Martes 21 de Noviembre 2017

Bajarse del púlpito

Por: J. Lorenzo 30-01-2012

El arzobispo Julián Barrio

 ha dejado el púlpito (según expresión suya) unos instantes para hablarle desde una tribuna a la sociedad compostelana y le ha salido una conferencia muy apañada. Ha dicho lo mismo que repiten sus hermanos, pero sin las estridencias de algunos. Y encima, le sale esperanzada, con la que está cayendo, sin temor al cataclismo universal que tanto se pregona.

Quizás en estos tiempos en que se buscan, de cara al Año de la fe, esos testigos gozosos y convincentes que den testimonio de Jesús ante el mundo de hoy ,sea necesario bajarse un poco más del púlpito. Pero, sin pasarse, como le ha sucedido al joven religioso seleccionado para participar en la enésima dedición de Gran Hermano. Debió de pensar que ese era un campo perfecto para lanzarse a tumba abierta a evangelizar y el ardor misionero le llevó a ignorar el parecer contrario de su comunidad. Su superior le ha suspendido a divinis, pero le ha dejado la puerta abierta, como el corazón de un padre a un hijo que quiere equivocarse solo.

Menos misericordioso estuvo con él, desde el púlpito de intelectual católico oficial al que se le ha aupado, Juan Manuel de Prada. En la cabeza del misionero catódico le arreó a toda la Vida Consagrada, de cuya degradación el joven concursante sería un claro ejemplo. ¿Aplicará la misma secuencia lógica a los obispos, a tenor del ejemplo del auxiliar de Los Ángeles?

También desde la política los hay que se suben al púlpito a pregonarse como la quintaesencia de los valores cristianos. Es la ultraderecha católica que monta concentraciones contra los blasfemos o critica que Soraya Sáenz de Santamaría, casada por lo civil, sea la pregonera de la Semana Santa vallisoletano, pero ríe los comentarios machistas de su alcalde sobre Leyre Pajín. A estos mismos ultras, pero al otro lado de los Pirineos, un obispo los bajó del púlpito sin contemplaciones, por usurpadores. En algunos, la tentación de “volver a la premodernidad”, como dice Barrio, es muy fuerte.  Frente a esto, postula la “economía del don”, es decir, una vida basada en la generosidad mutua, pero de la que no está exento el espíritu crítico.

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1212

Por: Juan María Laboa 27-01-2012

San Francisco recibe a santa Clara en la Porciúncula.
"Clara, glorificada ya en los cielos, es dignamente venerada en la tierra por la Iglesia. Ella que fue hija en Cristo del pobrecillo padre san Francisco, es, a su vez, madre de las Señoras pobres" (S. Buenaventura, Leyenda mayor 4,7).

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¿Llorar para mamar?

Por: Juan María Laboa 27-01-2012

Corrió como la pólvora por el mundo el consejo de Kennedy a sus conciudadanos:

“no penséis qué puede hacer el país por vosotros sino, más bien, qué podéis hacer vosotros por el país”. No se trató solo de una frase sugestiva sino, sobre todo, de una actitud constructiva que incidió poderosamente en nuestra actitud y en la marcha de la sociedad.

En realidad, la doctrina de Jesús insiste fuertemente en este talante generoso, preocupado por el bien de la comunidad antes que por la comodidad personal. La historia de la caridad, del amor mutuo tiene este fundamento. El Padre nuestro manifiesta la importancia de esta prioridad en nuestras vidas.

Por el contrario, en nuestros días, al insistir prioritaria y casi exclusivamente en los derechos individuales terminamos por convencernos de que tenemos derecho a todo y desembocamos en un estado permanente de queja. Olvidamos que tenemos responsabilidades, que en la sociedad no solo tenemos tanto deberes como derechos sino que nuestra generosidad y sentido de fraternidad debe llevarnos a buscar el bien general antes que el particular. 

A menudo, nos sentimos o encontramos a otros insatisfechos ante el sentimiento de que el Estado, la Iglesia, los demás, no nos dan lo que se nos debe. Este estado de permanente queja nos lleva a la insatisfacción y, a veces, a la inacción. No colaboramos, no desarrollamos iniciativas, porque gastamos muestras energía en exigir y en quejarnos. Para algunos estudiosos la cultura de la queja nos lleva a la decadencia  ya que esa irresponsabilidad social nos hace egoístas e improductivos.

