Domingo 23 de Julio 2017

Defender la Antártida II

Por: Juan María Laboa 29-10-2012

El cristianismo, desde su inicio,

 tendió a constituirse en una comunidad de creyentes unidos por la comunión. Sus miembros ofrecen una sorprendente variedad de orígenes, culturas, lenguas, clases sociales, pero su fe en un Padre común les convierte en hermanos por encima de cualquier distinción.

Dentro de la Iglesia, las congregaciones religiosas han manifestado un ejemplo elocuente de esta unidad por encima de localismos, costumbres o diversidad. Un superior general, una regla, una espiritualidad, un sentido de fraternidad, una capacidad de presencia y evangelización en las más variadas situaciones. Se movían de una región a otra en función de las necesidades de las Iglesias y de las urgencias de la Congregación.

En nuestros días, la disminución de vocaciones constituye un reto extraordinario para unas congregaciones que comienzan a tener más obras que sujetos aptos para llevarlas. Esta situación, a menudo, dramática, lleva a los superiores a decidir resoluciones imaginativas que palien las dificultades, armonizando  esfuerzos  y material humano con el fin de lograr el mantenimiento de buena parte de sus compromisos. Esto les ha llevado necesariamente a unir provincias y aligerar duplicidades.

Nos encontramos ante un hecho destornillante: los capuchinos  se han unido en una única provincia de la que se han excluido los catalanes, y los jesuitas se han unido, también, en una provincia en la que han decidido no integrarse catalanes y vascos. Los franciscano vascos y gallegos, por su parte, han declinado integrarse en la provincia unida. No es que les sobren las vocaciones y no sepan qué hacer con tanto novicio: no tienen ninguno. No se trata de que los miembros de estas provincias sean jóvenes, con la consiguiente carga de energía y creatividad por adelante: son muy mayores y están cerrando obras por falta de sujetos y de ánimo. Si recordamos las figuras de Francisco e Ignacio, sus fundadores, el dislate nos resulta acadabrante. Los capuchinos catalanes han intentado salir del apuro importando unos cuantos capuchinos sardos, pero el experimento fracasó. Se esperan milagros, pero no parece que Dios esté por la labor.

Preveo en el horizonte una solución un poco drástica pero enternecedora: rellenar los conventos vacios con franciscanos, capuchinos y jesuitas indios, nigerianos o brasileños. No hablarán catalán ni vascuence ni castellano ni latín, pero su  hindi, bengalí, swahili o tupí llenará de gozo y devoción a cuantos les escuchen y, más importante aún, se manifestará eficazmente la universalidad y ecumenicidad de la Iglesia. Estoy seguro de que nuestra Virgen de Aránzazu se sentirá halagada servida  venerada por los franciscanos de Kerala en idioma malayalán.

Mientras sucede esto defendamos y protejamos a los pingüinos. Sus miembros se mantienen unidos para calentarse y defenderse de las dificultades. Son tan criaturas de Dios que no gozan de nuestros problemas.

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Ganas de llorar

Por: Jose Maria Marquez Vigil 29-10-2012

Ya se sabe que los periodistas te pueden liar muy fácilmente

 y ponerte un titular que tal vez no hubieras querido decir nunca… Pero dicho está y dicho queda.

Unos meses antes, el Rey nos regalaba otro titular “con mucho sentimiento”, cuando dijo aquello tan bonito de que le quitaba el sueño la situación de los desempleados en España. Días después un accidente le mostraba en Botswana cazando elefantes de la mano de una teutona de bastante buen ver. A ver si sus horas en vela tenían otra causa…

La situación en España parece que ya no le quita el sueño. Ahora le dan ganas de llorar. La expresión no parece muy afortunada viniendo de nuestro máximo representante. Como en el chiste, así no hay quien venda la burra…

Pero también nos dan ganas de llorar a sus súbditos cuando vemos a nuestro Jefe de Estado en esa foto mostrando los siete pecados sociales de Gandhi, y los leemos. Y es que ni uno solo, ni uno nos recuerda a nuestros gobernantes ni por supuesto a nuestro máximo representante: “Política sin principios. Economía sin moral. Bienestar sin trabajo. Educación sin carácter. Ciencia sin humanidad. Goce sin conciencia. Culto sin sacrificio.”

Una auténtica crisis de valores. Y como dice nuestro monarca, que por una vez le vamos a dar la razón, ¡muchas ganas de llorar!

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Independencia

Por: Alfonso Carcasona 27-10-2012

Hablaba en mi reflexión anterior de los ríos de tinta

que cuestiones secundarias provocaban en los autores cristianos.

 A los pocos minutos me llegaba una reflexión de Juan Mari, con el mismo mensaje, pero con un tono mucho más humorístico. Con este mismo espíritu de humor, y deportividad, lanzo estas líneas para que no sean recogidas más que como un pequeño entremés o entretenimiento.

Leo en la prensa de hoy que Izquierda Unida de Extremadura muestra su incondicional apoyo al pobre muchacho que se lanzó contra violentos profesores y extremistas alumnos de 7 u 8 años en defensa de una reivindicación tan justa y equilibrada como “Dónde están los curas, os venimos a quemar”.

