigo hubiese sido una amiga. Quizá en ese caso, no se hubiese producido la pregunta.

Lo que me provocó la pregunta es la reflexión sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo. Sin duda más tolerante, más abierta, y con ello, más fraterna. Pero creo que estamos exagerando en relación a este tema. Los medios de comunicación se han encargado de hacer de adoctrinadores, incluyendo en las series para niños y jóvenes parejas homosexuales, las más veces simpáticas. E imagino que dentro de esas parejas las habrá de todo tipo y condición, al igual que en el caso de las hetero.

Hace unos días, el Tribunal Constitucional avalaba la utilización del concepto “matrimonio” en las uniones homosexuales, equiparándolas a las heterosexuales. Se revisan con ello siglos de historia y magisterio. Si eso es preciso e imprescindible para que se les reconozcan los mismos derechos, civiles políticos y económicos, lo aplaudo. Si no lo es, podrían evitarse malos entendidos provocados por la semántica.

La familia, en su concepto tradicional, es la base de nuestra historia y de nuestra sociedad. No estoy seguro de que atentar contra este concepto, buscar promover otros tipos de familia en detrimento de la tradicional, sea inteligente. Y el que no queramos distinguir realidades naturales puede resultar peligroso.

 

 

 

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SOBRE LA INOPORTUNIDAD DEL ADVIENTO

Por: Dolores Aleixandre 27-11-2012

Sí, inoportunidad, no me arrepiento del título,

  esa ha sido mi impresión después de hacer una lectura seguida de los textos de Adviento. Vienen cargados de  tantas palabras resplandecientes: alegría, seguridad, gloria, esplendor,  paz, confianza,  salvación…, que esa insistencia luminosa resulta casi insultante en estos tiempos de tanta oscuridad. Puestos a elegir,  preferiríamos otras promesas más cercanas a nuestra realidad: en vez de  colinas que se abajan y valles que se levantan, esperaríamos el anuncio de que bajan las hipotecas, desciende  la prima de riesgo y se eleva la  responsabilidad de los bancos que han dejado sin ahorros a tantas familias. 

Estupendo que lo torcido se enderece, pero nos suena a música celestial mientras continúen los métodos tortuosos de muchos empresarios para solicitar  EREs  y mandar al paro a tanta gente.  Baruc nos exhorta a envolvernos en el manto de la justicia de Dios y es una magnífica cobertura pero ¿de qué les va a servir a los inmigrantes sin papeles si se quedan sin la sanitaria?  La teología y sus eruditos se defienden: “Se trata de una perspectiva escatológica”, distinguen. Claro, pero sólo con eso no llego a fin de mes, piensa más de uno.

Jesús, que afortunadamente no era un erudito, propone otras salidas: da por sentada la existencia de situaciones desastrosas que nos sacuden llenándonos de  ansiedad y preocupación pero, donde nosotros no vemos más que catástrofes, él ve “señales”.  La condición para descubrirlas es “levantar los ojos”, ir más allá de lo inmediato que nos ciega y  atrapa en redes de deseos insatisfechos, en obsesiones por retener modos de vida que considerábamos definitivos, en temores que embotan nuestro corazón impidiendo el fluir de la vida.

Y esas “señales” ¿dónde buscarlas?: en  el desierto, responde el evangelio de Lucas en el 2º Domingo, en esos lugares marginales que nos obligan a afrontar sin distracciones esas preguntas de las que tratamos de escapar, que nos inquietan más allá de lo económico y que se enmascaran bajo  pretextos de impotencias y desánimos. Los personajes políticos y  religiosos nombrados (Poncio Pilato, Herodes, Anás, Caifás….) quizá fueron peores que los que hoy nos gobiernan pero, a pesar de sus poderes e  intrigas, no consiguieron extinguir la esperanza que convocaba la voz profética de Juan desde la periferia.

En la tercera semana  las señales se vuelven más concretas: hay que abrirse a la alteridad hasta  llegar a compartir con otros, hay que salir del estrecho círculo de “lo mío” para que la esclavitud del poseer deje paso a la  libertad  de preferir el bien mayor de la relación: la alegría de que una túnica sobrante abrigue ahora el cuerpo aterido de un hermano.

Las señales  de la cuarta semana nos devuelven a la belleza de lo pequeño, a la humildad de lo cotidiano: Dios elige como morada a Belén, un pueblo insignificante; y un sencillo saludo, esa experiencia universal de acogida del otro, desencadena un torrente de comunicación entre dos mujeres embarazadas que se llenan de alegría, bendicen y se ríen juntas mientras la vida crece en sus entrañas.

No son señales  fáciles ni evidentes porque el Evangelio es siempre un tesoro escondido, un  don exigente,  una gracia cara.  Después de todo, quizá el Adviento pueda conducirnos “oportunamente” hacia ese júbilo que se atreve con tanto descaro a prometer.

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La CONFER también se indigna

Por: J. Lorenzo 26-11-2012

Puede que se vayan haciendo mayores y que cada vez sean menos,

 pero lo que no pueden –ni quieren– es hacer oídos sordos a esa llamada que les viene desde lo hondo, que surge de un espiritualidad encarnada que bebe directamente del Evangelio y que, cuando se trata de elegir, la opción es clara: los que están en los márgenes de la sociedad y “que para Jesús son el centro”.

Lo acaban de reafirmar los superiores y superioras mayores reunidos en la Asamblea General de CONFER. Ya en el discurso de apertura de su presidente, Elías Royón, hubo palabras claras y contundentes sobre la situación de crisis que se vive en España. Pues bien, esas mismas palabras, desgajadas en forma de comunicado, fueron aprobadas en la jornada de clausura para hacérselas llegar no solo a la sociedad entera (que solo sabe de ellos y ellas cuando hay un escándalo de por medio), sino al propio Gobierno, con especial dedicatoria al ministro de Economía, Luis de Guindos, a quien le respondieron, tras unas declaraciones suyas, que “no podemos creer que la palabra 'no hay alternativas' sea la ultima palabra de nuestro momento presente como si fuese ya el fin de la historia”, en alusión a la presunta inevitabilidad de la dura política de ajustes y recortes del Gobierno del PP. Aun siendo un “pellizco de monja” en comparación con la munición dialéctica que cargan en este país quienes transitan los andurriales de la cosa pública, ha resultado una andanada atronadora en comparación con lo que una situación critica para millones de personas, donde se ha perdido el pudor a la hora de pedir sacrificios siempre a los mismos, viene suscitando en otros estamentos eclesiales.