Solo el sentido del deber hacia la familia y la sociedad nos hace sobreponernos a un egoísmo letal, trabajando por una sociedad más justa y solidaria, más fraterna y feliz. No se trata de dar cosas sino de darse, de organizarse, de establecer prioridades, de ser conscientes de que yo no soy el rey del mambo sino la comunidad. Probablemente la frivolidad con que se producen los divorcios, la destrucción de las relaciones familiares, las quiebras sociales se deban a estas actitudes egoístas e inmaduras. Antes de quejarnos de todo, no estaría mal examinarnos por si el problema está en nosotros.

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De buena familia

Por: Jose Maria Marquez Vigil 27-01-2012

Tengo 5 hijos. Y todavía son muy pequeñajos,

 tal vez vaya llegando la hora de pensar en su futuro matrimonio. ;-)

Si viviera en India, debería ir preparando la dote para casar a mis dos hijas. En Africa, en cambio, tendría que aumentar mis cabezas de ganado (a ser posible vacuno) para ayudar a mis hijos a la hora de obtener una buena esposa.

Pero hace ya 8 años que deje esos otros mundos, y aquí en España, las cosas se hacen de otro modo. Habrá que hacer lo posible para que mis hijos se casen con alguien de buena familia, pero… ¿Qué significa exactamente “alguien de buena familia”?

Normalmente se equipara con un entorno clasista, ya sea aristocrático, o cercano al poder (económico o político).

Pero no sé yo si al Urdangarín le ha ido tan bien al acercarse a la Realeza, ni tampoco podría aventurar, visto lo visto, si su descendencia ha recibido una educación “digna de un príncipe”…

Tal vez sea mejor fijarnos en el poder económico. Poner el listón bien alto a la hora de analizar el deportivo con el que mis futuros yernos vengan a recoger a mis hijas, o la pedrería y marca de la ropa y complementos de mis futuras nueras. Preguntarles, sin que se note mucho, donde pasan las vacaciones, para enterarme si sus padres tienen un buen yate atracado en algún puerto del litoral español, un apartamento en Baqueira o una finca en la que poder disfrutar de la berrea (ya que en mi casa no nos va mucho lo de pegar tiros a los animalitos…).

Pero el poder económico también se te puede acabar subiendo… El otro día vi un video en el Mundo que aconsejo visitar para ver hasta donde puede llegar el ser humano cuando es víctima de su propio ego. Dura un minuto, en el cual Miguel Sacal Smeke, el rico empresario, el Jefe, el poderoso, el que presumiblemente ha tenido acceso a una buena educación, en definitiva, “el de buena familia”, le pega literalmente una brutal paliza al vigilante de un edificio por no ir ipso facto a cambiarle la rueda del porsche, que se le ha debido de pinchar. Copio el link para ver el video:

http://www.elmundo.es/america/2012/01/11/mexico/1326277743.html

La verdad es que me está dando pereza tener a alguien así por consuegro, y tampoco creo que este energúmeno pueda dar una brillante educación a sus vástagos.

Pues no nos quedan muchas opciones, porque los que detentan el poder político… ¡Mejor ni hablar!

¿A ver si las personas de “buena familia” son el vigilante que recibe la paliza, o la mujer de la limpieza que en China recogió una niñita atropellada por una furgoneta y ninguneada por el resto de viandantes? ¿Podrían tal vez ser de “buena familia” los que nacen en un pesebre al calor de una mula?

No me quería poner tan demagógico, porque en realidad, las “buenas familias”, buenas de verdad, no tienen ni clase ni raza.  Pero tal vez nos dejemos engañar demasiado a menudo por las apariencias… Por mi parte, yo conozco un exvigilante, al que gracias a Dios veré dentro de muy poco en Uganda (lleva ya más de 12 años en Africa como Misionero laico), que da mil vueltas a magníficos empresarios a los que también conozco y quiero. Pero su humildad le acerca mucho más a la Santidad, y esto es algo que ya sabía el Señor cuando hace algo más de 2.000 años decidió venir al mundo en una buena familia, infinitamente pobre.