Dice el coordinador general de esa formación que el pobre chaval está sufriendo “un acoso mediático absolutamente injustificado”,  y que van a "pedir explicaciones" a Delegación del Gobierno "por esta desproporcionada actuación" que a su juicio se ha llevado a cabo hacia "alguien que sólo ha ejercido sus derechos constitucionales de manifestación y huelga".

Y no hay nada más que verle la cara al pobre infeliz, que solo quería manifestarse y hacer huelga.  El que unos profesores fascistas y unos intolerantes y esquiroles alumnos de primaria se resistiesen al probre Rafae (como el de la canción), es absolutamente censurable. Y que no encontrasen a ningún cura en el centro en ese momento para quemarlo es de todo punto inaceptable.

Pues nada, a mi lo que me gustaría es declararme independiente de estos sujetos. Su concepción de la sociedad en la que quiero vivir es radicalmente opuesta a la mía.  Seguro que serían más felices si fuesen independientes de mi. Yo también soy uno de esos fascistas intolerantes que soportan estoicamente las imbecilidades de algunos prójimos, y no solo eso, sino que con mis impuestos les pago el sueldo.

Como dice Maalouf en su última obra, “Los desorientados”, “…nacer es venir al mundo, y no en tal o cual país, ni en tal o cual casa…” No elegimos la sociedad en la que nacemos, pero los privilegiados que hemos nacido en el primer mundo sí que podemos elegir la sociedad en la que queremos vivir. No tanto dónde, sino con quién. Y no desde un punto de vista de clase, sino de concepción de sociedad.

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Jaula de laicos

Por: J. Lorenzo 27-10-2012

Vuelve a oírse en las aulas sinodales

 que los protagonistas de la evangelización, ahora de la nueva, son los laicos. Es como una vieja melodía a la que los laicos no acaban de ponerle la letra correspondiente, no terminan de creérselo o no se sienten concernidos.

Tal vez porque, en la minoría de edad en la que siguen cómodamente instalados, sin haber superado esa eterna adolescencia que llena su activismo de acné clerical, es preferible que lo hagan otros; o, tal vez, porque, en otros casos, algunos movimientos laicales son meras comparsas, simples palmeros presididos por consiliarios que más que aconsejar y acompañar, ordenan, ejecutan y cierran puertas para evitar que las corrientes de la sana modernidad constipen al rebaño encomendado.

Por eso, llama la atención que en Cataluña, un grupo de destacados laicos de distintas sensibilidades eclesiales y políticas postulen una unidad eclesial más fraterna, subrayando que es más lo que los une como cristianos que lo que los separa.

No solo no se avergüenzan de su fe, sino que consiguen difundirla a través de un potente medio de comunicación como La Vanguardia (otra sorpresa, y no menor, ante la insensibilidad mediática con el hecho religioso no delictivo) y, como seguidores de Jesucristo, e inspirados por el pensamiento social de la Iglesia, se ofrecen con humildad y sentido del bien común a arrimar el hombro para aportar soluciones con las que afrontar el presente y el futuro, a brindar esperanza “contra la moral de derrota y el escepticismo indolente”.

Puestos a soñar, ¿sería posible que esta experiencia de comunión se diera entre todos los laicos de España? Proliferan los congresos que pugnan, con más voluntarismo que cabeza, por situar a los laicos en la esfera pública. En no pocas ocasiones, el exceso de ideología que exudan no invita a la causa común, más parecida a una jaula de grillos donde se busca el mejor sitio para no desafinar.

Sigamos soñando: ¿no sería una buena letra para la vieja música que representantes del apostolado seglar se juntasen para ofrecer en estos tiempos de tribulación en tantos órdenes una palabra de sentido, apolítica y evangélica, que nos situase ante nuestros contemporáneos como constructores de paz, bien común y sembradores de fraternidad?

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EL SALTO

Por: Santos Urias 22-10-2012

Sube hasta el cielo, despacito,

 con un pequeño globo que suavemente se desplaza buscando las estrellas. Todo está finamente calculado, medido, ensayado. Todo, sin embargo, es inesperado, sorpresivo, proclive al asombro. Una pequeña capsula, que me recuerda a esas que se meten para hacer el café, encierra a una persona preparada para realizar la prueba. ¿Preparada? ¿Un loco tal vez? ¿Un aventurero dispuesto a jugarse la vida? Las preguntas técnicas nunca podrán medir las emociones: qué pasa por la cabeza y por el corazón de este hombre cuando camina hacia el firmamento, cuando ya no hay vuelta atrás. 

Y van pasando lo segundos, los minutos, las horas, hasta que llega a esa altura prevista. Lo llaman estratosfera, es decir, muy lejos de la tierra. Una caída libre que rozará la barrera del sonido. Sólo describirlo te pone la piel de gallina, pero además podemos contemplarlo, las cámaras acompañan este viaje. Se oyen voces mientras que en la capsula asoman unos pies, un cuerpo, una cabeza. 