Pero no es la primera vez que los religiosos alzan la voz contra los abusos de la política, con este u otros gobiernos. Una libertad evangélica que no sabe de componendas bajo cuerda y que les ha generado, incluso, criticas cuando no recelos con la jerarquía eclesial. Precisamente para restañar heridas se ultima estos días en la plenaria de la CEE un documento sobre las relaciones mutuas, a veces marcadas por una tensión en las formas de comunicarse entre ambas instancias, porque de lo que no cabe duda es de que la Vida Religiosa sigue en plena comunión con el Evangelio y mostrando una forma de ser Iglesia que es reconocida y respetada incluso por los anticlericales.

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EL REY

Por: Jose Maria Marquez Vigil 25-11-2012

La televisión nos muestra las imágenes de ese hombre

 que sigue padeciendo las consecuencias físicas y psicológicas de su megalómana caza del elefante (y de la “elegante”, por meter también a la alemanita con un tonto juego de palabras). Ahí aparece su familia, su médico… Por cierto, ¿cómo le van a afectar los recortes sanitarios al “primero de los españoles”? Dicen que pidió la anestesia para “no tener que oír…” pero me pregunto si eran los gritos desesperados de nuestro sistema sanitario los que no quería que le importunaran.

El otro día en una reunión con varios voluntarios de Africa Directo, al hablar de la necesidad de incorporar voluntariado fresco en los diferentes departamentos, recordaba una frase que siempre me gustó mucho. “El ejemplo no es una forma de gestión. ¡Es la única!”.

Y hoy tenemos un rey lleno de riquezas acumuladas durante los últimos años, un rey enfermo, un rey que no da mucho ejemplo… ¡Y también tenemos hoy, un Rey con mayúsculas!

Hoy se celebra la festividad de Cristo Rey en recuerdo de el Hijo de Dios, físicamente atado y sometido, a punto de ser torturado y crucificado, pero declarando a Pilato con toda claridad aquello de: “Mi reino no es de este mundo”. El evangelio de ayer, el de los saduceos y la viuda que se había casado y enviudado siete veces, nos recordaba que en este otro mundo, en este Reino con mayúsculas, los hombres y mujeres “ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.”

Y otra frase con la que me quedo… Jesús vuelve a contestar ante una nueva pregunta de Pilato y declara su misión como Rey de este otro mundo: “… dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz”

Me quedo con esa voz, y como el otro rey, voy a pedir que me “anestesien” para no oir las otras voces, las de ese otro mundo, el mundo de Pilato y de Juan Carlos, el mundo de la muerte, de la destrucción.

¿Pero quién soy yo para hablar de todo esto? En un blog en el que escriben tantos eruditos que conocen mucho mejor los Evangelios, no sé como tengo la cara de ponerme a hablar de ese otro Reino del que conozco tan poco. Así que, para no ponerme muy serio, os copio un chistecito sobre “esa anestesia” que me llegó el otro día por email, por si nos dice algo…

Anoche mi madre y yo estábamos sentados hablando de cosas de la vida... entre otras... estábamos hablando del tema de vivir/ morir. Le dije:"Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. PREFIERO MORIR".
!!!Entonces, mi madre se levantó con cara de admiración, y me desenchufó:

el televisor, el dvd, el cable de internet, el pc, el mp3/4, la play-2, la psp, la wii, el teléfono fijo, me quitó el móvil, el ipod, la blackberry y me tiró todas las coca-colas y  las cervezas!!! ¡¡¡CASI ME MUERO!!!

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Sociedad irresponsable

Por: Alfonso Carcasona 25-11-2012

Vivimos en una sociedad que no perdona una.

Siempre se ha de encontrar un responsable para cada actuación que resulta en un daño. Y ese responsable siempre ha de estar del lado de la administración, de la autoridad, del empresario o del ejecutivo. Nos hemos olvidado de la posibilidad de que el daño sea fortuito, causado sin ni siquiera negligencia. Hay que usar una cabeza de turco, y si es visible y conocida, mucho mejor.

Después de una desgracia siempre se culpa a la administración. Después de una manifestación a la policía. Después de una suspensión de pagos al empresario. Y no digo que en ciertos casos sean responsables, pero estamos creando una sociedad de irresponsables, los que exigen la cabeza del de enfrente, sin aceptar culpa alguna. 

Desgracias este año hemos sufrido muchas. Algunas hace pocos días. Me referiré a dos de ellas. La muerte de cuatro chicas en el Madrid Arena. A la fecha que escribo esta reflexión no se ha esclarecido todavía el asunto, pero parece que se debió a un exceso de aforo, a entradas falsas, y a un grupo de 2000 chavales que hacían botellón en la puerta y que decidieron entrar en un momento determinado, sin tener entrada alguna. Y la mala suerte de que se encontraran todos en un pasillo ratonera. Políticos y empresa están bajo sospecha, y si han hecho algo mal no dudo que pagaran por ello. Pero me sorprende que nadie este hablando de los irresponsables que con su conducta contribuyeron activamente a causar la tragedia, ya que imagino serán identificables  través de las cámaras de seguridad. Pero no, la sociedad no acepta girar el foco ante esos irresponsables, y con ello seguimos creando mas irresponsables.

O los antisistema que quemaron multitud de contenedores después de la manifestación que siguió a la huelga general. Muy diferentes a los asistentes. Chavales con pasamontañas y la litrona en la mano. Cobardes que echan a correr a 300 metros de la policía, que no paran en arrastrar a viejos y desvalidos, con tal de pasar un buen rato. Les da igual una maní que un partido de fútbol. Todos nos quedaremos con la brutalidad del policía que apaleó al niño de 13 años y a su hermana, imperdonable y censurable. Pero era uno, o unos pocos, como máximo. Sin embargo, los descerebrados que les increpaban, quemaban y volcaban contenedores, rompían lunas, esos, todos son censurables. Pero de ellos no se habla, mas que en una pequeña línea. Y con ello contribuimos a acrecentar la irresponsabilidad de nuestra sociedad. Castíguese a todos los culpables, no solo a los demagógicamente cabezas de turco.

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EN BICICLETA

Por: Santos Urias 23-11-2012

Espero a alguien en la puerta de la Parroquia.

Parece que se retrasa un poco. De pronto me tocan en el hombro. No es quien espero, pero Daniel montado en su bicicleta, me saluda con una sonrisa de oreja a oreja. Es, nunca mejor dicho, un amigo de la calle. Nos conocimos por medio de su novia y hemos ido ganando confianza y trato. Al principio me miraba con recelo, hay etiquetas que acompañan a los colectivos y que la mayoría de las veces cierran puertas y construyen muros de forma irracional e injustificada (que bien lo sabía el maestro que trataba a cada uno de forma personal, con la mirada en el corazón y dispuesto a la sorpresa). 