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312

Por: Juan María Laboa 23-01-2012

Constantino vence a Majencio en la batalla de Puente Milvio, en las cercanías de Roma. El Senado reconoce su victoria y le concede el título de "Maximus Augustus". Las fuentes cristianas atribuyen la victoria al apoyo del Dios de los cristianos. Según Lactancio, Constantino recibió en sueños el mandato de colocar la cruz en los estandartes que acompañaban al ejército, con la aclaración: "Con este signo vencerás". Nace así la leyenda constantiniana y el cambio de la suerte del cristianismo en el imperio romano. Conviene tener en cuenta que el cristianismo se encontraba ya en una momento de intenso desarrollo, atrayendo a algunas de las personas más atractivas y consistentes del momento. Sin embargo, no cabe duda de que, a partir de la victoria de Constantino, el apoyo oficial a la nueva religión facilitó su implantación. 

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Pocoyó y la desunión de los cristianos

Por: Xabier Azcoitia 23-01-2012

Esta tarde, paseando por Sol, observo entre atónito y estupefacto

a Mickey charlar con Pocoyó  mientras Minnie estaba descansando al lado del pirata Jack Sparrow;  mientras esto ocurría un tal Jesús, camino de la plaza de Benavente, donde quizá se encontrará su particular Gólgota, se ha quedado congelado no sé muy bien en qué paso de su aun más particular Vía Crucis, - por si alguien estuviese interesado ha de ser alguna de las primeras cuatro estaciones,  porque entre los personajes de cartón piedra de la plaza no he sido capaz de localizar a Simón el Cirineo -.

La gente se arremolina alrededor de él y le disparan fotografías y alguna moneda de poco valor mientras grupos de jóvenes, abriéndose paso sin mostrar mayor interés, deciden si merendar en el McDonald´s o en el Burger King, como si en esa decisión hubiese alguna diferencia.

Al fondo, unas religiosas con velo marrón comentan animadas la escena. En sus rostros se adivina un gesto entre agrado y desaprobación. Ambivalencia o corazón dividido. Qui lo sá!

En ese tiempo detenido de estatuas y muñecos que portan globos fosforescentes se escuchan en varios puntos cantos y sonidos de pandereta y guitarras. En tres puntos diferentes, personas similares, con procedencias similares, cantan, alaban y bailan de forma bastante similar por no decir idéntica.

Me acerco y me encuentro que sus cantos y alabanzas están dirigidos a un tal Jesús que no me ha parecido que fuese, precisamente, aquel personaje congelado que estaba a pocos metros de ellos. Canta cada grupo de espaldas al otro mientras invocan el nombre del mismo Jesucristo. 

La escena da para mucho y habría muchas cosas que comentar, habrá tiempo en posteriores post. Pero en mi cabeza resuena el Evangelio de esta mañana “Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron”. Cuando Jesús los llamó ellos lo dejaron todo INMEDIATAMENTE y se pusieron en camino. 

Hoy termina la semana de la Oración por la Unidad de los Cristianos y no me cabe duda de que en nuestras iglesias y parroquias hemos rezado y orado para que así sea, pero me resulta descorazonador ver en la plaza de Sol cómo dialogan más fácilmente Pocoyó y el mayor de los hermanos Disney que quienes alzan su mirada al cielo proclamando el nombre del Señor. ¿Cuánto habrá del segundo mandamiento de la ley de Dios en todo ello? 

Quizá algunos entiendan que ser Uno es ser lo mismo, pensar lo mismo y hacer lo mismo, hasta incluso de la misma manera. Pienso en cambio que ser Uno es Pertenecer al mismo, por eso más que rezar para que así sea hubiese sido más creíble si hubiésemos orado con quienes ha de ser así. Quizá Colón esta semana haya estado ocupada por algún otro evento o no es necesario que esto sea así inmediatamente.

Mientras recitaba el Salmo Responsorial de este tercer domingo de ordinario, “Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas” y menos mal, convencido como decía Pablo que “el momento es apremiante” he ido a recuperar fuerzas, eso sí, a la Menorquina; he comprado una Napolitana calentita y he seguido paseando por Sol mientras observaba como todo el mundo se paraba ante los hombres muñeco y en cambio nadie ante aquellos que  alaban al mismo mientras están de espaldas los unos a los otros.

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Qué celebramos

Por: Alfonso Carcasona 22-01-2012

Vivimos en los estertores de una época

que ha venido a llamarse la del estado del bienestar. Veníamos de unos años de manifiesta injusticia, en donde el trabajo a destajo, sin ningún tipo de derecho, había alienado a la gran mayoría de las personas, a favor de unos pocos. En el mundo occidental, éste que conocemos de primera mano, en las últimas décadas se habían girado las tornas, pasando a ser los derechos lo que más importaba, dando por supuesto que existen unos deberes, si bien éstos últimos cada vez más difuminados.