Salto… ¿Miedo? ¿Adrenalina? ¿Presión? ¿Maravilla? 

Algunas frases: “A veces tienes que subir muy alto para darte cuenta de lo insignificante que eres.” “Cuando estás sentado en la cima del mundo ya no piensas más en records.” 

Mis ojos observan maravillados. Capaces, como siempre de lo mejor y de lo peor. Pienso en los abismos de la vida. En los otros “saltos”, también con nombre propio, como el de Félix. 

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Paula

Por: Alfonso Carcasona 22-10-2012

Como cientos de miles de personas vino a España en busca de un futuro mejor.

En su casa hambre, incomprensión y un marido que la maltrataba. Su sonrisa desdentada da prueba de ello. Muchos golpes en la cabeza.

Pide a la puerta de una tienda. Acurrucada en una sucia manta ve pasar los días sin esperanza de un futuro mejor. No papeles, no dinero, no casa, no medicina… A lo que hay que añadir, no familia, no amigos, no nada de nada.

Paula es de constitución menuda, agravada por la necesidad. De tez morena, y edad indefinida. No parece muy mayor, aunque los rigores de la vida seguro que la han avejentado más de lo que su carné –no español- dice.

Tiene unos ojos muy vivos. De los que buscan. Gesticula cuando habla, para facilitar nuestra difícil conversación. Vive a 50 metros de dónde pide, en el acceso cerrado a un garaje. Hasta ahora el tiempo acompaña, pero el frío y la lluvia llegarán pronto.

Dentro de la inmensa desgracia, Paula prefiere estar aquí. En España dice que come casi todos los días, gracias a la caridad. Al no tener papeles, ni conocimiento de la ciudad, ni posibilidades de desplazarse más allá de un par de manzanas, se alimenta de los bocadillos que la gente le da. Y el médico de la clínica cercana también le atiende, e incluso le pone inyecciones de vez en cuando ¡Cómo debe de ser la situación en su país de origen! 

Hoy la prensa nos informa de que uno de cada cinco españoles vive por debajo del umbral de la pobreza. En esta estadística no está Paula, que al no tener papeles es transparente al ojo oficial. Ojalá no llegue el día en que en su situación no deseemos volver a nuestra casa. 

Y mientras tanto, derrochamos ríos de tinta en cuestiones baladíes. De estos asuntos deberíamos preocuparnos los cristianos, no ya de manera preferente, sino casi, casi exclusiva. Cada uno en su ámbito de competencia. Lo demás son, en el mejor de los casos, brindis al sol. 

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Salvemos la Antártida

Por: Juan María Laboa 22-10-2012

Las noticias vuelan y nos ofrecen un horizonte lleno de creatividad y esperanza.

En Extremadura, región dedicada a la tecnología y a la modernización acelerada, un grupo numeroso de estudiantes, con los deberes cumplido y toda la vida por delante, buscaba sacerdotes para chamuscarlos; en Madrid, un buen grupo de universitarios, conscientes de poseer un futuro en el que las empresas lucharían entre sí para contratarlos, se manifestaron furibundos porque el gobierno había reducido la subvención para sus Erasmus particulares; los sindicatos, agotados por los horarios extenuantes de sus liberados y parados, estudian concienzudamente un calendario que establezca las próximas huelgas en los días que más daño puedan infligir a la economía; el papa sigue imparable en su propósito de restablecer con meticulosidad la liturgia del siglo XVIII; los seminaristas, nada dispuestos a dedicar un minuto semanal al conocimiento del latín, exigen con ímpetu que las misas vuelvan a celebrarse en la lengua del imperio romano, de forma que, al no entender nada ni el rito ni el texto, puedan consagrarse más al puro misterio.

Los socialistas han quebrado en Euskadi, Cataluña y Galicia, porque sus ciudadanos han decidido que para votar una política nacionalista resulta más lógico votar a los partidos nacionalistas; en Madrid, bastantes sacerdotes han decidido seguir al pie de la letra el “vosotros no así” y exigen que les nombren monseñores; el obispo de Córdoba, en vista de que aumentan los que no cumplen con el precepto dominical, pidió a sus sacerdotes que fuesen unidos pero no revueltos a Roma, con el fin de festejar el doctorado de san Juan de Avila, de forma que ese domingo las campanas cordobesas no doblarían para anunciar el santo sacrificio.

Los brotes verdes siguen luciendo a lo largo y a lo ancho. Convencidos, pues, de que España funciona satisfactoriamente, con la excepción de que la Real Sociedad sigue perdiendo en casa y en campo ajeno, propongo dedicar nuestros esfuerzos a salvar a los pingüinos. Son criaturas de Dios, muy solidarios y austeros, sobriamente elegantes, siempre en formación. Producen ternura y no molestan absolutamente a nadie.

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Obras son amores

Por: Jose Maria Marquez Vigil 21-10-2012

En el mundillo profesional (laico) actual,

se habla constantemente de la “Misión”. La Misión de una empresa, de una institución, el conjunto de objetivos y actividades necesarias para alcanzarlos de acuerdo con los valores de la organización. Suena bien, ¿no?

