Domingo 23 de Julio 2017

Winehouseandonos

Por: Jose Maria Marquez Vigil 26-07-2011

“Prevenir es mejor que curar” dicen ahora los responsables de la sanidad española.

No puedo estar más de acuerdo. ¡Es mejor y mucho más barato! Pero no solo cuando hablamos de la salud, sino que podemos aplicar el mismo principio respecto a la educación, lo social, la política, la seguridad, el empleo, la cooperación…

Por poner un ejemplo de actualidad, seguro que hemos oído hablar todos de la terrible hambruna que se está padeciendo en el cuerno de Africa. En zonas cercanas llevamos mucho tiempo trabajando (desde Africa Directo) en seguridad alimentaria y agricultura (proyectos de almacenamiento y captura de agua, irrigación, multiplicación de cosechas) y gracias a Dios, y gracias a los donantes que nos ayudan, muchas familias están “capeando el temporal” como buenamente pueden con la posibilidad de sobrevivir, como “la hormiguita del cuento”, un crudo invierno gracias a sus reservas alimentarias.

Pero la hormiguita no vende. Vende mucho más la cigarra que nos llama más la atención cuando canta y que nos llama aún más la atención cuando languidece y se acerca a un desenlace fatal. Aquí no estoy hablando de las desdichadas familias que sufren esta horrible hambruna, como se pueden imaginar los lectores, pero sí de la cooperación, ya que mucha gente me pregunta cómo ayudar a las familias que pasan ahora hambre en Somalia, Etiopía o Kenya, y a mucha menos gente le llamaba la atención el trabajo de desarrollo que llevamos implementando desde hace muchos años para dotar de presas, pozos y campos de cultivo por irrigación a miles de familias. No voy a explayarme ahora con este tema, pero no parece difícil adivinar que desde “el cuarto poder” se pudiera estar buscando un impacto mediático facilón para sanear las cuentas de los organismos internacionales, distribuir excedentes, cumplir presupuestos… Mientras que el desarrollo y la agricultura sostenible se siguen obviando probablemente por miedo a la “competencia” que pudieran generar para “nuestros cultivos”…

Creo que es una grave irresponsabilidad por parte de nuestros poderes mediáticos seguir ensalzando a la cigarra frente a la hormiga, y ahora sí que no estoy hablando de cooperación, sino de una desdichada joven británica, una víctima al fin y al cabo, que como todos recordarán logró una fama sin precedentes con una canción cuya traducción venía a ser algo así como “yo digo NO, NO, NO…”. Ponemos de ejemplo a nuestra juventud los excesos que nos ayudan a escaparnos de nuestra realidad, de nuestra vida, de nuestras obligaciones, a ensalzar el hedonismo, la cultura de “usar y tirar”, y realmente “nos estamos usando y nos estamos tirando” a nosotros mismos, nuestra juventud, nuestro futuro, a un pozo sin fondo.

Ojalá seamos capaces de ensalzar a esa otra juventud, la que dice “SI, SI, SI…”, la que se reunirá en Madrid en unas pocas semanas para reconocer, como dice hoy el evangelio, que no hemos venido a ser servidos sino a servir, y entonces podremos prevenir, y entonces estaremos fortaleciendo una juventud con ideales, con sueños de transcendencia, con acciones de vida en positivo.

Tan solo unas líneas más para recordar a los jóvenes fallecidos en Noruega y para reiterar el poder de la prevención frente a la curación. No sé nada de la vida de ese desequilibrado noruego que ha asesinado sin piedad a tantas familias que ya no van a levantar cabeza, pero tal vez, la educación en valores, el calor familiar y la exigencia de responsabilidades y de “servicio” a nuestra juventud sean a la larga más fructíferos que quitarnos problemas y seguir creando monstruos que ven programas de televisión, que juegan a videojuegos que “naturalizan” y ensalzan el asesinato y la sangre, que dicen “NO, NO, NO” a la vida y al amor. Creo firmemente que si los poderes mediáticos y las subvenciones públicas dedicaran tantos esfuerzos a fortalecer el “SI” frente al “NO”, estaríamos construyendo otro mundo, infinitamente mejor, pero no sé si eso vende actualmente… Para eso, primero tenemos que ser nosotros mismos los primeros que “compremos la idea”.
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Amigos

Por: Santos Urias 20-07-2011

Intento ser cuidadoso. Cuidadoso con las cosas, pero sobretodo cuidadoso con las personas.