No pretendo en estas líneas analizar más que una de las consecuencias de esta relajación de costumbres. En general, ya no importa lo que celebramos. Lo importante es celebrar, pasarlo bien, confundirnos en la masa (ya sea muy grande, si tu equipo ha ganado un partido, o pequeña, si estás en una fiesta de amigos). Evadirnos de una realidad que cada día nos gusta menos. Las celebraciones son esos pequeños oasis en los que nos refrescamos de la monotonía de nuestra vida. Insisto, da igual lo que celebremos, lo importante es celebrar. Y si todavía nos diésemos cuenta de la importancia de celebrar aún las pequeñas cosas… Pero no, éstas pasan desapercibidas, ya que estamos demasiado preocupados defendiendo trivialidades.

Hoy los católicos andamos preocupados porque nos pueden mover alguna celebración de día, a cuenta de esa productividad que se intentará conseguir trasladando festivos a los lunes. Nuestra jerarquía anda alborotada, al igual que algunos sectores de los denominados conservadores. Más nos valdría insistir en el qué celebramos/recordamos. No hace falta que el gobierno declare un día determinado festivo para celebrar. Lo importante es saber el qué. Y el cómo vendrá dado por nuestra sincera alegría individual. 

Evidentemente no abogo por la supresión de las celebraciones colectivas. Pero creo que hemos perdido el sentido de las mismas. Los domingos los más vamos a misa por tradición, por “obligación” sin recordar el verdadero sentido del mismo. En Navidades lo importante es el consumismo, si acaso el reunirnos en familia, y como mucho poner el Belén. ¿Pero cuanto tiempo dedicamos a celebrar el nacimiento de Jesús? ¿Y qué decir de la Semana Santa? Difícilmente nos situaremos en el Calvario tomando un mojito en una playa del caribe (antes, que ahora ya no hay dinero para eso, y habrá que conformarse con tomarlo con los amigos en algún pueblecito cerca de casa).

Como decía antes, todos los días tenemos cosas que celebrar, por las que estar agradecidos. No todas son lúdicas. Unas nos pasan a nosotros, otras son ejemplos de los que podemos aprender. Pero para celebrar de esta manera hay que tener la voluntad y el sentido de agradecimiento.

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Liberarse del yo inútil

Por: Juan María Laboa 22-01-2012

Inicio de año, limpieza generalizada, búsqueda de sencillez,

propósito de quedarme con lo importante, de hacer sitio a lo que vale la pena. A los viejos, cuando empieza a flaquear nuestra memoria, nos dicen que tenemos demasiadas ocupaciones y preocupaciones y que nos conviene seleccionar lo importante. ¿Solo los viejos?

“Lo esencial es invisible a los ojos” escribió  Saint-Exupéry en “El Principito”. Cuán conveniente sería volver a lo esencial, lo importante, tal vez, lo imprescindible, y ser conscientes de todo lo superfluo que acumulamos y conservamos. ¿Os imagináis que iniciamos el día intentando eliminar lo superfluo, las cosas inútiles que estorban y ocupan nuestro espacio vital? Parece ser que solo usamos un 20% de cuanto almacenamos en nuestras habitaciones. El resto, en su mayor parte, no nos sirve, no lo utilizamos, constituye una molestia, una inutilidad, un derroche  que nos condiciona negativamente.

De hecho quedamos atrapados por el pasado, por las ganas de contar con muchos libros que, tal vez, no leeremos nunca; con recuerdos de viajes que van pasando de la cómoda a los cajones y de estos al fondo del armario; con ropa que nos gustó, pero que ya no vestiremos; con discos que no podemos utilizar porque ya no tenemos el gramófono adecuado; con diapositivas sin fin, pero sin que podamos verlas.

Si conseguimos liberarnos de tanto estorbo tal vez, encontremos espacio para las necesidades verdaderas, y, impulsados por la valentía, tal vez, logremos enfrentarnos abiertamente, también, a los vacíos interiores, ocupados por tantos trastos, afectos y desórdenes que debieran ser ocupados por sentimientos o dedicaciones más apropiadas. 