Pero suena aún mejor cuando el compromiso con la consecución de dichos valores, de dicha misión, transciende incluso a la propia vida del misionero. “Enséñame tu fé sin obras, y yo por mis obras te probaré mi fé” nos dice el apostol Santiago, ese gran Misionero que llegó hace ya una veintena de siglos a nuestras costas.

En esta semana del Domund no puedo dejar de recordar, siempre con una enorme admiración y cariño, a tantos misioneros que he tenido la suerte de conocer durante estos últimos veinte años. Las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta o las Misioneras de María Mediadora, mis iniciadoras ambas en el mundo de la Misión... “Dios proveerá” decía la Santa de Calcuta cuando una Misión se presentaba demasiado difícil. Y seguía el mandato apostólico, como hoy en día lo sigue Manolo, el gran misionero laico que dirige los proyectos de Africa Directo sobre el terreno (lleva ya más de diez años viviendo en Africa). “Lo difícil lo hacemos, lo imposible lo intentamos” dice hoy en día Manolo, al que conocí en Calcuta (cuya presencia inmediatamente notó la Madre Teresa). Poco después, Manolo fue a Africa y pasó 5 años en Angola, donde conoció a las Vicentinas (Hijas de la Caridad de Vicente Paul). Compartiendo con él en Angola, tuve la suerte de conocerlas y visitar lejanas comunidades a las que acudían a vacunar a los niños, tratar a los enfermos y alfabetizar a los adultos. Un par de años antes no podían llegar hasta esos pueblos, porque esta zona de Angola era la de mayor densidad mundial de minas enterradas aún activas tras la guerra. Una de las Vicentinas, sufriendo por no poder llegar a llevar el amor, el desarrollo, por no poder realizar “su misión”, cogió un día la ambulancia y equipada con un arma sofisticada abrió el camino. Su arma era el “Padre Nuestro” que rezaba sin parar mientras avanzaba por esas carreteras desde entonces abiertas ya al público.

También en Angola, pero un poco más al Nordeste, otro misionero, el Padre Martín Lasarte (Salesiano) compraba bueyes en Zambia y los llevaba a sus feligreses para que arasen la tierra, aprovechándolos también para “desminar”. De vez en cuando paraban a comer carne “un poco chamuscadita” solía decir. En otro país en guerra conocí a otro salesiano, el padre Pulikam, que había pasado más de un año secuestrado por la guerrilla (el Sur de Sudán), luchando también por el alimento espiritual y material de sus feligreses. Hospedado en su Misión, recuerdo como gemía cuando los aviones del Programa Mundial de Alimentos de la ONU lanzaban comida. “¡Van a convertir a esta gente en mendigos! ¡Dadme fondos para comprar un tractor y yo los convertiré en agricultores!”. Supe este año en Etiopía que había fallecido su compañero el padre John Lee, también salesiano, sacerdote, médico y músico, un hombre de enorme fé y vitalidad, en cuya vida se ha basado un documental llamado “No llores por mi, Sudán”. Tantos otros grandes Misioneros se vienen a mi cabeza y a mi corazón en estos momentos… Hermanas Blancas, Carmelitas, Dominicas, Consolatas, Jesuitas, multitud de Congregaciones locales… ¡Qué gran suerte teneros siempre presentes! Padres Blancos que viven en Burundi, en Congo, en Angola, o en Malawi donde conocí a Jesús, el Padre Blanco que me casó y bautizó a mis hijos mayores, y que cuando le abrieron la cabeza de un machetazo en el Norte de Malawi no se lamentaba tanto por la herida abierta como por no haber conseguido traer a esos jóvenes una salida digna, la formación, la palabra de Dios…

Es imposible hablar de todos ellos, pero voy a terminar ya con una carta de un Comboniano. Recientemente subí a este mismo blog la carta de una Comboniana que decía aquello de “los hijos de Comboni venimos a Africa para morir aquí”.

Entre todos estos grandes héroes, quiero terminar con otro héroe más, el padre Daniel Cerezo (conocido en China como el Padre Xie). En Uganda trabajaba como cualquier otro misionero. Proyectos de desarrollo, salud, educación, y por supuesto evangelización. Sus feligreses querían bautizarse en esta fé que les traía amor y dignidad. Pero hace ya varios años, el Padre Xie fue enviado a China para llevar a cabo su misión, lo que él define como “talante salmonero”, en un país en el que su Iglesia es minoritaria y perseguida, en el que pasa años sin bautizar a una sola persona... Y lo vive con la misma dignidad misionera de saber que su Misión es “a largo plazo”, y sigue adelante aunque no tenga resultados palpables. Querría terminar esta columna con un par de párrafos de la carta que nos enviaba hace una semana:

“…Lo del salmón va por aquello de ir contra corriente. Los salmones, para procrear, tienen que ir desde el mar rio arriba hasta el lugar donde nacieron. Obviamente, en el camino muchos de ellos mueren, bien por los saltos mortales contra los guijarros del rio, o por los osos y otros animales que los esperan con la boca abierta en las orillas de los ríos. Al hablar de la necesidad de un renovado fervor apostólico en la tarea misionera de la Iglesia, contemplamos al Espíritu de las primeras comunidades cristianas que “pequeñas e indefensas, fueron capaces de difundir el Evangelio en todo el mundo…mediante su anuncio y testimonio”.