Me gusta anotar los cumpleaños y mantener ese contacto, aunque sea puntual, que te permite charlar un rato y decir: “no te he olvidado, has sido y eres importante para mí”. Si sé que alguien debe visitar al médico, tener una entrevista de trabajo, algún acontecimiento familiar, o está pasando por un mal momento, suelo interesarme porque estoy convencido que es por aquí por donde se empieza: una gratuita y sincera preocupación que dinamite el mercantilismo, el uso o el abuso de los demás en función de mis propios intereses, aunque estos sean aparentemente muy “santos”.

En un momento de prueba y de desierto, una voz me propuso como si del tentador se tratase: “te gastas y te desgastas en vano, si dejas de interesarte por los demás ellos te ignorarán; sino les llamas ellos tampoco te llamarán”.

Y como suele sucederme sucumbí, en parte, a esa espina en mi conciencia. He mantenido los servicios de urgencia: cumpleaños, acontecimientos ocasionales… Pero he dejado de llamar a unos cuantos amigos a los que periódicamente veía, preguntaba, compartíamos con una cierta complicidad y cercanía. Y he escuchado reírse a esa voz de mi cabeza: “ves, te lo decía”. ¿Pasividad? ¿Dejadez? Silencio.

He aprendido, al menos, dos lecciones: Aun queda mucho por hacer, y esa voz tampoco ha entendido el camino de la gratuidad, por mucho que se ría.

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Crisis también de profetas

Por: J. Lorenzo 19-07-2011

Europa ha despertado del sueño de su unidad dolorida

por las dentelladas de los mercados financieros. Los discursos grandilocuentes han sido sustituidos por consignas de rápida asimilación: sálvese quien pueda. El fantasma del fin de una época recorre un continente que ha vuelto a cerrar sus fronteras y en donde se adivina el desmantelamiento del Estado del Bienestar. La incertidumbre y la desconfianza hacia el vecino marcan las políticas y solo un puñado de jóvenes escenifica aquí y allá su estupor por la claudicación de sus mayores ante la lógica de una economía filibustera con la persona y depredadora con el medio ambiente.

Una lógica que, a decir de los expertos, ha prescindido hace tiempo de la ética, disciplina que ya no tiene cabida en las facultades donde se forjan los economistas y empresarios de hoy, según ha reconocido hace poco el profesor Zamagni, asesor del Papa para la Caritas in veritate, en la Universidad Comillas de Madrid. En esa encíclica, recordó el profesor, Benedicto XVI reclama insistentemente “emprendedores católicos” para dar un sentido a unas relaciones económicas que hoy campan desbocadas a sus anchas. Pero, ¿podemos decir que existen esos empresarios que tengan en cuentan, entre números y balances, el bienestar y el desarrollo de los que menos cuentan?

La economía se ha desembarazado de la ética y la Iglesia, amilanada, perpleja por su difícil situación en un mundo que la orilla, deja que se vaya apagando su voz profética, tan necesaria en estos tiempos en que valores fundamentales sobre los que se ha sustentado la convivencia pacífica comienzan a ser erosionados sin que nadie se atreva a rechistar.

Aburre repetir que la Iglesia no tiene recetas técnicas contra la crisis, aunque tampoco tenía divisiones acorazadas, como se jactaba Stalin. Le queda lo que siempre ha tenido a mano: una palabra para denunciar las injusticias, consolar a sus víctimas y el testimonio creíble de sus hombres y mujeres.

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Las autoridades

Por: Alfonso Carcasona 11-07-2011

El otro día me invitaron a una cena de un buen amigo.

Estábamos invitados todos sus grandes amigos, los que nos conocíamos de siempre. Llegamos con tiempo, ya que se trataba de una cena sentada, en la que sería de mala educación hacer esperar al anfitrión. Nuestros amigos iban llegando con cuenta gotas, aunque a la hora a la que habíamos sido citados diría que estábamos alrededor de la mitad. Es cierto que el resto no se demoró mucho, y diez minutos pasada la hora estábamos casi todos.