Viene de trabajar. Una terraza donde consume las horas, muchas horas y a deshoras. Su pasión es la música y la vida. Le comento de un amigo que ha pasado de vivir en la calle a comprarse un coche e incluso meterse en un piso: ¡en estos tiempos! Un ejemplo de resistencia. Cuanto más has pasado más capacidad para enfrentar las dificultades, para aceptar y para luchar. Menos espacio para el lamento y el victimismo. Daniel se confiesa: cuando el vino de Argentina sus amigos de aquí, argentinos también, le pusieron en la calle. Dos años estuvo deambulando, buscándose la vida, corriendo y recorriendo. Me comenta, Dos lecciones principales aprendí en ese tiempo: No hay que preocuparse de lo que no tiene solución, es perder fuerzas; y no hay que preocuparse de lo que tiene solución, lo que hay que hacer es ponerse manos a la obra con buen ánimo para solucionarlo. Todo depende de aquí. Me dijo mientras se señalaba el corazón. 

Me sonaban esas palabras: “tu fe te ha salvado”, nada es imposible para el que tiene verdadera fe”… 

A veces Jesús viene en bicicleta. 

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La vida

Por: Jose Maria Marquez Vigil 18-11-2012

Hace un par de semanas dedicaba estas mismas líneas a "la muerte".

 Entre tanto, las noticias nos trajeron a muchos hogares el recuerdo de su crueldad y de nuestra impotencia con aquella fiesta de Halloween que se llevo a 4 chicas tan jóvenes y llenas de vida.

Mientras se depuraban responsabilidades y se investigaba el aforo, las salidas, las licencias o la seguridad, todos pensábamos en el inevitable dolor de las familias, como tantas veces hemos abrazado el dolor de otros seres queridos en situaciones semejantes.

No conozco a la familia de ninguna de estas chicas, pero he tenido la oportunidad de leer alguna declaración de la familia de Belén, una familia cristiana cuyo padre, recién aterrizado en Madrid, declaraba a algún periódico lo siguiente: "Estamos viviendo estos momentos con mucha tristeza, con mucho dolor, por nuestra pérdida, pero a la vez con la serenidad y la paz que te da cuando uno se abandona a las manos del Señor. Ha querido que sea de esta manera, y hay que aceptarlo. De esa manera uno se siente muy triste, evidentemente, pero con mucha paz y mucha serenidad". Las declaraciones de uno de sus hermanos, sacerdote, son igualmente impresionantes (la fotografía que adjunto en esta ocasión es de la entrevista que le hacen en un periódico). Me quedo con su respuesta cuando el periodista, con un poco de mala baba, le pregunta “¿Dónde estaba Dios cuando ocurrió la tragedia?”, y el Padre Borja, hermano de Belén le contesta rotundamente: “En el Madrid Arena”.

En otra entrevista pude escuchar una canción que le han dedicado a Belén y que entre otras cosas dice: “Y ahora que parece que todo acabó, comienza algo nuevo fruto del Amor. ¡Gracias Señor!”. Se puede escuchar en este link:http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/11/madrid/1352638684.html

Un gran misterio la muerte. Otro gran misterio la Fe. Pero lo que es evidente, lo que nadie puede discutir, es que todos nosotros vamos a morir algún día, que la muerte es parte de la vida, y que sin duda alguna hay un cielo y un infierno, y se viven aquí en la Tierra. El que esté dándole vueltas cada día al tema de las licencias, buscando culpables o responsables, está en todo su derecho, ¡faltaría más! Pero va a vivir un auténtico infierno. El que tiene la gran suerte de poder abrazarse a la Cruz, vivirá ya aquí y ahora la inmensa paz celestial.

“Sexo es Vida” dice aquel famoso slogan publicitario que se cuela en nuestros televisores. ¡Qué se lo pregunten a una prostituta o a tantos esclavos del sexo! Lo que es vida es el amor, y entre ellos, el amor verdadero, el amor más profundo de todos, y ese gran regalo que nos deja, que es la fe.

Acabo de recibir un email de Manolo desde Uganda. Manolo es un misionero laico que lleva casi 15 años en Africa como un auténtico ángel entregándose a los más pobres del planeta. Me cuenta como acaba de coger un autobús en el que ha viajado 10 horas (ese es para Manolo “el pan nuestro de cada día”), pasando por una localidad en la que existe un brote de Ebola, y encontrándose con otro autobús anterior al suyo totalmente destrozado por haber chocado con un elefante (murieron 15 personas en ese choque). Manolo como siempre se despide lleno de vida, dando las gracias por la oportunidad de participar de tanto amor. Ya os digo que es un auténtico ángel. Y gracias a Dios, hay muchos más ángeles aquí en la tierra que los que escuchamos en las noticias. Y mucha más Vida, “Vida” con mayúsculas.

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Profetas menospreciados

Por: J. Lorenzo 16-11-2012

Ahora que nos felicitamos de que

 los partidos políticos se pongan de acuerdo –tres suicidios después– para parar los desahucios, es bueno recordar que esa medida se debe, fundamentalmente, a la presión ejercida por lo que fue el movimiento del 15-M, ya saben, ese conglomerado social que algunos etiquetaron simplonamente de perroflautas. Suyas fueron las primeras iniciativas para personarse en domicilios que iban a ser desalojados.

Justo es también reconocer –ahora que todos han caído en la cuenta de que era una barbaridad la que se estaba cometiendo en nombre de la ley, que no de la justicia– que en esa oleada de indignación contra los desahucios participaron, de palabra y obra, muchos curas, religiosos, religiosas y laicos. ¿Con quién estaría Jesús?, se preguntaban. Y allá se fueron, con sus pancartas y manifiestos para llamar la atención sobre ese drama social, recibidos por muchos con aplausos, aunque pastores ha habido que menospreciaron esos métodos y se desvincularon públicamente de ellos.

Hoy tienen especiales motivos para sentirse satisfechos. Frente a la incomprensión, al miedo de otros que temían que se pusiese en afirmativo el título de aquella carta pastoral de 1971 titulada “La Iglesia no crea los problemas cuando los denuncia”, siguieron adelante con la certidumbre de que quien realmente guía su proceder estaría a su lado, acompañando a las familias que se aferran a cuatro paredes que, además de una hipoteca, constituía su hogar, el recinto más sagrado de una familia; o movilizándose contra el desempleo, por un trabajo digno que les permita crear un hogar, tener hijos, educarlos y amarlos… El menosprecio no los amilanó. Siguen a quien fue profundamente despreciado.

Y ahí siguen, en la brecha, porque España bate récords de pobreza y paro en Europa y, con la excusa de la crisis, se está desguazando el Estado de bienestar –como la sanidad– para entregarlo a empresas privadas. La vida sí va a tener precio y a ellos, a toda la Iglesia –también a los obispos–, les corresponde salir a defenderla. De palabra y de obra, y respaldando a sus consagrados más comprometidos con la causa de la dignidad, el único lenguaje universalmente conocido.