¡Cuánto me llama la atención San Daniel Comboni y su entusiasmo por irradiar espíritu misionero en las difíciles condiciones de África en el siglo XIX! O el intrépido e incombustible Pablo de Tarso que se las tuvo que ver con los judíos y con los cristianos recelosos de su conversión, pero al que nadie puso freno en su deseo por irradiar el mensaje evangélico en tantos lugares. ¡Auténtico talante salmonero!, también necesario en la China de hoy

“Las comunidades cristianas que reciben la fe como don –dice el mensaje- han de comunicarlo con entusiasmo ya que la fe en Dios es un  talento recibido para que dé fruto; es una luz que no debe quedar escondida, sino iluminar toda la casa”. Que disfrutes de ese don y que en este mes misionero puedas reavivar el don de la fe que un día se te dio. Y que con desparpajo y talante salmonero seas capaz de compartirlo con otros. Inténtalo. Desde aquí te acompaño con mi humilde oración.

Ímpetu, entusiasmo o talante misionero apuntan a la necesidad de dar más espacio no al propio yo y a sus fuerzas sino a la presencia del Espíritu, protagonista primero de la misión. Unámonos en oraciones para renovar el mundo que el Padre desea, empezando por ti y por mí.

P. Xie”

Para el que desee leer el texto íntegro de su carta, copio este link:

http://dl.dropbox.com/u/6301422/1210_Talante%20salmonero_Daniel%20Cerezo.docx

¡Feliz día misionero!

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¿Dadles vosotros de comer?

Por: J. Lorenzo 19-10-2012

Las campañas electorales las suele cargar el diablo para que algún obispo

 (o conferencia episcopal en pleno, que de todo hay) meta la pata. Por ello, tras numerosos tropiezos en el mismo pedrusco, ya no es extraño que los pronunciamientos previos a unas elecciones estén llenos de lugares comunes, material de estampita de primera comunión con el que no pisar ningún sabañón, sobre todo si quienes están gobernando tratan suficientemente bien a la Iglesia. Pero no es fácil, no, porque en demasiadas ocasiones, y con el Evangelio de fondo, a los prelados pocas orientaciones razonables les quedarían salvo la de la abstención, así está la política.

Sin embargo, a veces la tentación es más poderosa y, para no zaherir opciones políticas con las que íntimamente se está más en consonancia, es al Evangelio a quien se le lanza la pedrada. Le acaba de pesar al arzobispo de Filadelfia, quien, para no criticar los recortes en gasto social anunciados por los republicanos ante las elecciones de noviembre, ha asegurado que “Jesús nos dice muy claramente que si no ayudamos a los pobres, vamos a ir al infierno. Pero Jesús no nos dijo que el gobierno tuviese que encargarse de ellos o que nosotros tuviésemos que pagar impuestos para cuidar de ellos”.

Estas palabras, más propias del espíritu que ideó las hipotecas subprime, rechinan en un pastor, en testigos que, como ha pedido el Papa en la apertura del Año de la fe –y aplicable a todos los cristianos–, han de ser “sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza”. Y de esta esperanza están especialmente necesitados en Filadelfia, una archidiócesis bajo el ojo del huracán por numerosos casos de pedofilia y con la acusación de haber ocultado documentos en donde quedaba constancia de las denuncias a varios de sus sacerdotes. Es verdad que este arzobispo –que seguro que sabe muy bien lo que sí dijo Jesús de quien molestase a los pequeños– no estaba en la época en que se produjeron esos delitos. Pero al menos esa losa debería de servirle para ejercitar un poco más la misericordia, que no  va incluida en ninguna lista electoral, pero sí en el ADN del cristianismo.

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Cristiandad no rima con Hispanidad

Por: Jose Maria Marquez Vigil 16-10-2012

Eso es lo que parece decirnos la "curia catalana"

mientras sus vecinos celebran las fiestas de la “Pilarica”. El titular está servido: “Los Obispos catalanes a favor de la independencia de Cataluña”. Bueno, más bien con el pueblo catalán en caso de que éste vote a favor de la independencia. En Madrid los Obispos dicen algo bien distinto. Cada uno, siempre al lado del sol que más calienta…

Por supuesto que la existencia de un “nuevo estado catalán”, o aquella antigua España “una, grande y libre” no deberían ser temas en los que se tuviera que manifestar la Iglesia. Hace ya muchos años que JC nos dijo aquello de “no se puede servir a dos señores…” y “al césar lo que es del césar”. Pero la Iglesia tiene que ser muy cauta. Empiezan a ver las orejas al lobo y a diferencia de “Planeta”, no querrían verse exiliados de un posible y “futurible” país catalán.

Al respecto no tengo mucho que opinar, excepto una pequeña palabra que echo a faltar en todo esto… ¿Dónde está la palabra “solidaridad”? ¿No debería aparecer en algún momento en el discurso de los Obispos catalanes?