En efecto, en nuestra cárcel interior, en nuestro espíritu, amontonamos, ¿inconscientemente?, hábitos y torceduras, pasiones y corruptelas, incompatibles con el bien vivir y actuar. En nuestros amores y decisiones se interponen, con frecuencia, intereses, hábitos , costumbres mantenidas por inercia y debilidades que frenan y desfiguran nuestras mejores disposiciones. “Solo se ve bien con el corazón”, siempre que no lo desfiguremos con las consecuencias de nuestra desidia, debilidad e incoherencia. El examen de conciencia sirve para analizar la carga perniciosa de nuestras culpas y la voluntad resulta determinante para liberar nuestra mente, nuestro espíritu y nuestra creatividad, de tanto peso muerto acumulado, al que nos acostumbramos, a pesar de que condiciona nuestra libertad y nuestra capacidad de decisión.

Tirar por la borda puede constituir un rito de regeneración, capaz de liberarnos del peso de un pasado inútil o contraproducente. Las raíces viven transmiten la sabia y la vida, pero hay demasiados objetos, tradiciones y pasiones, que se convierten en barreras, estorbos y atascos que impiden la regeneración y la vida.

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Pepeligrosísimo

Por: Jose Maria Marquez Vigil 21-01-2012

Aunque voy tirando para cincuentón, aún recuerdo esos recreos,

 hace ya bastantes años, durante los que cambiábamos cromos de fútbol, de esos grandes héroes… Y recuerdo también esas noches, soñando ser como los protagonistas de esos cromos.

“Noble y bélico adalid, caballero del honor”, dice el himno del Madrid, y unos años más tarde, ya en los 80, lo escuchaba en el Bernabeu disfrutando de aquellas gloriosas noches europeas de la quinta del Buitre.

Van pasando los años, y aun queda algo de aquel merengón. Y a la hora de trabajar con poblaciones desfavorecidas en Africa, intento utilizar también el fútbol como modo de potenciar el compañerismo, la justicia, el estudio, etc. De hecho estamos poniendo en marcha varios proyectos educativos por medio del futbol en diferentes países africanos. Uno de ellos en el primer Centro que abrimos en Malawi, del cual se pueden ver fotografías en este link: http://www.africadirecto.org/index.php?m=Paises&pid=16&tid=255&op=proyecto

Pero visto lo visto el otro día en el Bernabeu… ¡Casi va a ser mejor que los niños coleccionen cromos de Bin Laden!

Impresentable ese energúmeno llamado Pepe que hace faltas, hace teatro, provoca, pone en peligro la integridad física de otros deportistas, y encima miente descaradamente, siguiendo los pasos de su entrenador (quién se comporta del mismo modo…). ¡Qué pena ver a tantas personas buenas, a señores mayores, a chiquillos, viendo en el Bar del barrio el partido  y coreando el nombre de este navajero! Entiendo que en tiempos de crisis hay que tirar del “Pan y Circo”, pero después de las declaraciones de “la madre del Cuco” en La Noria, las imágenes de este vándalo no se quedan cortas... Aunque a equipos como el Madrid no les retirarán sus anunciantes.

Lo peor de todo es que ahí estaba yo también, y también me comporté como un vándalo, frente a mis vecinos, gritando “Asesino” al susodicho (bueno, a su imagen en la tele del Bar…). Chillando frente a todos sus admiradores, para enfrentarme a los que le glorificaban. Y aplaudí como un poseído el último gol del Barcelona, para manifestar mi disconformidad con los equipos que destruyen sus campos de entrenamiento para recalificar los terrenos y hacer 4 torres gigantescas,  con los equipos que compran a golpe de talón a los jugadores o entrenadores más chulescos, con los equipos que anuncian casas de apuestas y critican a los que anuncian a Unicef…

“Enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano.” Es lo que al final dice el himno del equipo de este animal llamado Pepe. A ver si son capaces de recapacitar y al menos leer su himno, recordar su pasado, y sobre todo, pensar en el futuro de cientos de miles de chiquillos que van a coleccionar cromos de macarras pandilleros queriendo ser como ellos cuando sean mayores. La educación empieza por el ejemplo a nuestros menores, y por muchos millones que se muevan detrás de este deporte, nos jugaremos mucho más si permitimos que nuestros jóvenes aprendan los modales e impunidad de salvajes “pepeligrosísimos” que deberían ser inmediatamente arrestados frente a las cámaras por apología del delito.