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Cuestión de educación (mala)

Por: Alfonso Carcasona 16-11-2012

Asisto atónito al debate independentista originado en mi querida Cataluña natal.

 Es cierto que vine a vivir a Madrid hace muchos años, por lo que algunos talibanes no me consideraran catalán, pero ese sentimiento es propio y yo así me siento. Soy un catalán en Madrid y un madrileño en Cataluña. 

 Atónito por el siguiente decálogo de motivos:

1.- desde el punto de vista de la oportunidad. Vivimos sumidos en la mayor crisis económica vivida por la inmensa mayoría de los ciudadanos del primer mundo, de la que podemos pretender salir de dos maneras: unidos o por nuestra cuenta. La opción de intentar quedarme con los derechos adquiridos y liberarme de las obligaciones puede ser atractiva, pero desde luego es, a todas luces, inmoral. Si además somos cristianos, tenemos una obligación de cuidar de nuestros hermanos mas desvalidos. El argumento de los independentistas, de ser cierto -que adelanto, no es cristalino ni mucho menos- estaría diciendo: quiero separarme de mis hermanos pobres para ser una sociedad prospera. Y aprovecho la oportunidad de que mi hermano esta enfermo, como lo estoy yo, para desgajarme de él, con independencia, nunca mejor dicho de las consecuencias que ello acarree para ambos. Que además no las voy a explicar para no espantar a los míos.

2.- desde el punto de vista de la identidad. No están lejanos los conflictos armados que han llevado a la comisión de atrocidades por las que diferentes personas, hace algunos años "normales" están siendo juzgadas en los tribunales internacionales, y otras muchas cometidas en nombre de una identidad nacionalista. Se me objetará, seguramente con razón, que esto no es Yugoslavia, o cualquiera de los múltiples ejemplos que la historia, contemporánea o no, nos ofrece. Pero seguro que si escribiese esta reflexión unos años antes de que se desencadenasen esos conflictos se me hubiese objetado lo mismo.

3.- desde el punto de vista del discurso europeo. Cataluña fuera o dentro de Europa. Los independentistas no se ven fuera de ella, aún reconociendo que lo estarían, tal y como les han comunicado. Tampoco haría falta esa comunicación si alguno leyese el tratado europeo, en el que no caben este tipo de aventuras. Pero no sólo el resto de España está equivocada, sino que también toda Europa, y reconocerán su error una vez que sean independientes. Y si no están equivocados, da igual, ya que ni constituciones, ni tratados, ni tribunales pararan su iniciativa.

4.- desde el punto de vista económico. Diferentes estudios de instituciones financieras internacionales (y por lo tanto, "independientes"), por ejemplo UBS, RBS, señalan la inviabilidad de una Cataluña independiente en el mundo. Su deuda es estratosférica, comparada con el PIB que genera. Incluso dentro del euro sería incapaz de asumirla. Ya nadie habla de aquellos bonos patrióticos emitidos en su momento por la falta de confianza del mercado en la economía catalana.  Y fuera del euro, aunque sea unos minutos (que ya sería algo mas), ¿cuál es el futuro? ¿cuál sería la moneda? ¿con qué se van a pagar los salarios? Embarcarse en una aventura de este porte, sin tener resueltas (o al menos con una alternativa) estas cuestiones básicas es, cuando menos, absolutamente negligente.

5.- desde el punto de vista de la historia. 11 de septiembre de  1714, momento critico de la nación catalana. Pregunta básica es si el día antes de esa fecha la nación catalana, o el estado catalán existía. ¿Antes de 1492 existía un estado catalán? ¿y el reino de Aragón?¿Hasta que fecha hay que remontarse para asistir a algo parecido a lo que ahora se reivindica? ¿Se trataba de una guerra de secesión o de sucesión? Por cierto, lo que celebran los pueblos son las victorias. No conozco otro caso en el que lo que se celebra es una derrota militar...

6.- desde el punto de vista del estado de las autonomías. La comunidad autónoma catalana es una de las mas endeudadas a nivel nacional. Y ello no es fruto de una modificación de las obligaciones de contribución al estado central. De hecho, en la era Zapatero, con objeto de beneficiar al tripartito, se mejoraron las condiciones de financiación catalanas y andaluzas, en detrimento del resto de comunidades (se trata de un juego de suma cero, por lo que si uno mejora otro empeora). Aun así, la gestión que se ha hecho de esos recursos no ha debido ser muy acertada, ya que la economía catalana se encuentra, como mínimo, en el mismo abismo que la del resto de España.  Mi pregunta a los independentistas es, ¿de verdad creen que independizándose se va a gestionar mejor? ¿basado en qué?

7.- desde el punto de vista de la alternativa. No he oído todavía ninguna propuesta de gobierno distinta de las que hoy existen. Me explico. Los independentistas argumentan sentirse oprimidos y expoliados. Se supone que por un sistema que oprime y expolia. Por un sistema democrático, con unas cortes que legislan, un poder judicial que juzga y un ejecutivo que gobierna. No seré yo quien defienda la perfección, ni siquiera el buen funcionamiento, de las instituciones, pero no se de que manera pretenden funcionar los que serian nuestros vecinos. ¿Desaparecerían  los políticos y se perfeccionaría la democracia? ¿ Viviríamos en una sociedad mas justa, preocupados por los que menos tienen, en la que primase el esfuerzo, mas allá del nepotismo? ¿Gobernarían los mejor preparados? ¿Se borraría la corrupción del mapa? Si es así, yo también quiero vivir en esa sociedad. Pero me temo que ese no es el discurso, ni la idea.

8.- desde el punto de vista del victimismo. Argumentan los independentistas que los españoles están cansados de discutir sobre "el tema" catalán, al igual que están los catalanes. Y que por ello lo que hay que hacer es separarse ya que no se hable mas del tema. Valiente argumento que deja sin mas a los que les sucedan, ya que, una vez conseguida esa supuesta independencia, ¿a quien le van a echar la culpa de sus males? Siempre podrán escalarlos a Europa, pero la pirueta será quizá difícil de explicar.

9.- desde el punto de vista del sentimiento. ¿Que ocurre con aquellos que, viviendo en Cataluña, se sienten también españoles? ¿O con los pueblos, comarcas o territorios que, dentro de Cataluña se sienten españoles? O mas divertido, o complejo, ¿con aquellos pueblos que sin sentirse necesariamente españoles no se sienten tampoco catalanes? Les damos también el derecho a decidir? El valle de Aran, Badalona ¿podrán celebrar referéndums para que elijan cual es su nación o estado? ¿Reclamará Tarraco la capitalidad del nuevo estado, basado en sus antiquísimos derechos históricos?