Como he dicho, llegué con tiempo a la cena y me senté, bastante cerca de la presidencia. Tuve suerte, porque otros dos amigos fueron invitados por uno de los camareros a sentarse más lejos, para poner en sus asientos el cartelito de Autoridades. Me sorprendió, ya que en las cenas de amigos no se reservan sitios, y además nuestro anfitrión es especialmente cuidadoso con eso de que los primeros serán los últimos, y viceversa… También es cierto que en una ocasión advirtió que no debían ocuparse los primeros lugares en una boda, pero yo creo que se refería a otra cosa…

Total, que empezó la cena y esos asientos para autoridades quedaron vacios hasta casi el final de la cena, a los postres, cuando dos señoras (que no conocía, pero que también debían considerarse muy amigas de nuestro anfitrión por la posición que ocuparon) llegaron atropelladamente, saludaron parca, pero ruidosamente, e incluso tomaron el postre y pidieron del resto de la cena…

El anfitrión con su eterna bondad hizo un gesto de comprensión, y las acogió como a los demás. Total, está acostumbrado a esos desplantes en casi todas las cenas que se organizan en su nombre.

La cena se servía en una iglesia del sur de España, en la misa de 8. Preciosa la música trabajada por nuestros amigos cantores, con emocionantes salves a la Virgen. Mal la intendencia, que sin encomendarse a las enseñanzas del anfitrión las confundió por completo, sin querer entender su sentido. Con lo fácil que debiera ser interpretar (o simplemente leer, sine glosa, como decía aquél), el mensaje de nuestro anfitrión… Quizá lo haya malinterpretado yo, y lo que querían decir con autoridades , no eran los políticos de la ciudad, sino quizá los niños o los más desfavorecidos… Demos importancia a las fiestas, a su sentido, a sus anfitriones.

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Sudán del Sur

Por: Jose Maria Marquez Vigil 10-07-2011

Ya lo dice la canción. Tras el uno de enero y el dos de febrero…

el 7 de Julio es, sin lugar a dudas, San Fermìn. Y el 8 era antes Santa Isabel, pero desde hace 12 años en mi casa es el cumpleaños de mi primogénito. ¡Un gran día! ¿Y el 9 de Julio? Pues también conocemos gente muy querida que cumple años, y desde hoy, un nuevo país, también muy querido, va a cumplir años, deseamos que muchos. Hoy nace por fin una nueva nación en Africa, la secesión definitiva de 600.000 km2, una cuarta parte del territorio total (2,5 millones de km2) de lo que anteriormente venía siendo denominado “Sudán” (el “país de los negros”). Un día para celebrar, un día para cantar y bailar, un día en el que mucha gente va a recordar a John Garang, “the heroe”, el libertador, y brindarán por él (por supuesto no con cava… Probablemente con la sangre de las reses que tanto aprecian los Dinka). Y recordarán las extrañas circunstancias de su fallecimiento en un accidente de helicóptero hace ya más de un lustro.

 

Pero volvemos a Sudan. Allí viví, entre Sudán y Kenya, el año 2.002 y la primera mitad de 2.003. Tengo recuerdos imborrables. Recuerdos de la guerra, del sufrimiento de un pueblo que corría despavorido a refugiarse y a lanzarse “cuerpo a tierra” (y por supuesto, yo detrás “donde fueras haz lo que vieras”), cada vez que sonaba en el cielo un gran moscardón, el “antonov”, que les regalaba algún que otro bombazo que dejaba a su paso muerte y destrucción.

Destrucción del Sur, causada desde el Norte y pagada con el dinero del petróleo situado en el Sur. Todos los ingredientes para una Guerra que causó millones de muertes, millones de refugiados y desplazados, hasta que por fin, tras la firma del protocolo de paz de Machakos, se firmó un proceso que finaliza el 9 de julio de 2.011 con la independencia definitiva votada masivamente hace unos meses, y la proclamación de Sudán Sur, New Sudan, un nuevo país que tiene mucho trabajo que hacer por delante.

Aunque sigo en contacto con misioneros con los que Africa Directo sigue cooperando, yo no he vuelto por ahí desde que llegó la paz, y es posible que algunas cosas hayan cambiado ya desde la nueva administración de Juba (en mis tiempos, Juba estaba tomada por el ejército del Norte). Pero hasta ahora, hasta la independencia, no han tenido muchas posibilidades de controlar realmente los fondos derivados de la explotación del petróleo, y me temo que la situación financiera del país les convierta probablemente en el país más pobre del mundo. ¡Tanto por hacer! Paz, reconciliación, control de armas, educación de un pueblo que ha carecido de escuelas y profesores y que tiene que cambiar en estos años su currículo educativo, sus leyes… ¡y hasta su religión!