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Pastorales alcanforadas

Por: J. Lorenzo 19-01-2012

Ha muerto Manuel Fraga. Dicen que se va con él

una parte de la historia de nuestro país. Los especiales informativos tiran de imágenes en blanco y negro, secuencias de una posguerra demasiado larga. Pero no estoy seguro de que esa España que aún olía a alcanfor se haya ido del todo. La actualidad se recrea estos días en ofrecernos historias que parecen sacadas del NODO, solo que en color y que son pasto inmediato de la fauna de las redes sociales…

Valga por caso el pueblecito extremeño cuyos niños se han quedado sin escuela pública porque Iberdrola (¡qué pocas luces!) les ha cortado la electricidad por impago. En medio telediario (casi el mismo tiempo que tarda en hundir un país una agencia de calificación) han pasado de la pizarra digital a las manoplas para evitar los sabañones. ¿Volverá también la imagen del maestro embufandado y que se sopla las manos para entrar en calor y poder sostener la tiza? En Valencia están a un tris. El Gobierno autónomo (del partido fundado por Don Manuel), tras años de despilfarro, no tiene dinero para pagar los conciertos educativos. ¡Quién les iba a decir que pasarían de una Educación para la Ciudadanía nada menos que en inglés a sisarles el sueldo a los profesores! Así pues, como antaño, las congregaciones religiosas echan mano de la providencia y adelantan pagos para sostener la educación de las nuevas generaciones, como cuando el Estado no se sentía en la obligación de velar por esas menudencias, que eran cosas de curas y monjas.

También de fuera nos llegan imágenes en sepia, como las de los más de 60.000 españoles que en 2011 han emprendido el camino de la emigración. Regresan a Alemania, como sea y para lo que sea, y en nuestras misiones allí se reciclan para la nueva pastoral con emigrantes, donde se volverán a desempolvar recuerdos de casa y a compartir viandas del terruño. 

Y hay, también estos días, pastorales en donde, ignorando temas que angustian a tantos (como los precedentes), se invita a huir de la fornicación y que recuerdan más a los escenarios y lenguajes de La Colmena de Cela que a los de la Nueva Evangelización. Vivimos un gran déjà vu.

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DE LUZ

Por: Santos Urias 17-01-2012

Casi nunca tengo la oportunidad de ver

esos famosos reportajes de la dos llenos de animalitos y paisajes, que tanto gustan a todos y que prácticamente nadie ve. Pocas veces estoy en casa a esas horas, almuerzo con demasiada frecuencia fuera y no me suele dar tiempo a hacer una pausa al mediodía. Ese día, sin embargo, llegué sin prisas y me senté ante el televisor. Era una producción impecable: una cuidada fotografía, unos efectos que llamaban la atención y unos paisajes maravillosos. El contenido trataba un tema algo raro y sugerente: una especia de escarabajo que anida sus larvas en las torres de arena de los termiteros. Lo curioso no era dicha anidación sino que durante un pequeño periodo de tiempo estas larvas causaban un efecto fluorescente parecido al de las luciérnagas para llamar la atención de las hormigas, y cuando estas por curiosidad se acercaban a mirar “que era aquello” entonces: zas, se comían a la hormiga. Aquellas larvas que lograban llamar la atención y comerse su ración de proteínas conseguían seguir su proceso de crecimiento hasta ser un pequeño escarabajo. Las que no morirían sin llegar a desarrollarse como tales. 

El reportaje me provocó mucho, además de por la belleza visual, imaginaros una llanura llena de montículos que parecían árboles de navidad, porque mi cabeza empezó a pensar en nosotros los creyentes, cientos, miles, millones, encendidos como pequeñas luciérnagas en nuestro mundo, sembrando de luz los rincones más oscuros, y cuando alguien se asoma a mirar buscando calor o simplemente por curiosidad: zas, en vez de servirnos del otro y devorárnoslo, nos ofrecemos como alimento de vida para él o para ella. 

Me resulto una imagen eucarística tan preciosa: seres de luz salpicando las calles, los barrios, los pueblos, los desiertos, ofreciendo la vida como alimento de amor para que cada uno pueda llegar a ser lo que Dios ha pensado de él. Somos seres de luz. De luz 

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Violencia Degenerada

Por: Jose Maria Marquez Vigil 11-01-2012

La violencia es, sin duda alguna, un acto degenerado y degenerante.

Pero el poder mediático no está siendo completamente equitativo al hablar de la llamada violencia "de género", y las consecuencias de esta actuación pueden ser aún más “degenerativas”, si se me permite el juego de palabras. En el sentido de que tan solo nos muestran un género, por supuesto el masculino, "el machista", como el género violento, y me pregunto hasta qué punto puede llegar a ser contraproducente.