10.- desde el punto de vista del idioma. Una de las grandes riquezas de Cataluña es, sin lugar a dudas, la convivencia del idioma catalán y del castellano. Hecho que ha ocurrido con total normalidad a lo largo de los últimos años (con las tensiones no muy bien entendidas de la inmersión y esas zarandajas). Pero en la calle, la gente educada respondía en el idioma en el que se le interpelía. Yo no hablo catalán, y nunca he tenido ningún problema. En mi presencia se hablaba en castellano, y si por cualquier motivo entre dos hablaban en catalán siempre me preguntaban si lo entendía o me importaba. Ese hábito, de la mas básica educación y buenas costumbres, parece que se esta perdiendo. Y los medios de comunicación, junto a los políticos son los grandes responsables. Por ahí vendrá la ruptura y se engendrara odio y rencor. Para ejemplo un botón. Carta al director de la Vanguardia de un lector, protestando porque no proyectaron la versión en castellano de una película. El medio escrito (ese periódico) publica la contestación de Susana Jiménez (manda narices su nombre y apellido, catalán de varias generaciones) directora de no se que de Televisión de Cataluña, en perfecto catalán...

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La sabiduría de la sonrisa

Por: Juan María Laboa 12-11-2012

Quisiera pensar y comentar sobre la sonrisa que enseña,

acoge, cuenta y cura. La sonrisa tan presente en todos los momentos felices de nuestras vidas y, sorprendentemente, tan ausente de nuestras prácticas y enunciados religiosos. ¿Hemos visto muchas fotos de papas animados con una carcajada o de estatuas de santos mostrando su felicidad interior con una sonrisa abundante? ¿No sería normal que nos acercáramos a recibir la comunión con una sonrisa de lado a lado, con las manos levantadas, con el cuerpo saltarín?

De hecho, aunque en ningún momento los Evangelios presentan a Jesús riendo o sonriendo, aunque recogen momentos en los que llora y solloza,  me resulta fácil imaginar a Jesús con una desbordante sonrisa cuando toma el pelo a sus apóstoles o se encuentra con Lázaro y María o multiplica los panes o contempla el lago tras calmar la tempestad.

¿Quién olvida la sonrisa del ángel románico del Pórtico de la Gloria capaz de llenar de alegría a quien penetra en la iglesia cansado y esperanzado? ¿No nos provoca risa y desconcierto admirado al comprobar que el pueblo elegido estaba compuesto por los últimos de los últimos dirigidos por un profeta balbuciente como era Moisés? La historia de Jesús puede ser contemplada como el signo del buen humor socarrón de un Dios que consigue siempre desconcertar nuestra suficiencia: su hijo nace en un pesebre, vive oculto casi toda su vida, elige a doce personajes poco significativos de la sociedad de su tiempo, muere en la cruz y se convierte en el salvador del mundo. Debemos tomar en serio a Dios y tomarnos poco seriamente a nosotros. Tal vez sería un buen inicio de una relación tan desigual y siempre sorprendente.

Isaac en hebreo es el futuro del verbo reír. Buen nombre para el hijo de una mujer, Sara, a quien se anuncia a sus noventa años que quedará encinta, y de un hombre, Abraham, centenario, que lanza una enorme carcajada de incredulidad al enterarse del anuncio. Sin embargo, ahí surgió nuestra historia, una historia de encuentros y desencuentros, de enfados y de abrazos. No somos distintos de los dos hijos pródigos.

El cortocircuito entre buen sentido y su contrario permanece activo en las siempre sorprendentes relaciones de Dios con los hombres. La sonrisa de de felicidad y satisfacción debería acompañarnos en todo el recorrido.

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Perdonen que les hable de Haití

Por: J. Lorenzo 12-11-2012

No sé el tiempo que tardarán en Hollywood

en llevar al cine el horror vivido en su propio suelo por la fuerza desatada del huracán Sandy. Es probable que, a partir de ahí, la todavía potencia preponderante caiga en la cuenta de lo urgente que es tomar medidas contra el cambio climático, hasta ahora considerado solo de soslayo, la única perspectiva que consienten eso que llamamos los mercados, otra fuerza desbordada, pero de la insensatez humana.
Sea cuando sea ese estreno cinematográfico, si es que se produce, pocas novedades nos podrá ofrecer a los telespectadores globales, tal ha sido la profusión de imágenes e información sobre una tragedia que se ha llevado por delante  decenas de vidas. Conduelen estas muertes y consternan los destrozos, pero no dejan de avergonzarme las horas y páginas dedicadas en los medios al impacto de Sandy en los Estados Unidos y la escasa información sobre la furia del huracán en Cuba y Haití. Sobre todo en Haití, el pozo negro de las desgracias. No ha habido casi imágenes de ese país, cuya mitad sigue prácticamente inundada, porque allí no hay cámaras que atestigüen la descomposición en la que sigue sumido desde el terremoto de hace dos años. Allí no hay balance de víctimas porque si casi nadie se preocupa de los vivos, pensar en los muertos es desperdiciar unas menguantes energías. Decir que se cierne una crisis alimentaria sobre sus gentes por el estropicio en las cosechas es añadir otra causa a una amenaza siempre latente. De los daños, ni se habla, teniendo en cuenta que era muy poco lo que podía ser dañado, tal y como lo entendemos por aquí. ¿Cuánto cuesta volver a levantar un chamizo? Desesperación, lágrimas y miradas a lo alto. ¿Y volver a acondicionar un campo de desplazados por el terremoto, desbaratado ahora por el viento y el agua? Resignación, la misma que llevan ejercitando desde que la comunidad internacional les prometió unas ayudas que nunca llegan. Haití es más que un proyecto fallido de país; es la constatación de una fallida conciencia mundial, un feo grano en el glamour de la globalización.

¿Qué hacer ante este olvido de los últimos? Criticar a los periodistas. Y que estos critiquen a sus medios. Y en las facultades, sobre todo en las católicas, desarrollar esta sensibilidad en los alumnos. No todo tiene que ser fabricar doctores y lanzarlos al mundo solo a medrar.

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Dinero ,el justito

Por: Xabier Azcoitia 12-11-2012

Sigo siendo de esos que los festivos y domingos "van a misa".

 

 El pasado 1 de noviembre, antigua festividad de todos los santos, actual mañana de Halloween, proclamaron las Bienaventuranzas.

Como mis luces no son muchas y tampoco penetran demasiado en la oscuridad me detuve en la primera de ellas, a saber... La que habla de que los pobres serán bienaventurados.

Tras la misa y mientras tomábamos una caña, yo un vermut, que siempre ha habido clases, comentamos la prédica del preste.