Porque si el pueblo catalán buscara la independencia porque se sintieran oprimidos, entendería perfectamente la cercanía de la Iglesia de Cristo. Pero dicen que la independencia sacará a Cataluña de la crisis, retendrán mayores ingresos… ¿A costa de qué otras regiones/ciudadanos? Es totalmente comprensible la postura de Mas. Que la izquierda olvide la “solidaridad” no está ya tan bien… Pero el olvido de nuestra Iglesia resulta imperdonable. De nuevo me quedo con el evangelio de este domingo: “Y el joven rico se marchó entristecido porque tenía muchos bienes”. Tal vez las altas jerarquías de nuestra Iglesia tengan demasiados bienes, demasiados intereses que les dificulten aún más que al camello a la hora de atravesar el ojo de la aguja.

Desde la distancia, con admiración, con enorme devoción, miro a esa otra Iglesia, la Iglesia Misionera a la que vamos a recordar la próxima semana en el Domund, esa Iglesia que pasa holgada por el ojo de la aguja porque sus bienes no son de este mundo. Esa otra Iglesia, la nuestra, sí pensaría antes en la solidaridad que en la poltrona, porque ya tiene un buen sitio reservado allí en lo alto y no necesita más aquí abajo.

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Bajada de comunión episcopal

Por: J. Lorenzo 11-10-2012

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE)

ha hecho pública una declaración sobre la crisis. Conviene repetirlo porque, probablemente, mucha gente no se habrá enterado: los obispos españoles se han referido en un breve mensaje a la grave situación que atraviesa España, que tiene a seis millones de personas en paro, a diez millones por debajo del umbral de la pobreza, a la mitad de sus jóvenes desesperanzados, a la otra mitad tratando de marcharse al extranjero para poder vivir una vida propia; una situación que incluso ha erizado el pelo del candidato mormón a la presidencia de los Estados Unidos, que ha proclamado, urbi et orbi, que él no quiere algo como lo que vive España para su país, solo faltaría… Y conviene repetirlo porque lo que en realidad han recogido los medios han sido las apreciaciones que en esa nota se han hecho sobre el tema de los nacionalismos, en clara alusión al proceso independentista que, precisamente a causa de los duros efectos de la crisis económica, está siendo alentado por el Gobierno de Cataluña.

Ya nadie podrá volver a repetir que desde la CEE no se ha hablado de la crisis, como a menudo se le ha reprochado. Es la segunda vez, para más señas, aunque todavía lejos de las proclamas oficiales que no hace tanto hacía sobre, por ejemplo, Educación para la Ciudadanía, y con menos resignación flotando y sí más beligerancia en el espíritu y el cuerpo de la letra. Porque esta declaración, titulada “Ante la crisis, solidaridad”, salvo algún destello, que estaría bien saber de qué manos ha salido, tiene un indudable efecto placebo, de fácil digestión para los políticos, los de ahora y los de antes, y con mínimos efectos secundarios en cuanto a denuncia profética.

Curiosamente, sus peores síntomas son para el propio cuerpo episcopal, pues la citada declaración ha generado una reacción interna en forma de nota de los obispos catalanes en donde, delicadamente, eso sí, se enmienda la plana a la Permanente: vamos, una bajada no de azúcar, sino de comunión episcopal en toda regla. Con el consiguiente desgaste en la credibilidad. Ya solo nos falta que en el Sínodo alguien ponga también a España de ejemplo de lo que no se tiene que hacer en la nueva evangelización.

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El saber ocupa "muchísimo" lugar

Por: Jose Maria Marquez Vigil 08-10-2012

Dicen que "el saber no ocupa lugar",

y me pregunto si ese tonillo en negativo se puede referir al pedazo agujero que me han hecho los libros escolares en la cuenta al pasarme la visa de octubre. Los padres de familias numerosas vamos a tener que pedir un rescate a la Merkel para ayudarnos a superar esta cuesta de octubre que más bien… ¡parece un puerto de montaña de primera categoría!

Poniéndonos serios, es verdad que se echa en falta la beca para libros de texto, pero no me puedo quejar demasiado… Llegaron las vacas flacas y en mi caso particular me hace mucho menos daño que la falta de asistencia sanitaria a tantas familias, que la falta de becas para libros escolares a otras familias más necesitadas, o la supresión de la paga extra a los funcionarios… ¡O la drástica reducción de la cooperación internacional que tanto va a afectar a cientos de miles de seres humanos incluso más necesitados aún que todos los anteriores!