Entiendo que en otros tiempos, e incluso en los actuales, ha sido principalmente así, una violencia eminentemente machista. El gorila espalda plateada o el león someten a sus parejas abusando de su fuerza, y el hombre ha hecho lo propio con la mujer.

Por todo ello, tiene mucho sentido la reacción popular para acabar de una vez con esta alevosa e injusta agresión, pero si la reacción popular dejara de ser justa y equitativa, va a ser muy difícil que se consiga ningún resultado justo y equitativo... De hecho, hablando de este tema con amigos, muchos de ellos, enormemente sensibilizados por este y otros temas, percibo que empiezan a cansarse y a prestar menos atención a un problema que, a mi juicio, se está presentando a la sociedad de un modo “partidista” (por no decir “sexista”), en ocasiones prejuzgando injustamente al llamado “sexo fuerte”.

La primera vez que noté esta visión partidista del problema fue hace 20 años, cuando era un chaval. Recuerdo que me sorprendió enormemente que un jurado popular en la democracia más poderosa del mundo, considerara a Lorena Bobbit no culpable. No sé si recordáis el caso. Cortó el pene a su marido (con nocturnidad y alevosía) y lo dejó desangrándose mientras tiraba su órgano amputado a un descampado. Lo primero que dijo a la policía fue que él se excitaba en el coito conyugal antes que ella, sin esperarla, y que por eso se sentía maltratada. Por supuesto que sus abogados la aconsejarían a continuación para alegar nuevas acusaciones, estas ya por supuesta violación (nunca probada), y el jurado popular la consideró no culpable a la vez que el poder mediático la convirtió en heroína y gran defensora de los derechos de la mujer.

Y hace unos meses, viendo en la televisión un anuncio del 016, empecé a recelar del contenido del mismo, cuando presentaban una cena entre amigos como tremenda “humillación” y “ataque a la autoestima de la mujer”, merecedora de divorcio, abandono, y llamada al 016 para denunciar el maltrato. La verdad es que el chico era un “gili” con todas las letras al comentar el bajo nivel de inglés de su chica y las escasas posibilidades de que, a su juicio, la cogieran para un trabajo. Pero de ahí a denunciarle por maltrato hay quizá más distancia que de esta “humillación” a la violencia de género, y si la humillación es maltrato, entonces si habría que reconsiderar quien es el “sexo fuerte”, el más violento, el que más humilla, y no las tengo todas conmigo que sea el hombre. Perdonadme que diga una gran enorme burrada, pero si queremos llegar al fondo del problema y resolverlo de una vez por todas, habrá que analizar la violencia de género en todos sus aspectos, y cuando leemos que un hombre mata a su mujer y después se suicida, lo primero que tenemos que pensar es que el hombre en cuestión es sin duda alguna un hombre violento, un salvaje, un asesino que actúa con nocturnidad y alevosía, pero al suicidarse acto seguido deja camino a la imaginación sobre el sufrimiento que este hombre, este asesino, ha debido pasar para cometer tal atrocidad de la que no ha salido beneficiado ya que paga con su propia vida.

Esta semana publicaban un artículo diferente al habitual. El tono era muy diferente. Textualmente, el artículo decía lo siguiente: "Acabó con la vida de su marido, harta de su machismo e infidelidades". ¿Porqué no se utiliza la palabra “asesinato”? ¿Porqué se la excusa acto seguido? ¿Porqué no se denomina a este acto “violencia de género” o “violencia feminista”?

Entiendo que han sido muchos años de sufrimiento, y que hay que proteger al que anteriormente se conocía como “sexo débil”, pero también creo que como nos alejemos mucho del camino de “lo justo”, más que pacificar a ambos géneros vamos a incrementar el odio y la consecuente “violencia de género”. Y por supuesto, la caza de brujas que ello trae consigo, pues ya conozco a dos buenos amigos que han recibido una denuncia falsa por violencia de género (absolutamente inexistente) por consejo de la abogada para que la mujer consiga mejores condiciones a la hora de solicitar su divorcio.

 

Alguien dijo hace ya algunos años que con la ley del Talión, todos ciegos y desdentados…

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La belleza

Por: Santos Urias 08-01-2012

Estos días estuve con un amigo viendo un espectáculo del Circo del Sol.