Recuerdo como me sorprendía la anarquía completa en la que estaba sumido el Sur de Sudan hace ya casi 10 años. El SPLA/SPLM era la guerrilla/movimiento que buscaba la independencia del Sur, de los “africanos” frente a los “árabes”, de los animistas y cristianos frente al Islam, de las costumbres y tradiciones africanas frente a la Sharia.

En el Sur no existía moneda, o mejor dicho, convivían todas. El Dinar sudanés (de los ocupadores del Norte), el Chelín de Kenya o el de Uganda, el dólar… ¡Y por supuesto el trueque de un saco de sal por unas gallinas, ¡o de una mujer por unas vacas! No estaba claro, cuando conducías un vehículo por las pistas del Sur, si debías conducir por la derecha, como promulgaba la ley del aún existente estado sudanés, o por la izquierda como los países vecinos de Africa a los que la guerrilla echaba un guiño. Lo bueno es que por esas pistas, muchas de ellas minadas, tan solo te encontrabas en esos tiempos un vehículo cada hora de viaje. Había que parar, mirarse con cautela, y proseguir viaje lentamente sin saber bien por qué carril, izquierdo o derecho… Ni si quiera estaba claro algo tan evidente como “la hora”. La hora “oficial” era aún la de Sudán, la del Norte. Pero las horas de los países vecinos (Kenya y Uganda) que traían el desarrollo, eran claves también. O la hora GMT de los aviones que lanzaban la comida desde los aires según sus usos horarios propios de la aviación…

Ahora vuelve la diáspora al nuevo estado de Sur Sudán, los refugiados, los desplazados, y los que se quedaron, todos juntos tendrán hoy motivos para la celebración tras 40 años de guerras y exilios, pero ahora viene lo más difícil, la reconstrucción sobre la reconciliación, y en Sudán hay cientos de grupos étnicos que hoy son uno solo, pero quizá mañana… ¡Mucho por hacer!

Me quedo con una anécdota. Cuando visitaba a los refugiados sudaneses en Kakuma, al norte de Kenya (llegaron a vivir en este campo próximo a la frontera con Sudán más de 90.000 refugiados sudaneses), conocí a un refugiado que provenía de un pueblo sudanés, próximo a Yei, del que yo acababa de volver. Le detallé el bombardeo que se había producido esa semana sobre un puente cercano a su casa, y creí entender las razones por las que salió de allí con su familia, pero él me desengañó. “No huimos de las bombas ni de los “jihadi”. Huimos de la falta de esperanza (educación y sanidad) para nuestros hijos”. Creo que fue en ese mismo momento cuando empecé a entender el concepto de transcendendia. Te acostumbras a huir de las bombas, pero no puedes aceptar que tus hijos, tu continuidad, tu “hilito de transcendencia”, muera contigo. Porque como dice el evangelio de día de nacimiento de Sudán Sur, no debe preocuparnos tanto quienes matan nuestro cuerpo, sino quienes pueden llegar a quemarnos con el fuego el cuerpo y el alma.

Levanto mi vaso con lo más parecido que he encontrado a un vaso de sangre de res (bueno, en mi caso es un gazpachito bien frío), y desde el Norte, con admiración, orgullo y mucho cariño por aquellas gentes que un día conocí, brindo por Sudán Sur.
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Vivir el momento

Por: Xabier Azcoitia 06-07-2011

Hola amigas y amigos,

Dice Mateo en el texto del evangelio de la semana “El que tenga oídos que oiga”.

No sé cómo resuena en vosotros estas palabras, confieso que en mí, inicialmente, ha resonado desde el enfado y la rabia, incluso me han generado malestar. Y en este ejercicio constante en el que estoy metido de intentar estar consciente de mí mismo, no me ha gustado como me ha sonado. Será que estoy cansando y que necesito descansar, me he preguntado a mí mismo.

 

Vuelvo a mirar y me fijo en que no hay signos de admiración. Por lo tanto no fue gritado ni dicho con contundencia. Fue expuesto, quizá propuesto. Quien tenga oídos que oiga. Porque como dice Jesús son/somos muchos los que miramos sin ver y escuchamos sin oír.