Usando el verbo de moda, lo que me indigna, como indigna también a tantos otros padres de familia, es pagar cerca de 250 euros por los libros escolares de cada niño, ¡el precio de un pequeño portátil! Y… ¿no sería mejor salvar los bosques, dejar de imprimir tanto libro que deja de valer al año siguiente, y entender que estamos ya en el tercer milenio? Invertimos ese mismo dinero en un portátil, los niños salen mejor preparados (¡que la competencia ahora es global!), y a partir del próximo año tan solo pagamos cada año unas licencias de software para meter la lista de los reyes godos en el portátil, los ríos de España, y numerosas actividades escolares… Y cuando la historia cambie y decidamos que los reyes godos no estuvieron nunca aquí, o que no existen los ríos de España sino los ríos de mi estado nacional federal independiente… Pues cambiamos el software, nos lo bajamos de internet comprándolo o pirateándonoslo, y nos quitamos la preocupación de todos los agostos porque al carrefour no ha llegado aún el libro de “cono” de mi hijo que a estas fechas sigue en la imprenta.

Supongo que una vez más hay demasiados intereses para que los padres “paganinis” sigamos subvencionando a las editoras, y a los políticos de turno a los que estas editoras les regalarán una buena cesta de navidad cada mes de septiembre. Y mientras tanto el saber seguirá ocupando muchísimo lugar, demasiado, y acabaremos con estanterías llenas de libros de texto por toda la casa como las del querido amigo Juan Mari, en vez de tener unos portátiles o tablets o lo que sea en los que nuestros hijos aprendan de verdad mientras se meten de lleno en este nuevo milenio en el que tenemos que desterrar de una vez por todas aquello de “que inventen otros”, o tal y como últimamente es más común, “que nos empleen otros”.

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TIEMPO

Por: Santos Urias 06-10-2012

hay una sabiduría primordial,

palabras llenas de vida que encierran el misterio o desvelan los secretos, que resaltan lo sencillo y te sumergen en la contemplación. Estos días hemos vuelto a leer alguno de esos textos que la Palabra nos regala: Proverbios, Eclesiástico, Eclesiastés… La importancia de cada pequeña cosa; de los detalles sencillos; de cómo configuramos nuestra vida, nuestras amistades, nuestros espacios, nuestro tiempo. Un tiempo que es como un compás que nos marca el ritmo de nuestro espíritu. En él se va edificando la pirámide de nuestra existencia, bloque a bloque, piedra a piedra, mastaba a mastaba. El tiempo recoge, como un manto, todo aquello que lanzamos al cielo y también aquello que cubre su tela: el barro, los residuos, el polvo y los desechos. 

Hoy, como desde el día en que el Señor fijo sus ojos en nuestros ojos, el tiempo sigue caminando, danzarín, juguetón, obsesivo y bromista. 

Tiempo de volar y tiempo de escapar. Tiempo de confusión y tiempo de silencio. Tiempo de caer y tiempo de sostenerse. Tiempo de síntesis y tiempo de éxtasis. Tiempo de ruegos y tiempo de sueños. Tiempo de amistades y tiempo de traiciones. Tiempo de apariencias y tiempo de consistencia. Tiempo de reproches, tiempo de reconciliación. Tiempo diverso, tiempo converso. Tiempo frágil y tiempo sereno. Tiempo de basuras y tiempo de belleza. Tiempo de imágenes, tiempo de incomunicación. Tiempo de reunirse, tiempo de soledad. Tiempo de artistas y tiempo de farsantes. Tiempo de viajar, tiempo de intimidad. Tiempo para dar tiempo al tiempo. 

Pero siempre, con risa o con llanto, con crisis o con bonanza, con salud o con enfermedad, con tormenta o sol radiante, es tiempo de Dios. Tiempo de Dios. Tiempo de Dios. 

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Predica el Evangelio, usa palabras si es necesario

Por: Alfonso Carcasona 05-10-2012

Hoy, día en que celebramos la festividad de San Francisco de Asis,

la conferencia episcopal ha emitido una declaración que lleva por titulo "Ante la crisis, solidaridad". Y mira por donde, me viene a la cabeza la una de mis citas favoritas de este gran pequeño santo que da titulo a esta reflexión.

He leído la prolija nota de nuestros obispos en la que, parece que desde una atalaya, hacen una reflexión acerca de la crisis en España. No pretendo hacer aquí una critica minuciosa del documento (si empezase por la primera frase me vendría a la memoria otra cita, esta vez del saber popular: "el burro delante para que no se espante"), pero si dar mi opinión acerca de algunos aspectos de la misma.

El primero, desconozco a quien va dirigido, aunque si se publica y se da una rueda de prensa para presentarlo, imagino que al común de los mortales. Considerándome uno de ellos, no particularmente anticlerical, el tono me parece paternalista y hueco, y no entiendo el motivo o la reacción que se busca con la nota.

Segundo, el mensaje de la nota. Parece concluir que toda la crisis viene derivada de una perdida de fe, y que los buenos son las que la soportan estoicamente. Además, viendo el vaso medio lleno, aprovechemos la crisis para fomentar la unión de las familias, ejemplo de la solidaridad que da titulo a la nota.

Tercero, en una mezcla de temas, a mi modo de ver insólita, aprovechan la nota para incluir una defensa a ultranza de la nación española. Si ya critique en otra reflexión la intromisión de la curia catalana y de algunos de sus sacerdotes en la defensa del independentismo, de la misma manera me parece inapropiado el posicionamiento de la conferencia episcopal en esta materia. Salvo que se buscase el titular, lo que me parecería todavía mas absurdo.