Mi aportación que la traslado a este espacio, por así a alguien le sirve iba por estos andurriales. Siempre he entendido que Jesús nos advierte sobre el peligro de colocar nuestra seguridad en no-Dios. No amar a Dios sobre todas las cosas, es amar a no-Dios sobre Dios. No hablo de creer sino de amar, y amar es relación, es entrega, es pasión.

La seguridad es un no-Dios al que muchos damos culto. Uno de los valores o actitudes que reflejan ese culto es la codicia y la acumulación. Acumulación de bienes, de propiedades, de lujos entendidos como derecho...

Dice el Padrenuestro que "nos de el pan nuestro de casa día", como dice el jesuita Chercoles, " no pedimos que nos lo asegure", por ello quizá una de las cosas que tendríamos que aprender es a tener el dinero "justito". No es posible tener mucho y no tener puesta en ello tu seguridad. Si crees que es así, haz lo que Jesús le propuso al joven rico, " véndelo todo, dáselo a los pobres" y empieza de nuevo. ¿Qué te lo impide?

¿Estas seguro de que no tienes puesta ahí tu seguridad? Ya no puedes compartir, hay que defender lo que tienes.

¡Va a ser cierto que el Evangelio se entera de la realidad!

No poner la seguridad en tus bienes y haberes y por lo tanto buscar el Reino y su justicia, entendiendo que los bienes que tienes han de estar SIEMPRE al SERVICIO de la FRATERNIDAD puede ser un signo de que empiezas a entender que Dios es la verdadera roca.

Término con una idea a raíz del Halloween y de los actos que se organizan, en la

urbanización en la que vivo por ejemplo. La diversión es algo que se compra. Comprar es algo que se hace con dinero. Es cosa de ricos. En cambio la fiesta se construye, se elabora, se hace. La fiesta humaniza.

 

 

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Patatas fritas

Por: Alfonso Carcasona 12-11-2012

Una de las claves de esta sociedad consumista que nos ha tocado vivir es la publicidad.

Estamos tan acostumbrados a ella que si faltase sería peor que si nos cortasen un brazo. Probablemente no sabríamos que hacer con nuestra pobre existencia.

 ¿Imagináis nuestra vida sin vallas publicitarias, sin anuncios en la radio, en la televisión o en los periódicos?, por no hablar de esa publicidad a la que no hacemos caso en Internet…

No sabríamos qué comprar, a qué aspirar. La verdad es que no entiendo cómo podían vivir nuestros antepasados. Sin nadie que les mostrase las ventajas de éste o aquel producto o servicio. Sin que les estuviesen martilleando visual o acústicamente con propaganda, con continuas ofertas  de las maravillas que ha inventado el hombre blanco, como diríamos aquí en occidente. Pobrecillos, debían tener una vida de lo menos atractiva.

Es evidente que estamos alienados por la sociedad en la que vivimos. Nos hemos hecho tan comodones que es mejor que otros piensen por mi qué es lo que me interesa. Y además, si la foto, video o cuña me pintan el producto mucho más bonito de lo que es, da igual.

Y además, como se insertan en los medios de comunicación de masas, si no llega al consumidor correcto, da igual.

Paula pide a la puerta del Vips, justo  delante de un cartel que le debe torturar todos los días su empequeñecido estómago. En él se muestran unas apetitosas patatas fritas, manjar inaccesible para ella.  Un alimento, como otros muchos del que se tiran toneladas todos los días. Al que no damos importancia, e incluso rechazamos los frikis de lo sano, por tener grasas saturadas. Lo que despreciamos la publicidad lo convierte en objeto de deseo, a cualquier hora del día.   

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Como un pulmón

Por: Santos Urias 07-11-2012

El otoño empieza a notarse.

 El campo se viste de mil tonalidades y parece hablarte con el roce de sus hojas. Son más o menos las ocho y cuarto de la mañana y camino a buen paso atravesando el parque de las cruces después de hacer unas gestiones. 

La ciudad se va llenando de ruidos: los autobuses, los pájaros, algún claxon de coche… Respiro el aíre frío de la mañana que me limpia por dentro y por fuera como un bálsamo para la ocasión. Los chavales, con cara de almohada, caminan al instituto, enfundados en sus auriculares para poner banda sonora a sus pasos y practicar una extraña forma de ensimismamiento. 

Corren ciclistas; corren chicos y chicas; corren algunos para alcanzar el metro; corren unas pocas nubes. Tomo el pequeño camino asfaltado para los que hacen algo de deporte a esas horas. Dos mujeres frente a mi caminan a buen paso. Cuando me cruzo con ellas escucho su jaculatoria: “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo y bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús”. Su voz resuena en mi interior. La mañana te saluda. Saludas a la mañana. El mundo herido, dañado, sonriente y maravilloso respira también al ritmo de las voces. Una oración desde tantos puntos, rincones, casas, comunidades y parques fluye como el verdadero pulmón de nuestro mundo. 

El amanecer me ha sonreído, comienza la jornada. 

 
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La muerte

Por: Jose Maria Marquez Vigil 05-11-2012

Recuerdo hace muchos años cuando me enfrentaba a esta festividad que acabamos de celebrar.

 Los fieles difuntos y todos los santos... ¡Que mal gusto!, pensaba. Estaba bien lo de tener un día de fiesta o incluso, como en esta ocasión, un buen puente para disfrutar del campo en otoño. Pero lo de “Halloween”, las visitas al cementerio, y en sí toda la cultura de la muerte… Si gracias a Dios te toca de lejos, es muy desagradable, pero si tienes la desgracia de que te toque de cerca… ¡Peor todavía!

En aquella época estrenaron una película llamada “Opera Prima” en la que Oscar Ladoire le explicaba a Antonio Resines que tenía un problemas de eyaculación precoz. “Piensa en la muerte”, le decía Resines, y te dará el bajón de inmediato. ¡No podía estar más de acuerdo!

Pero ahora que está de moda hablar del “optimismo” como fuente de salud y éxito, ¿qué puede haber más optimista que el cristianismo? La muerte no como el fin, sino como el principio… ¡Qué envidia de los que lo tienen tan claro! Los “cristianitos” de a pie, como yo, nos lo queremos creer, lo entendemos, pero… Preferimos el trato al truco, o dicho de otra forma, negociar con los caramelos antes que enfrentarnos al desconocido “fantasma” que llama a la puerta. ¡Qué miedo!