 Mucha gente, mucho frío y una cierta expectación previa a estos pequeños acontecimientos. Desde el principio todo muy cuidado: artistas entre el público, juegos y bromas que iban reclamando la atención de los presentes para confluir en un escenario lleno de referencias oníricas, multiplicidad de colores y una avalancha de puntos de atención. La música se hizo presente, un sonido claro y envolvente, todo en directo a la vista de nuestros extasiados ojos. Luego se hizo la magia: malabaristas, acróbatas, contorsionistas, payasos, equilibristas, un sueño que atravesaba nuestras pupilas y que volaba a través de nuestra piel y de nuestros sentidos. 

La diferencia entre un entretenimiento, un divertimento o mucha de la basura a la que se cuelga el nombre de “arte” y que se pasea por nuestros escenarios, radica en esa belleza profunda que nos remite a la transcendencia. Una aspiración a la melodía, a la poesía, a la perfección de los gestos, a bastantes horas de ensayo, de cuidado personal y familiar, de trabajo en equipo. Me enteré por un amigo músico que la servidumbre de tener que viajar, de ir de gira de un lado para otro en esta compañía, se amortigua porque te facilitan el poder acompañarte de la familia y por una atención constante de fisioterapeutas y coordinadores. Cuidando para poder cuidar la calidad. 

Es cierto que el espectáculo era costoso pero cuando salí de allí me parecía que había merecido la pena, que podía ser incluso “barato”; que aquello que habíamos contemplado era divino, es decir, de Dios, y por tanto algo a lo que me sería muy difícil poner precio: como a un atardecer, o a una noche estrellada, o a la soledad en el pico de una montaña, o una sinfonía de Mozart. 

Que la belleza nos siga hablando de Dios o que Dios nos siga hablando a través de la belleza. 

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Confianza

Por: Alfonso Carcasona 05-01-2012

Parece claro que el año que hemos dejado atrás podría calificarse, entre otros epítetos, como el año de la falta de confianza

En un mundo marcado por la economía, la confianza es un factor clave para el desarrollo. Confianza en que el futuro va a ser mejor es lo que mueve los temidos mercados, esa mano negra que parece estar detrás de todos los males que nos aquejan. Durante 2011 nos hemos pegado un atracón de malas noticias, y lo que es peor, casi siempre conjugadas en futuro, de manera que entramos en un bucle en el que la posición inteligente era la de no ver salida a la situación. Los optimistas no tenían crédito, ya que sus razonadas posiciones eran descabaladas en el cortísimo plazo. Y dejaron de hablar, de opinar, de influir.

Medios de comunicación y políticos -en el caso de España, en permanente tiempo electoral- se suscribieron al mensaje catastrofista. Los políticos que estaban intentaban dar una visión positiva de sus desafortunadas decisiones, pero no generaban confianza, al haber perdido (de haberla tenido en algún momento pensarán algunos) toda su credibilidad. Los que estaban por llegar, tampoco eran capaces de generarla, al criticar todas y cada una de las actuaciones, por acción u omisión, conscientes de que así su éxito sería mayor. Todos en clave electoral, en la que conjugan sus éxitos o derrotas, con independencia del fondo de la cuestión, el bienestar de los ciudadanos (ojo su bienestar, no el del denominado Estado del susodicho). Medios de comunicación nos bombardeaban a todas horas con siniestras  noticias sobre el presente y el futuro, encarnizándose con algunas del pasado. Sin duda, con ello se venden más ejemplares, o se consigue mayor audiencia.

Empezamos 2012 con un nuevo gobierno, que tiene la responsabilidad de hacernos recobrar la confianza, en la economía, de manera que volvamos a la senda del desarrollo. Y los medios de comunicación tienen una enorme responsabilidad, al margen de sus cuentas de resultados. Informar y contribuir a generar opinión, justa y esperanzadora. Espero que esta crisis sirva para incluir en el mismo algunos valores completamente olvidados en la bonanza de los años anteriores. 

Uno de esos valores que probablemente nos ayuden a superar esta crisis de confianza, al menos para los cristianos, es saber que Jesús siempre camina a nuestro lado. Confiar en El, como hizo Felipe, y no tener que esperar a que nos diga que nos vio debajo de la higuera, como en el caso de Natanael. De esta manera podremos ver las “cosas aún más grandes” que le anunció, antes de esperar a que nos deslumbre con algún milagro. Para los que no creen seguro que hay otras fórmulas para recobrar la confianza.

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