Cuarto, ayer se recordaba desde el ministerio de sanidad el proyecto de ley por el cual inmigrantes sin papeles y españoles que ganen mas de 100.000 euros al año deben pagar 59 euros al mes (700 al año, mas que un seguro privado), o 155 al mes (casi 2000 al año) si son mayores de 65 años, para recibir la atención sanitaria básica. O sea, que es lo mismo no cotizar por no tener papeles que por ganar mas de 100.000 euros. Aberrante, desafortunado en la forma e injusto en el fondo. ¿Y nuestros obispos no tienen nada que decir al respecto? ¿Donde esta la solidaridad en este caso ante la crisis? ¿Ni una mención en la nota?

Palabras, palabras palabras.

En definitiva, personajes como el que hoy celebramos son necesarios en cualquier momento de la historia. Nosotros nos tenemos que conformar con su testimonio. A ver si lo recordamos todos.

El Señor te de la paz

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Cáritas, los políticos y el sínodo

Por: J. Lorenzo 05-10-2012

Cáritas ha constatado un aumento de la pobreza,

la desigualdad y la injusticia social en España a causa de la crisis. Ahí es nada. Décadas de prosperidad, por el sumidero, y la promesa de un futuro casi a la intemperie. La noticia coincide con lo que nos costará rescatar a los bancos (la mitad, casi para Caja Madrid, gestionada por políticos de uno y otro signo) y, claro, la gente se indigna. Y a los políticos les indigna y ponen pucheritos desde el extranjero porque la gente se indigne y salga a la calle. Les gustaría que no diésemos esa imagen. De la suya no dicen nada, ahora enfangados en un lío que amenaza divorcio exprés y sin custodia compartida. Dicen que la mayoría no se manifiesta. Es verdad, lo cual no deja de ser preocupante. ¿Qué pasa en un país con casi seis millones de parados en donde ni siquiera se tienen ánimos para protestar?

Volvamos a Cáritas, bálsamo para tanto despropósito. Entre los centenares de miles de personas que atiende, sus voluntarios han detectado que un aspecto muy valorado por quienes llaman a sus puertas es que les escuchen, que les oigan, que les presten un rato de atención. Mucha gente, además de necesidades materiales de comida, ropa o vivienda, busca alguien con quien poder compartir la pena que les consume, la angustia que se les ha agarrado al pecho. La gente de Cáritas ha constatado igualmente que poner atención al dolor del prójimo tiene un gran valor que no se puede cuantificar en euros, pero que conlleva un gran beneficio social pues suele cambiar las trayectorias vitales de los afectados. De esto deberían tomar nota los políticos: la gente va donde se la escucha y se fía de quien le brinda su hombro. Pero también esto trae una lección para la Iglesia, de capa caída en eso de la confianza ciudadana, fundamentalmente a nivel de jerarquía, porque ya sabemos que Cáritas es también la Iglesia. Ahora que comienza el Sínodo para la Nueva Evangelización, de esa asamblea no se debería salir sin una respuesta honesta de por qué esas instancias eclesiales generan tanto rechazo como los políticos y por qué no resulta creíble su testimonio como portadoras del Evangelio. ¿Nos habremos olvidado de cómo se escucha?

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"¡Te voy a dar otra cosa!" (Brutalidad policial)

Por: Jose Maria Marquez Vigil 04-10-2012

Recuerdo hace unos veinticinco años,

al amigo de un amigo, el más bruto, el que buscaba peleas para cascar a la gente, el que provocaba constantemente para machacarle a alguien la cabeza… A nadie le extrañó cuando supimos que no se metió a “cura”, ni a bombero, ni profesor… Por supuesto, se había hecho “madero”, policía nacional... Y me acordaba de él cuando veía estos días a los antidisturbios machacando a los manifestantes del 25-S.

Los unos representan la ley, el orden, la… ¿justicia? Nos defienden de los otros, de esos “violentos” enemigos de la democracia. Pero personalmente no podía dejar de imaginarme, de soñar, con mis hijos dentro de unos años, en uno de los dos bandos. Y no era en el de los que golpean.

Por supuesto que no se puede generalizar. Hay maderos “buenos” y manifestantes “malos”. Pero cuando una cámara oculta graba a un madero al que se le pide el número de placa, el identificativo que los defensores de la ley están obligados a llevar, y contesta esa frase tan bonita… “¡Te voy a dar otra cosa!”. Y se ven grabaciones y fotografías con manifestantes llamando a la paz, orando, meditando frente a los antidisturbios…

Y chicas en el suelo, señores mayores, golpeados, pateados, por las fuerzas de la ley…

No quiero tomar partido. No debo hacerlo. Está claro que nada es blanco o negro. Pero a las fuerzas de la ley se las exige mayor “blancura”. Y no la demuestran.

Leo el evangelio del día. “Los que no están contra nosotros están a nuestro favor”. Y no creo que los desposeídos, los parados, los indignados, los que ven recortados sus derechos, los que se manifiestan… Yo no creo que estén contra nosotros.

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