La muerte… ¡Qué difícil de entender! Me recuerda a aquella época en la que vivía en Africa y nos desplazábamos a poblaciones que nunca habían visto un “msungu” (un blanco), y a unos bebés que llevaban toda su vida felices agarrados a su madre les metíamos un jeringuillazo. ¡Qué dolor! ¡Qué injusticia! Supongo que el bebé no podría entender la bondad de esa vacuna, como nosotros no podremos nunca entender que nuestro Padre en el cielo nos quite lo más valioso que conocemos, la vida…

El otro día recibí un email de un amigo. Creo que resume esta acepción de la muerte como principio mucho mejor que estas líneas, y por eso lo copio a continuación:

Conversación entre dos bebés antes de nacer.

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro: 
-¿Tú crees en la vida después del parto? 
-Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estamos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
-¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
-No lo sé, pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
-¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por dónde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
-Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
-Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y, a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
-Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
-¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
-¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
-¡Pues yo no creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto es lógico que no exista.
-Bueno, pero, a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir como acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella…”

 

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Asalto al Madrid Arena

Por: Juan María Laboa 04-11-2012

Siempre me ha llamado la atención el que unas tragedias

 reciban gran atención por parte de los medios de comunicación mientras que otras de igual o mayor envergadura pasan casi desapercibidas. En este sentido, a lo largo de esta semana han sucedido diversos casos luctuosos, pero solo uno ha sido objeto de masiva atención.

El título de esta reflexión, en letras cubitales, pertenece a un periódico madrileño, pero yo quiero referirme con él a la actuación general de nuestros medios de comunicación. Da la impresión de que, no teniendo suficiente material, se están aprovechando del suceso para lanzarse voluptuosamente sobre lo sucedido,  cebándose en sus minucias más truculentas, rellenando así numerosas páginas, organizando programas especiales y ocupando partes sustanciales de los telediarios.

Los jóvenes entervistados sobre su experiencia nocturna, convertidos inopinadamente en detectives, parecen haber observado cada minuto de la noche y cuentan minuciosamente el exceso de ocupación, los muchos que se colaron sin entrada, la falta de guardias, etc. Los periodistas se han lanzado a la investigación de quien pudo lanzar las bengalas y petardos, la falta de médicos y de adecuada vigilancia y la no idoneidad del local para fiestas de esta dimensión.

Da la impresión de que el suceso puede convertirse en una baza política, en un ajuste de cuentas con un organizador concreto de la fiesta y, en cualquier caso, en un éxito periodístico, pero me llama la atención de que, en ningún caso, se haya convertido en la ocasión de un examen sobre la actuación personal o colectiva tanto de jóvenes y adultos implicados. Si muchos de los jóvenes  presentes en el recinto eran menores de edad, tendrán que preguntarse por qué les dejaron entrar, pero sobre todo, por qué, a menudo,  sus familiares no tienen en cuenta qué hacen y dónde están sus hijos menores de edad fuera de casa a las cinco de la mañana. Muchos de los botellones que se prodigan en plazas y espacios libres cuentan con menores de edad entre sus miembros, todos lo saben. Pero, también será ocasión de preguntarse  si son oportunas estas macro fiestas y si el sistema actual de diversión de los jóvenes no debe ser cuestionado y replanteado.

En nuestros días resulta más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Y es un prejuicio considerar que siempre tienen la culpa, la responsabilidad, los demás y no uno mismo. 

 

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¿Quién escucha a los jóvenes?

Por: J. Lorenzo 02-11-2012

Cuatro verbos marcan los objetivos del Congreso de Pastoral Juvenil

 que se celebra estos días en Valencia: actualizar, impulsar, promover, afrontar. De escuchar no se dice nada, aparte, evidentemente, de dar por supuesto que eso es lo que se hará con las tres ponencias principales, las tres expuestas por obispos. Y, sin embargo, parece algo elemental cuando de lo que se trata es de· “descubrir nuevos caminos” para evangelizar a los jóvenes, salvo que queramos seguir trillando en fórmulas manidas, de dudoso éxito toda vez que el 50% de los chicos y chicas de este país ya no creen en Dios.

Escuchándoles a ellos (a los que han perdido o no encuentran la fe) se puede conocer de primera mano las carencias actuales de la Pastoral Juvenil. Para tratar una enfermedad, lo primero que hay que hacer es preguntarle al paciencia qué le duele. No basta con empecinarse en reforzar las bases teológicas (otro objetivo del Congreso) de esa pastoral cuando eso no llenará el vacío que sienten tantos jóvenes y que no saben ponerle nombre porque consideran que “Dios es solo una palabra”. Es más, muchos dicen hoy no creer en el Dios que les enseñaron en el colegio –donde se supone que las bases sí estaban claras (aquí algunos culparán al Concilio…)– y los hay que, abiertamente, dicen que su problema, más que con Dios, al que han logrado identificar con el amor, es con la institución, a la que ven falta de coherencia, sinceridad y transparencia. Los hay a los que tampoco les mola esa gente que se declara de Iglesia pero que derrocha intolerancia… Son todos ejemplos, respuestas concretas sacadas del vídeo de promoción de este Congreso y que, cada una en sí misma, serviría de base para reflexionar en otros tantos encuentros de este tipo.

No se entiende muy bien que un evento de esta importancia, surgido tras la positiva experiencia de la JMJ de Madrid, no quiera oír de los jóvenes el diagnóstico sobre su problemática relación con Dios y con la Iglesia. Hay mucho sufrimiento y angustia existencial parapetada tras su alejamiento de la fe. Necesitan que alguien les escuche, pero solo acudimos a ellos para pedirles que hagan bulto o den palmas, perfil mayoritario del joven que hoy se quiere en la Iglesia. ¿Tememos oír algo que no nos guste?

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SECRETAS PALABRAS DE VIDA 18. ANTILEGÓMENOS

Por: Dolores Aleixandre 01-11-2012

"Contradicción", "contratiempo", "contrariedad":

tres términos francamente fastidiosos. Ya lo avisa la preposición anti  en el adjetivo antilegómenos que acompaña a la “señal” que emite Jesús.  No nos gustan los “antis”, detestamos que nos contradigan,  nos adaptamos mal a lo que desbarata nuestros planes y rechazamos lo que se opone a nuestra idea de cómo deberían ser las cosas. Preferimos lo que discurre a nuestro favor, lo armónico, lo que fluye sin obstáculos, lo que permite que cada cosa se quede pacíficamente en su sitio.

Pero llegó Jesús a Jerusalén con sólo cuarenta días, todo él fragilidad y ternura, y al viejecito que lo tomó en sus brazos no se le ocurrió decirles otra cosa a sus padres más que esto: “Este niño va a ser un signo de contradicción”. Y se marchó tan tranquilo dejándolos perplejos  y tratando de consolarse recordando que e el profeta Isaías había dicho otra cosa y le había llamado “Príncipe de la paz”.