 

Vuelvo a mirar. Y van tres. ¿Ver y oír qué? Sin duda “la conmoción de las entrañas” de esa realidad primordial y esencial que habita en lo profundo de mi ser, - que no soy yo, que es el Ser en quien me muevo, vivo y existo-, que al ver con entrañas de misericordia el dolor y el sufrimiento de tantas mujeres y hombres de este mundo, se conmueve, se abaja, se acerca…

 

Vuelvo a mirar y pienso que acción y contemplación son dos movimientos de la misma realidad. Se necesitan y se alimentan mutuamente. Quien contempla el dolor del mundo no se puede quedar cruzado de brazos, quien actúa en el dolor del mundo no puede seguir adelante sin contemplar, sin ver, sin respirar la realidad y el momento. La acción nace de la contemplación y ésta nace de la acción. Se necesitan mutuamente para estar conectados a la profundidad del Ser.

 

Dicen los sabios que solo existe el momento y sinceramente pienso que es verdad. ¡No olvides el momento actual! ¡Tu momento actual! ¡El momento actual del mundo!

 

Vuelvo a mirar y ya no me suena a enfado, ni me crea malestar. Van cuatro. Jung diría algo de esto, estoy seguro.  Sigo necesitando las vacaciones, -por si me lee mi jefe y tiene extrañas ideas-, pero no ya para desconectar sino para conectar con lo más profundo de mi ser que es el Ser, en quien todos somos Uno.

 

Buen momento

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Noche de San Juan

Por: Santos Urias 04-07-2011

El ladrón de atardeceres ha salido a robar un rayo de sol para esa noche.

Para mirar las arenas, para beberse las olas. El solsticio de verano nos anuncia que los días se irán encogiendo: mágica parábola de la naturaleza que con sus ciclos se estira y se recoge, crece y decrece, nace y envejece. La escuela está ante nosotros. Aprende quien mira con ojos limpios, quien “pierde el tiempo” contemplando, quien celebra la vida y sus constantes regalos.

 

Y vamos a no dormir; a cantar y a reír, a comer y a beber; a soñar junto a una hoguera tocando la bóveda del cielo; a saltarnos las estrellas o los fuegos del Espíritu.

La gente camina descalza, se regalan miradas y flores, se olvidan de las computadoras y de los móviles. Ritos paganos, pre-cristianos, celebraciones religiosas, tradiciones, costumbres… Que lo que Dios ha creado, no lo separe el hombre. Alabanza en definitiva por lo que te devuelve a la esencia.

Vamos a purificar con sus llamas la posesividad, el egoísmo, las discordias, los prejuicios. Vamos a devolver la fuerza al astro que se debilita con el crepitar de nuestros corazones.

Y mientras tanto saltemos las hogueras y abramos los ojos que la noche es corta…

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Los NO INDIGNADOS

Por: Jose Maria Marquez Vigil 03-07-2011

Santos nos recordaba el otro día la alegría del pueblo africano en las celebraciones

y nos dejaba alguna duda en el aire sobre el color de piel de Dios… Mientras saboreaba su relato, recordaba la fiesta a la que había asistido yo mismo con varios de mis hijos un día antes, el sábado pasado, en Tres Cantos con muchos de los inmigrantes subsaharianos acogidos por la ONG Jesuita “Pueblos Unidos”.

 

Lo pasamos verdaderamente bien, compartieron su mesa y junto con multitud de voluntarios de Pueblos Unidos disfrutamos de un exquisito conejo que a mis hijas las encantó. Entre tanto iban a visitar las conejeras, y de vuelta a casa volvimos con un pasajero más, una conejita blanca que nos regalaron y que se ha quedado a vivir con nosotros con el nombre de “Africana”. Vida y muerte, juegos y alimento… Conceptos que normalmente nos da miedo entremezclar. Pero que a mis niñas no les preocupó lo más mínimo. Ahora juegan con el conejito, y ahora comen otro conejo que tienen en el plato sin hacer más preguntas, como los demás… ¿Será esta la “sencillez” de la que nos habla el Evangelio? Bueno, será ésta, y…. ¡Mucho más!

Cada uno de ellos, los que ahí cantaban, los que ahí reían y celebraban, tienen historias diferentes pero una tónica general muy semejante. “Dejé a mi familia hace 4 años”. “No he vuelto a ver a mis hijos”. “Ya no puedo mandar dinero porque aquí no hay trabajo”. “Necesito ayuda para tener papeles cuanto antes. La policía se está poniendo muy dura y te manda al CIES cuando menos te lo esperas”. Una voluntaria me decía que esta semana estaba siendo menos mala. Las relaciones políticas y el comercio internacional definen cada mes la nacionalidad perseguida, y ahora les tocaba a los chinos. Pobres chinos, no tengo nada contra ellos… Pero al menos durante unas semanas nuestros amigos africanos podían pasearse por los parques de Madrid a respirar aire puro y tratar de vender alguna cosilla o buscar algún trabajo con la cabeza algo más alta que durante las últimas semanas. Porque como dice nuestro amigo Xabier, tienen “menos papeles que el pepino”.