El tiempo iba a dar la razón al viejo Simeón: el “Príncipe de la paz” iba a ejercer su título de una manera extraña y lo de menos es que, en vez de sobre un caballo, hiciera su segunda entrada en Jerusalén montado en un asno. Lo grave es que introducía en los comportamientos y costumbres más arraigadas  gérmenes de disidencia, invitando a los que le escuchaban a escapar de los patrones establecidos: “Habéis oído …pero yo os digo…”, decía. Argumentaba con razones cuestionadoras, molestas y sorprendentes, como si  pretendiera  convertir a sus seguidores en  transgresores de viejos principios adquiridos. Sus palabras y actuaciones eran retazos de paño nuevo que rasgaban el antiguo y los viejos odres ya podían contener el vino joven del Reino. Por eso levantaba una polvareda de resistencias y preguntas: ¿De dónde eres? (Jn 19,9), ¿De Nazaret puede salir algo bueno? (Jn 1,46), ¿Qué tienes que ver con nosotros? (Mc 1,24), ¿Dónde vives? (Jn 1,38), ¿Dónde vas? (Jn 13,36), ¿Quién es este hombre? (Mt 8,27), ¿Dónde has aprendido todo esto? (Mc 6,2), ¿De dónde te viene…? (Mc 13,56)

Era una “enseñanza nueva con autoridad”  que contradecía antiguos saberes, abría caminos nuevos,  invitaba a adherirse libremente a él, comunicaba una buena noticia con palabras que daban vida, comunicaban energía y hacían emerger espacios nuevos de alegría y libertad: es mejor dar que recibir, existe una dicha que es propiedad  sólo de los pobres, los últimos van a ser los primeros, los llamados presidir tienen que ponerse a los pies de todos, el camino para ganar es el de perder.

Demasiado distinto de nuestro modo de pensar, excesivamente audaz como para obtener reconocimiento o conseguir influencia. Los que poseían el poder actuaron como los que en el libro de la Sabiduría se decían: “Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos reprende las faltas contra la educación que nos dieron;  declara que conoce a Dios y dice que él es hijo del Señor; se ha vuelto acusador de nuestras convicciones, lleva una vida distinta de los demás y va por un camino aparte; proclama dichoso el destino del justo  y se gloría de tener por padre a Dios. Vamos, a ver si es verdad lo que dice, comprobando cómo es su muerte; si el justo ése es hijo de Dios, él lo auxiliará y lo arrancará de las manos de sus enemigos. Lo someteremos a tormentos despiadados, para apreciar su paciencia y comprobar su temple; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien mira por él” (Sab 2, 12-20).

Sí, aquél a quien Jesús llamaba Abba “miró por él” y lo resucitó de entre los muertos. Por eso hoy podemos proclamar con alegría: el que fue “signo de contradicción”, acertó con los caminos de su Padre.

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Utopías

Por: Alfonso Carcasona 01-11-2012

Fina es la línea que separa en algunos casos al voluntario del trabajador.

Vivimos en una sociedad articulada de manera que la sociedad civil es subsidiaria del estado. Hemos cedido casi todos nuestros derechos y obligaciones para que sean gestionados por el estado, dejando poco espacio para la iniciativa individual. Una de estas pocas áreas reservadas ha sido el voluntariado. Y ahora que el estado no es capaz de hacer frente a sus obligaciones, ahora que junto a nuestros gobernantes hemos quebrado nuestra sociedad, desde el punto de vista económico, y muy cerca estamos de hacerlo desde el punto de vista moral, se nos requiere para que desde el voluntariado se apoyen actividades antes retribuidas por el dinero común (que ya no llega). 

 

Queremos mantener a toda costa las conquistas de un estado del bienestar que abarcaba no solo los derechos básicos, a la sanidad, a la educación, al monopolio de la violencia, a la construcción de infraestructuras. Los excesos cometidos por esa administración en la que hemos hecho dejación de nuestras responsabilidades individuales no pueden ser ahora pagados, y se nos hace una llamada in extremis a la ciudadanía para que nos hagamos cargo de ellos.

 

Es decir, allí donde no llega el estado, la sociedad civil se responsabiliza. Por ejemplo, si los estados no son capaces de paliar una hambruna allí están las grandes ONGs y los programas de televisión que se encargan de recaudar fuertes cantidades que se destinan a esa catástrofe. De manera más organizada y estable, la Iglesia católica ha venido durante muchos siglos dedicándose a los más desfavorecidos, tanto en las sociedades del primer mundo, como en las del tercero.  También organizaciones no eclesiales han florecido durante el siglo XX y millones de voluntarios dedican toda o parte de su vida a ayudar a los que menos tienen.

 

Durante unas décadas hemos vivido en un mundo en el que el estado debía proveernos de todo lo que necesitásemos (hablo del primer mundo), y con las migajas que sobraban del presupuesto  se ayudaba a otros países.

 

Pero, ay amigo, vienen las vacas flacas y el mundo que hemos construido no es capaz de mantenerse por sí solo.  Es demasiado caro para nuestras posibilidades, y tenemos que ser austeros. Primero el cinturón (el propio, que para los otros ya no nos quedan agujeros). Pero en este mundo nuestro capitalista, si no creces mueres, y el cinturón nos está dejando sin aire. De manera que nuestros gobernantes, que no tienen ingresos con los que pagar unos gastos que no pueden reducir, han encontrado una posible solución. Allí donde no podamos pagar funcionarios, que se ocupe la ciudadanía. Empecemos por los servicios de no primera necesidad (bibliotecas, polideportivos, etc), pero también en sanidad y educación. Analicemos todas las actividades y veamos cuales pueden ser encomendadas a voluntarios. Fina y peligrosa de cruzar es esta línea.  Si se trata de medidas coyunturales, meramente económicas, seguro que nos equivocamos.

 

Creo indispensable replantearnos estructuralmente nuestra sociedad. ¿De verdad queremos que la sociedad civil sea subsidiaria del estado, o debería ser al revés? ¿Queremos seguir aborregados, ceder todas responsabilidad en todos los aspectos de nuestra vida al estado, seguir siendo ciudadanos adocenados, comodones, sin preocupaciones, o queremos asumir nuestra responsabilidad individual? Parece obvio que una de esas responsabilidades es preocuparnos por los demás, por la sociedad que nos rodea, por los menos favorecidos. Pero para ello debemos replantearnos nuestra educación, los valores en los que somos educados.

 

Mi utopía pasa por creer que seremos capaces de asumir nuestros deberes y liberar de derechos ese contrato que tenemos firmado con el estado, ya que no parece que sea capaz de asumirlos. Y entonces, el voluntariado dejará de ser una institución particular dentro de la sociedad civil, ya que volverá a formar parte intrínseca del individuo. No olvidemos que seremos juzgados como tales, y no como sociedad.

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