Por cierto, dejadme que os deje un link. Se trata de un video casero (y tan casero! Lo ha hecho mi hijo mayor!). Relata esta injusta situación y trata de comprometernos para ayudarles “sin ningún coste económico”:http://dl.dropboxcom/u/5393906/nuestrafirmasalvavidas.wmv

Una vez visto el corto (dura un par de minutos), vuelvo al tema inicial que supongo se entenderá ahora mejor. Los jóvenes españoles tienen muchas razones para estar indignados. ¡Muchísimas! Pero éstos jóvenes (y no tan jóvenes) africanos tienen las mismas razones o más aún. Y entonces, ¿a qué se debe su “no indignación”?

Vuelvo a encontrar respuesta en el Evangelio del día: “Yo te bendigo… porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a la gente sencilla. (…) … soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mt 11,25-30)

Mi compadre habla siempre de “jugar la otra liga”, esa liga en la que puntúa ser manso, o poner la otra mejilla… ¡Qué difícil! Pero, ¿a ver si va a ser ese el campeonato de verdad más importante, el que nos acerque al Cielo en la Tierra? Yo, por si acaso, seguiré asistiendo a estas fiestas africanas, a ver si se nos pega algo a mi y a mis hijos…
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Los "siemprecabreados"

Por: J. Lorenzo 02-07-2011

Resulta tremendamente cansina la monserga anticlerical de algunos grupos laicistas.

Se diría que su única razón de ser es criticar a la Iglesia, a los curas y a sus “adeptos”, como los califican los grupúsculos que han convocado actos contra la próxima visita del Papa a Madrid con motivo de la JMJ. La laicidad no tiene nada que ver con la eliminación de las religiones o su arrinconamiento en las esferas más privadas de las personas, sino con velar por la no confesionalidad del Estado y la salvaguarda de los derechos a la libertad de creencias, inclusos de increencias, como es el caso de muchos de quienes están permanentemente cabreados con la Iglesia. Y aunque se empeñen en lo contrario, España ha dejado de ser hace mucho tiempo un país confesional. Lo que no ha dejado de ser, aunque también se empeñen, es un pueblo que siente aún vivas –por muy superficiales que nos parezcan- sus raíces cristianas.

 

Se podría discutir sobre la conveniencia de la celebración de este encuentro internacional de jóvenes en Madrid, al que se espera que vengan más de un millón de buena parte del mundo, por varias razones, pero no por las que esgrimen este variopinto colectivo: que los gastos los van a pagar con sus impuestos. Es una razón falaz y demagógica, sobre todo cuando tenemos en cuenta que algunos de esos colectivos reciben ayudas públicas que salen también de los bolsillos de muchos de los que van a estar en las jornadas de la JMJ. ¿O es que los católicos están exentos de pagar impuestos?

El coste que supondrá a las arcas públicas este evento es mínimo, si lo comparamos con los beneficios (y no me refiero a los espirituales) y es proporcional a las dimensiones numéricas del mismo. ¿O es que cuando los 150 “adeptos” de Europa Laica se manifiestan en la vía pública, con la consiguiente presencia de fuerzas del orden público para velar por el normal discurrir de su protesta, no generan gasto alguno al Ministerio del Interior y a Ayuntamiento de Madrid? ¿O cuánto cuesta velar por la seguridad, por ejemplo, de los partidos entre el Madrid y el Barça, de los que este año hemos vivido varios (y muy buenos, por cierto)? ¿Qué les decimos a los que solo les gustan las traineras? Es verdad que estas actividades generan ingresos, pero, ¿no lo hace también la Semana Santa? En Sevilla, solo esos días, los ingresos ascienden a 240 millones de euros, a 40 en Córdoba…

Sería bastante prolijo detallar aquí la ingente labor asistencial de la Iglesia en España, su impagable tarea en favor de los que más sufren la crisis económica, y a los que, por supuesto, no se les pide carné de cristiano viejo. Prolijo y aburrido, porque tener que estar a estas alturas justificándose continuamente por la intolerancia de algunos solo denota que su concepto de laicidad tiene más que ver con un rancio y beligerante anticlericalismo que con el desarrollo de las libertades civiles, entre la que se encuentra la religiosa.

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